Referente histórica del fútbol femenino de Sudamérica, la ex 10 de la Selección Argentina fue entrevistada por Las Futbolistas y repasó su carrera, los Mundiales con la Albiceleste, su presente en el cual «me estoy sintiendo bien» y el nuevo proyecto con el que busca formar a futuras futbolistas.
Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: Nike Football.
De las canchas de Cementistas y el futsal con chicos a portar el brazalete de la Selección Argentina. La historia de Estefanía Banini recorre buena parte de la evolución del fútbol femenino en el país y en el mundo. Referente indiscutida, campeona, protagonista en ligas como la NWSL, Europa y Sudamérica, hoy atraviesa una etapa marcada por la reflexión, el disfrute y un nuevo objetivo: preparar a las niñas que sueñan con vivir lo que ella logró construir. En diálogo con Las Futbolistas, la actual jugadora del Levante Badalona abrió su recorrido personal, profesional y humano.
El presente y la continuidad en el fútbol
Ante la pregunta sobre su actualidad y la posibilidad de seguir viéndola dentro de una cancha, Banini fue clara respecto a su momento personal y físico. “Es verdad que hace un tiempo atrás yo tenía mucho dolor en las rodillas, no me sentía bien. Estaba anímicamente mal. Y me he enfocado. He trabajado bastante en mí, en varios aspectos, y sinceramente hoy me encuentro muy bien. Voy día a día. Voy temporada a temporada y la verdad que me estoy sintiendo bien”. Lejos de pensar en un retiro inmediato, reconoció que hoy disfruta del proceso y de su estado general, algo que se refleja en su rendimiento.
Los comienzos y una infancia sin referentes
Al recordar sus inicios en Cementistas y el futsal, Banini contextualizó el escenario del fútbol femenino argentino de aquel entonces. “No. Hay que pensar que en Argentina, si bien en otros países estaba más avanzado el tema del fútbol femenino, aquí no había nada”. Desde los cinco hasta los dieciocho años jugó con varones, impulsada por la pasión, sin imaginar que podía vivir de este deporte. “Nunca pensé que lo podía hacer realidad”, explicó, destacando que su motor siempre fue el juego y la autoexigencia.
Sueños superados por la realidad
Cuando se le consultó si había cumplido sus sueños, la respuesta fue contundente. “Sin duda. Mi realidad a superado lo que soñé”. Banini repasó hitos impensados en su niñez: disputar dos Mundiales, recibir premios individuales y formar parte del once ideal del mundo. “Lo bueno a superado completamente lo que yo soñé algún día”, afirmó, con gratitud y autocrítica.
Un nuevo proyecto para formar jugadoras
La actual etapa de Banini está atravesada por un proyecto personal orientado a la formación. “He creado un proyecto que se está encaminando”, explicó sobre la iniciativa que desarrolla a través de su plataforma digital. Campus, clínicas, academias y futuros proyectos editoriales forman parte de una propuesta que busca brindar herramientas que ella no tuvo. “Transmitirle mi experiencia tanto en lo práctico como también hablando”, remarcó.
El rol de las familias y el acompañamiento
Banini subrayó la importancia del entorno familiar en la formación. “Los padres y los que acompañan a esas chicas”, dijo, son una pata fundamental. En ese sentido, señaló que el objetivo es preparar a las jugadoras para cuando llegue la oportunidad y acompañarlas con paciencia, trabajo y experiencia real.
Formar desde la experiencia
La ex capitana de la Selección Argentina fue crítica con la falta de referentes con recorrido tomando decisiones en el fútbol femenino local. “Nosotras no tuvimos referentes que nos pudieran guiar”, sostuvo, y explicó que su proyecto nace de esa carencia y de la necesidad de aportar desde lo vivido.
Experiencia en los campus y mirada formativa
Sobre el campus realizado en Mendoza, Banini lo definió como una experiencia positiva y formativa. “Fue el primero vamos a seguir aprendiendo”, explicó, destacando la posibilidad de que las jugadoras vivan rutinas profesionales con entrenamientos, análisis y acompañamiento especializado.
La deuda del fútbol femenino argentino
Consultada sobre el desarrollo local, Banini fue sincera. “Sí. Falta”. Si bien reconoció el talento existente, señaló la necesidad de mejores decisiones y de personas con experiencia en lugares clave. “Argentina no se puede quedar”, advirtió.

El valor del trabajo por encima del talento
Para Banini, el trabajo es el factor determinante. “Uno puede llegar más por trabajo que por talento”, afirmó, sobre todo en una disciplina que aún se encuentra en construcción.
Momentos difíciles y el paso por la selección
Uno de los tramos más sensibles de la charla fue su salida de la Selección Argentina. “La selección no se deja”, afirmó con firmeza. Relató el impacto emocional de ese proceso y cómo atravesó una depresión que requirió acompañamiento profesional, aunque dejó en claro que su motor sigue siendo el crecimiento del fútbol argentino.
Mirada a futuro y un mensaje final
Banini se proyecta trabajando por y para el fútbol de su país. “Quiero que Argentina crezca”, sostuvo, más allá de los espacios formales. A las niñas que sueñan con ser futbolistas les dejó un mensaje claro: “Que no dejen de soñar y que sueñen en grande”.
Antes de despedirse, repasó los mejores momentos de su carrera, con especial énfasis en su etapa en Estados Unidos y en el Atlético de Madrid, y cerró con un deseo para 2026: disfrutar. “Mi gran objetivo este año es disfrutar y que se refleje en la cancha”.


