La internacional belga Justine Vanhaevermaet atraviesa uno de los momentos más especiales de su vida. A sus siete meses de embarazo, la futbolista del Crystal Palace continúa participando en los entrenamientos del equipo con la supervisión correspondiente, manteniendo su preparación física mientras espera el nacimiento de su primera hija. Su historia vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la maternidad en el deporte de alto rendimiento y la importancia de adaptar los procesos deportivos a cada realidad.
Por: Karen Luna – kdlc2 / Foto de portada: RRSS – cpfc_w
Justine Vanhaevermaet demuestra que la maternidad también puede formar parte del alto rendimiento
Durante muchos años, el embarazo fue visto como una pausa obligatoria en la carrera de una deportista profesional. Sin embargo, el crecimiento del fútbol femenino y el desarrollo de equipos multidisciplinarios han permitido construir nuevos modelos de acompañamiento que priorizan tanto la salud de la madre como la del bebé.
En ese contexto aparece la historia de Justine Vanhaevermaet, centrocampista de la selección de Bélgica y del Crystal Palace, quien continúa entrenándose junto a sus compañeras mientras cursa el séptimo mes de embarazo.
Lejos de buscar mantener la competencia, la futbolista trabaja para conservar su condición física mediante un plan adaptado a esta etapa de su maternidad, siempre bajo seguimiento profesional.

Entrenar para mantenerse activa, no para competir
La preparación física durante el embarazo requiere una planificación individualizada.
Cada sesión responde a criterios médicos y deportivos que consideran la evolución del embarazo, la carga de trabajo adecuada y el bienestar tanto de la futbolista como de su hija.
En el caso de Vanhaevermaet, los entrenamientos buscan mantener el movimiento, preservar parte de su condición física y facilitar un futuro regreso progresivo a la actividad profesional cuando reciba la autorización médica correspondiente.
Esta planificación también contribuye a reducir el impacto que puede generar un largo periodo de inactividad sobre una deportista de élite.
El respaldo del entorno deportivo resulta fundamental
Uno de los aspectos más destacados del proceso que vive la futbolista belga es el acompañamiento institucional.
El crecimiento del fútbol femenino ha impulsado una visión más amplia sobre las necesidades de las jugadoras, incorporando protocolos que permiten adaptar los entrenamientos durante la maternidad cuando las condiciones médicas lo permiten.
La experiencia de Vanhaevermaet refleja esa evolución y evidencia cómo los clubes comienzan a integrar políticas que favorecen el bienestar de sus futbolistas durante diferentes etapas de su vida.

Un ejemplo que trasciende el terreno de juego
Al margen de las imágenes entrenando con siete meses de embarazo, el caso de Justine Vanhaevermaet representa un mensaje de equilibrio entre la maternidad y el deporte profesional.
Su historia no busca establecer un modelo único, ya que cada embarazo requiere un seguimiento médico específico y decisiones individualizadas. Sin embargo, demuestra que, con planificación, acompañamiento especializado y las condiciones adecuadas, es posible mantener una rutina deportiva adaptada durante esta etapa.
Mientras espera el nacimiento de su hija, la internacional belga continúa vinculada al día a día del Crystal Palace, inspirando a muchas deportistas que buscan desarrollar su carrera sin renunciar a la maternidad.

