Rumbo a Brasil 2027 un camino que ya se está recorriendo

El camino hacia el Mundial Femenino de 2027 ya empezó a tomar forma, aunque todavía se siente lejano, como esas carreras que arrancan despacio, pero prometen emociones al final. A diferencia de otros torneos donde a estas alturas ya hay varias selecciones con el tiquete en la mano, esta vez el mapa apenas se empieza a dibujar.

La primera en aparecer, casi por obligación, fue la Selección de Brasil femenina. No necesitó jugar un solo minuto para asegurarse su lugar. Ser anfitriona le dio ese privilegio, pero también la responsabilidad de cargar con las expectativas de todo un continente que sueña con ver el título quedarse en casa. Brasil no solo organizará el torneo; quiere protagonizarlo, y desde ya empieza a construir ese equipo que intentará hacer historia frente a su gente.

Fotografía: Conmebol

Muy distinto fue el camino de la Selección de Australia femenina. Las “Matildas” tuvieron que ganarse su lugar en la cancha, atravesando un proceso clasificatorio exigente dentro de Asia. Con un grupo sólido y la experiencia reciente de un Mundial en casa, Australia fue encontrando su mejor versión partido a partido, resolviendo encuentros clave con autoridad y demostrando que su crecimiento no es casualidad. Su clasificación temprana es la confirmación de un proyecto que lleva años consolidándose.

Desde esa misma confederación también emergieron selecciones con historia y disciplina. La Selección de China femenina logró asegurar su cupo a través de un proceso ordenado, basado en su tradicional fortaleza táctica y en la capacidad de competir en momentos decisivos. En los torneos clasificatorios asiáticos, China supo imponerse en partidos cerrados, de esos que se definen por detalles, mostrando jerarquía cuando más se necesitaba.

Fotografía: Selección Auatraliana

Por su parte, la Selección de Corea del Sur femenina construyó su clasificación desde la constancia. No fue un camino sencillo, pero sí muy trabajado: puntos clave sumados en fases de grupo, orden defensivo y eficacia en ataque en los momentos justos. Corea del Sur terminó asegurando su lugar gracias a una campaña equilibrada, sin grandes sobresaltos pero con mucha solidez.

A esa lista se sumaron también selecciones que ya saben lo que es competir en la élite. La Selección de Japón femenina, fiel a su estilo, consiguió su clasificación mostrando un juego colectivo sólido, dinámico y efectivo, reafirmando que sigue siendo una potencia mundial. Junto a ellas aparece la Selección de Filipinas femenina, una de las historias más llamativas de este proceso, que logró meterse entre las clasificadas confirmando el crecimiento del fútbol femenino en el sudeste asiático y consolidando un avance que ya había dado señales en torneos recientes.

Fotografía Selección Filipinas: Agencia EFE

Pero más allá de esos nombres, lo cierto es que el grueso de la historia aún está por escribirse. En UEFA, las eliminatorias ya están en marcha y se extenderán hasta 2026, con selecciones tradicionales peleando cada punto en fases de grupo y repechajes. En Sudamérica, la expectativa pasa por la Liga de Naciones, que definirá sus clasificados, donde selecciones como Colombia se aferran a la ilusión de volver a una cita mundialista.

En Centro y Norteamérica, la Concacaf están desarrollando su campeonato clasificatorio que finaliza este año 2026, mientras que en África, la CAF entregará sus cupos a través de la Copa Africana Femenina en este mismo año. Asia, bajo la órbita de la AFC, aún tiene plazas por definir en su torneo continental, y en Oceanía, la OFC llevará a cabo su propio proceso clasificatorio. Incluso, los últimos cupos se terminarán de definir en un repechaje intercontinental que reunirá selecciones de distintas confederaciones.

Este proceso clasificatorio tiene algo distinto: se siente más abierto, más competitivo. Ya no hay tantas distancias entre las potencias tradicionales y los equipos emergentes. Cada partido pesa, cada punto cuenta, y cada clasificación se celebra como un logro colectivo.

Por ahora, la lista empieza a tomar cuerpo, ya son seis selecciones clasificadas (incluido el anfitrión), lo que significa que de los 32 cupos totales aún quedan 26 por definirse en todo el mundo. Pero detrás de esos nombres hay historias en construcción, generaciones que quieren dejar huella y un torneo que, aunque todavía parece lejano, ya empieza a latir en cada rincón del fútbol femenino.

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