Más conocida como ‘Claudinha’, la Gerente General de la Selección Brasileña de Fútbol y una de las funcionarias más antiguas de la CBF, es históricamente, una de las figuras con mayor peso en la toma de decisiones y la operación del equipo en esta copa del mundo
Por Daniella Suárez (@dani_suarez.g) / Foto de portada: CBF/ Claudia Schnabl Feria, edición: Daniella Suárez
Mucho »Joga Bonito», pero ¿quién arma el orden?
Cuando pensamos en la Selección de Brasil en este Mundial 2026, lo primero que se nos viene a la mente son los regates de Vinícius Júnior, la pizarra táctica de ‘Carletto’, los millones de euros en el mercado y la eterna presión de una sexta corona. Es un universo gigante, pesado y lleno de egos justificables. Pero bajemos a tierra por un segundo: quién hace que todo ese grupo de 91 personas funcione como un reloj suizo cuando aterriza en Norteamérica?
Olvídense por un momento del DT o del capitán. El verdadero orden detrás de la mística verdeamarela tiene nombre de mujer: Claudia Schnabl Faria. O bueno, ‘Claudinha’, como la llaman de cariño todos los que realmente pesan en ese vestuario. Estamos hablando de una de las funcionarias más antiguas y respetadas donde en un club que ha sido históricamente de hombres, ella es la Gerente General y la jefa absoluta de la logística.
Y ojo, no es ninguna aparecida. De hecho, Claudinha tiene más historia en la seleección que todo el plantel actual junto.
Cuando la CBF ni si quiera se llamaba CBF
Para entender el respeto que le tienen hoy, hay que mirar atrás. ‘Claudinha’ se ganó su lugar desde octubre de 1976, año en que entró a trabajar en la institución. En ese momento, la federación ni si quiera se llamaba CBF (Confederação Brasileira de Futebol) sino que llevaba el nombre antiguo de CBD (Confederação Brasileira de Desportos). Ella ha estado en su oficina antes de que nacieran estrellas actuales como Neymar o Vinícius Júnior. Vivió en primera fila toda la modernización del fútbol mundial.
Ella, quien pasó toda su vida de adulta pasó en esos pasillos donde se casó, se graduó como administradora y pasó casi 50 años viendo pasar a los mejores jugadores de la historia, manejando presupuestos donde no sobraba un centavo y resolviendo crisis operativas en una época donde ver a una mujer liderando la mesa chica del fútbol masculino era casi un mito. No solo era la cabeza de la selección mayor; durante décadas fue la encargada, la ecxperta de las bases de datos y registros de todas las categorías juveniles de Brasil.
Su debut en las grandes ligas de la gestión mundialista fue en Francia 1998. Le tocó vivir desde adentro una de las Copas del Mundo más intensas y dramáticas de la historia brasileña, gestionando la logística de un plantel estelar y conteniendo el día a día de una delegación que colapsó tras el misterioso problema de salud Ronaldo antes de la final contra los franceses. Ahí se curtió en el manejo de crisis de alto voltaje.
Cuatro años después en el Mundial 2002, tuvo que resolver una de las emergencias de última hora más famosas de la Canarinha: la insólita lesión de Emerson (jugando de arquero en un entrenamiento) a horas de arrancar el torneo. Mientras Luis Felipe Scolari buscaba un reemplazo desesperado, Claudia se puso el traje de detective: rastreó a contrarreloj y por teléfono fijo a Ricardinho (que estaba de vacaciones) llamando incluso al suegro del jugador para darle la noticia que le cambiaría la vida. Días después, Brasil levantaba el Penta y ella ya era indispensable.
Luego vinieron los desafíos de Alemania 2006, la logística de Sudáfrica 2010, y los búnkers super blindados de Rusia 2018 y Qatar 2022. Cada Copa del Mundo ha sido un máster en gestión para ella.

Más que llamadas
Pero que nadie se confunda: el trabajo de Claudia no es solo levantar un teléfono en emergencias. En el fútbol moderno, su rol es hipertecnológico y de una responsabilidad absoluta. ‘Claudinha’ es la única persona autorizada por la CBF que tiene las claves de acceso a la plataforma digital cerrada de la FIFA.
Ella es quien maneja el estricto sistema de registro, subiendo contratos, fotos y las copias de los pasaportes de los 26 convocados. El sistema de la FIFA no perdona; si un club europeo traba una baja o un documento expira por un minuto, la inscripción se bloquea. Además, si ocurre una tragedia médica durante fase de grupos, Claudia debe activar a contrarreloj un protocolo burocrático exhaustivo: cargar los informes de los especialistas, conseguir el visto bueno de la Comisión Médica de la FIFA y tramitar de inmediato los visados internacionales del nuevo jugador antes de las 24 horas previas al debut, límite en que la lista se cierra para siempre.
El búnker de 2026: Claudia y su equipo de confianza
Con este nivel de exigencia, el Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá es su mayor reto operativo hasta la fecha. El dolor de cabeza de cruzar constantemente tres fronteras diferentes con toneladas de equipaje técnico y médico y gestionar los visados de la delegación récord de 91 personas recae en ella.
Claudia, igual, lidera el pequeño pero fuerte grupo de las únicas cuatro mujeres que forman parte del equipo de Brasil con la Doctora Andréia Picaço: médica asistente y nutróloga (quien ya cuidó anteriormente también al equipo en Rusia 2018 y Qatar 2022), Marisa Santiago: La psicóloga del deporte, incorporada en 2024 y Priscila Mesquita: la encargada de marketing y la relación con los patrocinadores.

El pilar invisible
Aunque los fanáticos solo encienden el televisor para ver a los jugadores derrochar magia, la realidad es que la tranquilidad de Brasil depende de su oficina. Que los deportistas viajen cómodos, que tengan pasaportes al día y que no sufran ningún problema legal o de hospedaje es obra suya.
Sin restarle mérito a los cracks, ‘Claudinha’ es una mujer con historia, autoridad y la experiencia necesaria para domar ese equipo tan exigente en su carrera por la gloria.

