Hay jugadoras que trascienden más allá del campo, que dejan huella no solo en las estadísticas, sino también en el corazón de la afición. Lizbeth Jacqueline Ovalle Muñoz, mejor conocida como La Maga, es una de ellas.
Su historia comenzó en el Apertura 2017, cuando su nombre quedó escrito por primera vez en la historia de la Liga BBVA MX Femenil. Desde entonces, Ovalle se convirtió en un sinónimo de talento, pasión y magia en cada partido. En su primer torneo con Tigres, marcó 6 goles y dejó claro que su zurda sería una de las más temidas de la liga.
Con el paso de los años, Jacquie se convirtió en referente absoluto de Tigres Femenil: 286 partidos disputados, 6 títulos de liga y 3 Campeón de Campeonas levantados, además de innumerables momentos que hoy forman parte de la memoria colectiva del fútbol mexicano. Goles como el inolvidable “camaroncín” y actuaciones brillantes en clásicos y finales la convirtieron en ídola y estandarte del club.
Pero su legado va más allá de los trofeos. Ovalle defendió el escudo en torneos internacionales como la Summer Cup y la Champions Cup, llevando el nombre de Tigres y del fútbol mexicano a otros escenarios. Cada partido fue un recordatorio de su entrega, su garra y su amor por este deporte.
Su despedida del Volcán no fue un adiós cualquiera. Acompañada por su familia, sus compañeras y la afición incomparable que siempre la arropó, Jacquie cerró un capítulo dorado de su carrera con una ovación que retumbó en cada rincón del estadio.
La Liga MX Femenil despide a una de sus máximas figuras, pero el fútbol nunca olvidará a “La Maga”, esa jugadora que convirtió el talento en arte y cada gol en poesía. Su legado ya está escrito: Jacquie Ovalle no solo jugó fútbol, lo transformó.
Gracias, Jacquie. Por tu magia, por tu entrega y por demostrar que el fútbol femenil en México está hecho para soñar en grande.

