La Albiceleste dirigida por Christian Meloni selló el boleto hacia Marruecos 2026 con un penal agónico de Agustina Maldonado y peleará por el título continental.
Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: AFA.
La historia se escribió en Asunción, pero empezó mucho antes. Empezó en cada entrenamiento silencioso, en cada viaje de madrugada, en cada cancha de tierra, en cada juvenil que soñó con vestir la camiseta argentina y jugar un Mundial que hasta ahora parecía demasiado lejos. La Selección Argentina Sub-17 femenina rompió una barrera histórica: venció 1-0 a Venezuela en semifinales, se clasificó por primera vez a una Copa del Mundo de la categoría y además disputará la final del CONMEBOL Sub-17 Femenino ante el ganador de Brasil y Chile.
La noche paraguaya quedará grabada para siempre en la memoria del fútbol femenino argentino. Porque no fue solo una victoria. Fue una conquista. Fue el final de años de intentos frustrados y el nacimiento de una nueva generación que empujó la puerta más pesada de todas.
Con un penal convertido por su capitana Agustina Maldonado a los 87 minutos, la Albiceleste dirigida por Christian Meloni derrotó a Venezuela en el Estadio ueno Defensores del Chaco y aseguró uno de los cuatro boletos rumbo al Mundial FIFA Sub-17 de Marruecos 2026, que se disputará entre el 17 de octubre y el 7 de noviembre.
La Selección no solo jugará su primera Copa del Mundo juvenil femenina. También alcanzó por primera vez la final de un Sudamericano Sub-17.
Una clasificación construida desde la resistencia
Argentina llegó a Paraguay con el peso de la historia encima. Nunca había disputado un Mundial Sub-17 femenino. Sus mejores participaciones continentales habían sido un cuarto puesto en 2008 y otro en 2012. Incluso, en la edición de 2025 había quedado eliminada en primera ronda.
Pero este equipo mostró desde el comienzo algo diferente. Una identidad competitiva. Un grupo convencido de que podía pelearles de igual a igual a las potencias sudamericanas.
El camino no fue sencillo. La fase inicial comenzó con una derrota ante Paraguay por 2-0. Después llegó un empate 1-1 frente a Colombia, una victoria sólida por 3-0 contra Bolivia y otro empate de carácter ante Chile por 2-2. Esa combinación de resultados le permitió terminar entre las mejores del Grupo A y avanzar a semifinales.
Del otro lado esperaba Venezuela, una selección con tradición en la categoría y campeona sudamericana en 2013 y 2016. Pero Argentina jugó el partido más importante de su historia juvenil femenina con personalidad.
Desde el arranque, el equipo de Christian Meloni tomó la iniciativa. Presión alta, circulación rápida y ataques directos. Durante los primeros minutos generó tres situaciones claras de gol que no logró concretar. La Albiceleste encontró espacios especialmente por las bandas y también lastimó con pelota parada, una de las fortalezas que sostuvo durante todo el torneo.
Sin embargo, Venezuela resistió. El conjunto dirigido por Dayana Frías apostó por un bloque compacto, cerró espacios interiores y buscó responder de contraataque con velocidad. La arquera Valeria Rebanales sostuvo el empate con intervenciones decisivas y mantuvo con vida a la Vinotinto.
El partido empezó a transformarse en una batalla emocional.
La calma de la capitana para cambiar la historia
Con el paso de los minutos, Argentina mantuvo el dominio territorial, aunque comenzó a sentir el desgaste y la ansiedad. Venezuela logró enfriar el ritmo del encuentro y el empate parecía conducir inevitablemente a los penales.
Pero entonces apareció una jugada que modificó todo.
A los 87 minutos, Mercedes Diz recibió dentro del área, giró entre defensoras y provocó la infracción que derivó en penal para la Albiceleste. El estadio entero se paralizó. La pelota quedó en manos de Agustina Maldonado, capitana, referente y futbolista de River Plate.
La responsabilidad era inmensa.
Maldonado tomó carrera y remató con decisión para vencer a Rebanales y marcar el único gol de la noche. El grito argentino explotó en Asunción. El banco invadió el campo. Las jugadoras se abrazaron entre lágrimas. La Selección acababa de romper una pared histórica.
Los minutos finales fueron de sufrimiento puro. Venezuela adelantó líneas y buscó desesperadamente el empate, mientras Argentina defendió cada pelota como si fuera la última. Hasta que llegó el silbatazo final y la celebración completa.

Las emociones de un plantel que hizo historia
Con la clasificación consumada, Agustina Maldonado habló en medio del festejo y resumió el peso emocional de la noche:
“No tengo palabras para explicarlo…”.
La entrevista se interrumpió durante algunos segundos por los abrazos de sus compañeras, en una escena que reflejaba la magnitud de lo conseguido. Después, la capitana continuó:
“En mi caso, es mi tercer Sudamericano Sub 17. Siempre me faltaba algo para la clasificación al Mundial y no tengo palabras para describir esta clasificación”.
Y agregó:
“Confío a muerte en este equipo. Ahora, a descansar y poner la cabeza en la final”.
Mientras tanto, sobre el césped del Defensores del Chaco, las futbolistas argentinas iniciaban los festejos cantando juntas el tradicional “vení, vení, cantá conmigo…”, conscientes de que acababan de escribir una página inédita para el fútbol femenino nacional.
La identidad de un equipo competitivo
El conjunto de Christian Meloni construyó esta campaña desde una idea clara. Argentina fue un equipo intenso, agresivo para recuperar la pelota y con capacidad para atacar rápido. También mostró personalidad para jugar partidos cerrados y sostener la presión de escenarios decisivos.
En semifinales volvió a exhibir esa identidad. Dominó durante largos tramos, insistió cuando no encontraba espacios y nunca dejó de buscar el partido.
Maldonado se consolidó además como una de las figuras del torneo. La mediocampista ya había marcado ante Bolivia en fase de grupos y volvió a aparecer en el momento más importante del campeonato. Pero el rendimiento colectivo fue el verdadero motor de la clasificación.
Bianca Virga respondió cuando fue exigida. Emma Díaz y Mía Gamarra sostuvieron la última línea. Mercedes Diz fue determinante provocando el penal decisivo. Brunella Pilati, Oriana Gómez, Josefina Galarza y Julieta Aguilar aportaron intensidad y movilidad ofensiva.
Argentina jugó con Bianca Virga; Emma Díaz, Julia Vinhas, Agustina Maldonado, Mía Gamarra, Macarena Torre, Brunella Pilati, Oriana Gómez, Josefina Galarza, Mercedes Diz y Julieta Aguilar. DT: Christian Meloni.
Venezuela formó con Valeria Rebanales; Astrid Granadillo, Brihana Monsalve, Wiljerlys Antequera, Orliany Durán, Camila Leal, Andrea Suárez, Valery Núñez, Erika Bovell y Natalia Bermúdez. DT: Dayana Frías.

Ahora, por el título continental
Con la clasificación mundialista asegurada, la Selección Argentina buscará cerrar el torneo de la manera más grande posible. El sábado 9 de mayo disputará la final del CONMEBOL Sub-17 Femenino frente al ganador de la semifinal entre Brasil y Chile.
Brasil es la máxima campeona histórica del certamen con cinco títulos. Chile, por su parte, fue uno de los rivales más competitivos de la fase de grupos y empató 2-2 ante la Albiceleste.
Más allá del resultado final, Argentina ya consiguió algo que ninguna otra generación había logrado. La Sub-17 femenina jugará un Mundial por primera vez y además disputará la final continental.
La historia ya cambió para siempre.

