Nívia de Lima se convirtió en la primera mujer en integrar un cuerpo técnico en la Serie A del Brasileirão masculino. Su presencia en el banco de Chapecoense no solo marca un hecho inédito, sino que abre una nueva puerta en el fútbol sudamericano.
Por: Karen Luna – kdlc2 / Foto de portada:
Una jornada que cambia la historia
El fútbol sudamericano escribió una nueva página. Nívia de Lima se convirtió en la primera mujer en desempeñarse como asistente técnica en un partido de la Serie A del Brasileirão masculino, marcando un precedente que trasciende el resultado.
La entrenadora integró la comisión técnica interina de Chapecoense en el empate 1-1 ante Vitória, en un hecho confirmado por la Confederación Brasileña de Fútbol como inédito en la máxima categoría del país.
Más que un partido, un legado
Desde el club, el momento fue entendido como algo más que una estadística.
“Más que un logro sin precedentes, este es un momento que pasa a formar parte de nuestra historia”, comunicó Chapecoense, destacando el impacto de una figura que rompe estructuras dentro del fútbol tradicional.
Nívia no solo ocupó un lugar en el banco: ocupó un espacio que durante décadas estuvo cerrado para las mujeres en el alto rendimiento masculino.

Un camino construido con trabajo
Su historia no comenzó aquí. Llegó a Chapecoense en 2012 y ha construido su carrera desde las bases.
En 2024 dirigió la categoría sub-17, mientras que, en etapas anteriores, con la sub-15, conquistó el Campeonato Estatal de Santa Catarina y la Copa Santa Catarina, además de alcanzar el subcampeonato en la Copa Brasileirinho.
Este 2026 ya había dado otro golpe sobre la mesa: fue la primera entrenadora en ganar un partido en la Copa de Fútbol Juvenil de São Paulo masculina, consolidándose como una de las pioneras en dirigir equipos masculinos juveniles en Brasil.
El impacto que trasciende el banco
Lo de Nívia de Lima no es una excepción aislada: es una señal. Una grieta que se abre en una de las estructuras más conservadoras del fútbol.
Su presencia en la Serie A no solo representa un logro individual, sino un avance colectivo para las mujeres que buscan espacio en el fútbol profesional masculino. El Brasileirão ya no es el mismo. Y el futuro, desde hoy, tiene otro rostro.


