La selección femenina de Venezuela comenzó con autoridad su participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 al vencer 3-0 a Costa Rica. Un doblete de Génesis Flores y un tanto de Orlany Durán reflejaron la superioridad de una Vinotinto que supo controlar los tiempos del partido, imponer su propuesta táctica y aprovechar los momentos clave para asegurar una victoria convincente.
Por: Karen Luna – kdlc2 / Foto de portada: Diario La Nación
Venezuela encontró las respuestas cuando el partido más lo exigía
Durante gran parte del primer tiempo, Costa Rica logró competir de igual a igual gracias a un bloque defensivo compacto y una presión organizada en la mitad de la cancha que dificultó la circulación venezolana. La Vinotinto dominó la posesión, pero encontró pocas opciones para progresar entre líneas debido a la buena ocupación de espacios de las costarricenses.
Sin embargo, cuando el encuentro parecía encaminarse al descanso sin goles, Venezuela encontró el desequilibrio. En el minuto 45, Génesis Flores apareció con inteligencia dentro del área para abrir el marcador y modificar completamente el desarrollo del compromiso.
Ese tanto cambió el panorama táctico del partido.
El ajuste ofensivo marcó la diferencia en el complemento
Con la ventaja en el marcador, Venezuela regresó al segundo tiempo con una propuesta mucho más agresiva. El cuerpo técnico adelantó las líneas, aceleró la circulación del balón y buscó atacar con mayor frecuencia los espacios que comenzaban a dejar las laterales costarricenses.
La presión alta permitió recuperar rápidamente la posesión y apenas al minuto 51 volvió a aparecer Génesis Flores, quien firmó su doblete tras culminar una acción colectiva que encontró desorganizada a la defensa rival.
El segundo gol obligó a Costa Rica a adelantar sus líneas en busca del descuento, situación que generó mayores espacios para las transiciones ofensivas venezolanas.

Orlany Durán sentenció un triunfo construido desde el orden
Con el rival más expuesto, Venezuela administró el ritmo del encuentro con inteligencia, evitando pérdidas innecesarias y manteniendo el equilibrio entre defensa y ataque.
La Vinotinto mostró solidez para controlar las transiciones defensivas y limitó las opciones ofensivas de Costa Rica, que tuvo dificultades para generar ocasiones claras durante la segunda mitad.
Cuando el partido llegaba a su final, Orlany Durán aprovechó un nuevo ataque para marcar el 3-0 en el minuto 90 y cerrar una actuación colectiva que destacó por la eficacia y la disciplina táctica.
La contundencia ofensiva respaldó el dominio venezolano
Más allá del resultado, Venezuela dejó sensaciones positivas desde el funcionamiento colectivo.
El equipo supo interpretar los distintos momentos del partido, mantuvo paciencia ante un rival bien organizado y encontró soluciones a partir de la movilidad de sus atacantes, la presión tras pérdida y una circulación más rápida del balón en el complemento.
La capacidad para romper el bloque defensivo costarricense fue consecuencia de un ajuste táctico que permitió atacar con mayor profundidad y aprovechar los espacios generados cuando Costa Rica tuvo que asumir mayores riesgos.
El doblete de Génesis Flores confirmó el peso ofensivo de una futbolista determinante en los metros finales, mientras que el tanto de Orlany Durán terminó por reflejar la superioridad mostrada por la selección venezolana durante los noventa minutos.

