Cuando Debbie Hewitt era una niña en Inglaterra, los estadios y las canchas de barrio eran apenas un escenario más de los fines de semana junto a su padre, un árbitro aficionado que recorría campos de ligas locales. Nadie imaginaba entonces que aquella aficionada del Liverpool, que observaba el fútbol desde la línea de banda, terminaría décadas después ocupando algunos de los cargos más importantes del deporte más popular del planeta.
Su historia no comenzó en los vestuarios ni en los despachos de los grandes clubes. Comenzó en las salas de juntas. Mientras el fútbol seguía siendo un territorio casi exclusivo de hombres, Hewitt construía una carrera ejemplar en el mundo empresarial británico. Con una maestría en administración de empresas y una reputación consolidada en el sector corporativo, lideró importantes compañías y dejó su huella en sectores tan diversos como la automoción, las finanzas, la hostelería y el comercio.
Su capacidad de liderazgo fue reconocida incluso por la Corona británica, que en 2011 le otorgó la distinción de Miembro de la Orden del Imperio Británico por sus aportes al comercio y al sector público.
Pero el mayor desafío estaba por llegar.

En 2021, la Asociación Inglesa de Fútbol atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia. La salida de su anterior presidente, envuelto en una fuerte polémica por comentarios inapropiados, dejó a la institución frente a una profunda crisis de credibilidad. La solución apareció en una figura inesperada: una ejecutiva sin pasado en las viejas estructuras del fútbol, pero con una reconocida experiencia en gobernanza y transparencia.
La elección fue unánime.
El 1 de enero de 2022, Debbie Hewitt hizo historia al convertirse en la primera mujer en presidir la FA en más de 157 años de existencia. No solo ocupó un cargo; derribó una barrera que parecía inamovible.
Su llegada marcó una nueva etapa para el fútbol inglés. La inclusión, la modernización institucional y la buena gobernanza se convirtieron en pilares de su gestión. Y su influencia pronto trascendió las fronteras británicas.
En 2023 fue elegida vicepresidenta de la FIFA, convirtiéndose en la primera mujer británica en alcanzar ese nivel de representación internacional. Dos años después asumió la presidencia del comité organizador de la UEFA EURO 2028, uno de los proyectos deportivos más importantes de la próxima década.

Sin embargo, lejos de los focos y los grandes congresos internacionales, Hewitt conserva una vida sencilla. Vive en Cheshire junto a su esposo Paul, con quien comparte una historia que comenzó en el ámbito laboral, es madre de gemelos y participa activamente en su comunidad como concejal parroquial.
Su trayectoria demuestra que el liderazgo no siempre surge desde el centro del campo. A veces nace en la capacidad de transformar instituciones, abrir caminos y demostrar que el talento no entiende de géneros ni tradiciones.
Hoy, Debbie Hewitt no solo ocupa un asiento en las mesas donde se decide el futuro del fútbol mundial. También representa el cambio de una industria que durante décadas pareció cerrada para muchas mujeres y que ahora encuentra en ella uno de sus rostros más influyentes.

