El Mundial 2026 cambió las reglas del juego. Con más cupos, selecciones que siempre se quedaron afuera ahora sueñan en grande. Jordania es el ejemplo perfecto: cayó en el Grupo G con Argentina, Argelia y Austria. Una sorpresa mayúscula que tiene nombre y apellido: Samar Nassar.
De la natación a la dirigencia
Nacida en Beirut y con pasaporte palestino, Nazar llegó al fútbol por un camino poco común. Licenciada en Biología Molecular y Genética, su primera pasión fueron los 50 metros. Representó a Jordania en Sídney 2000, compitió en el Mundial de Natación de Barcelona 2003 y volvió a unos Juegos en Atenas 2004.
El deporte le enseñó a liderar. En Londres 2012 tomó las riendas como jefa de la delegación jordana. Ahí entendió el juego fuera de la cancha: conseguir patrocinios, luchar por mejor infraestructura para los atletas de su país.
10 años transformando el fútbol jordano
Tardó, pero cuando aterrizó en el fútbol no soltó. Hoy, como secretaria general de la Federación de Jordania y con más de 20 años en el deporte, su huella es clara.
Bajo su gestión el fútbol femenino dio el salto: Jordania clasificó a un Mundial Sub-17. Y la selección masculina mayor hizo historia: subcampeona de Asia y con tiquete directo al Mundial 2026 por primera vez.
El plan Forward y la mirada al 2029
Esa transformación no fue casual. Nassar tejió una relación directa con FIFA. Con el respaldo de Gianni Infantino, Jordania accedió al programa Forward. El resultado: canchas renovadas, reformas en sedes, y un centro de tecnificación nuevo con gimnasio, área médica y aulas para formar talento.
No se detiene ahí. Ya trabaja en la hoja de ruta 2029: más desarrollo técnico, más mujeres en el juego, infraestructura a la altura y estadios modernizados. La idea es simple: que el fútbol jordano deje de ser promesa y se vuelva potencia en Asia.

