El certamen azteca modifica su estructura para cuidar a las atletas, disputando catorce juegos regulares y sumando un diseño visual inédito nacional.
Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: Liga Mx Femenil BBVA.
El fútbol femenino en territorio mexicano se prepara para vivir una reestructuración histórica y sin precedentes. A partir del próximo viernes 31 de julio, fecha pactada para el arranque oficial del torneo Apertura 2026, la Liga MX Femenil implementará un cambio radical en su formato de competencia, su logística operativa y su identidad corporativa de cara a la temporada 2026-2027. Esta profunda transformación busca optimizar el espectáculo deportivo y, primordialmente, atender de forma directa las peticiones fundamentales de sus protagonistas en el campo de juego.
Tras disputar varios torneos bajo un esquema de fase regular con una clasificación general compartida entre los 18 clubes participantes, la máxima categoría del fútbol femenino azteca ha decidido dar un importante giro de timón. La organización del certamen ha confirmado que el campeonato se dividirá nuevamente en dos grupos, rememorando de esta manera el formato de zonas utilizado en los orígenes del torneo durante el Apertura 2017, un sistema que se mantuvo vigente por dos años hasta el torneo Apertura 2019. Ahora, siete años después de aquella primera implementación, esta modalidad regresa con importantes ajustes para perfeccionar el nivel competitivo.
Sistema de competencia: grupos, bloques y reducción del calendario
La nueva estructura establece que cada uno de los dos grupos contará con nueve equipos. Bajo este formato renovado, el extenuante calendario de 17 jornadas por escuadra quedará en el pasado, dando paso a una fase regular donde cada equipo disputará 14 partidos. La distribución de estos compromisos fue diseñada de forma sumamente estratégica: cada club jugará ocho cotejos frente a los rivales directos de su respectivo sector y seis encuentros ante los integrantes de la otra área.
Para definir los cruces interzonales de manera equitativa, se implementaron tres bloques de rendimiento dentro de cada grupo. La distribución de las escuadras en estos escalones se determinó tomando en consideración dos factores primordiales: la ubicación geográfica de las instituciones y su posición en el Elo Ranking, una clasificación generada a partir del desempeño deportivo de cada club desde el torneo de Apertura 2020. De este modo, los clubes enfrentarán a los integrantes de su grupo y a dos equipos de cada bloque del otro sector.
Distribución de las escuadras y el acceso a la ansiada Liguilla
El Grupo A quedó conformado con un primer bloque integrado por Tigres, Rayadas y Toluca. El segundo nivel agrupa a Cruz Azul, FC Juárez y León, mientras que el tercer peldaño lo completan Querétaro, Atlante y Santos Laguna. Por su parte, el Grupo B presenta en su primer bloque a América, Pachuca y Chivas. En el segundo escalón se ubicaron Pumas UNAM, Tijuana y Atlético de San Luis, dejando en el tercer bloque a Atlas, Puebla y Necaxa.
Respecto al sistema de clasificación, tanto el Grupo A como el Grupo B tendrán su propia tabla general. Se clasificarán a la Liguilla los primeros cuatro de cada grupo. Aunque se mantendrán los torneos de Apertura y Clausura, se jugarán dos ruedas y luego una fase final con eliminatorias anual. Para la Fiesta Grande, los cruces se ordenarán bajo el formato tradicional: el primero contra el octavo, el segundo contra el séptimo, el tercero ante el sexto y el cuarto frente al quinto, disputándose a partidos de ida y vuelta. En caso de persistir un empate en el marcador global dentro de los cuartos de final y las semifinales, avanzará a la siguiente ronda el conjunto que haya tenido un mejor desempeño en la fase regular.
Bienestar físico y una renovada identidad visual
Este sustancial cambio de formato, que incluye una sola Liguilla anual, se debe a que las futbolistas han solicitado de manera reiterada una disminución en las cargas de juego originadas por el cansancio acumulado y las lesiones constantes. La prioridad de las autoridades fue acortar los traslados para que las jugadoras puedan tener una mejor y más rápida recuperación, motivo por el cual ya no habrán fechas dobles en la calendarización. Los dueños de las distintas franquicias también apoyaron la medida de forma unánime, buscando reducir los gastos de traslados y la logística de los viajes largos.
Finalmente, esta revolución deportiva llegará acompañada de una completa renovación institucional. La competición tendrá importantes modificaciones en su identidad corporativa, estrenando un nuevo logo e imagen para darle un nuevo aire al proyecto. Con esta serie de decisiones, la liga busca satisfacer los reclamos de las atletas y consolidar un campeonato moderno, atractivo y sostenible.

