La DNCG rechazó las garantías financieras presentadas por la institución, que tendrá siete días para apelar y buscar la continuidad del proyecto.
Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: Dijon.
El fútbol femenino francés recibió una de las noticias más duras del año. Dijon Football Côte d’Or confirmó que la Dirección Nacional de Control de Gestión (DNCG) de la Federación Francesa de Fútbol resolvió excluir a su primer equipo femenino de todas las competiciones nacionales para la temporada 2026-27, una decisión que pone en serio riesgo la continuidad de un proyecto que venía de completar una de las mejores campañas de su historia.
A través de un comunicado oficial, la institución explicó que presentó el presupuesto previsto para la temporada 2026-27 y detalló el estado de las negociaciones exclusivas que mantenía desde abril con un socio estratégico dispuesto a hacerse cargo del financiamiento de la sección femenina. Sin embargo, el organismo consideró que las garantías económicas presentadas eran insuficientes.
El club informó además que dispone de siete días para presentar una apelación y aportar nuevos elementos que permitan garantizar la continuidad del proyecto deportivo.
La noticia golpea especialmente por el presente futbolístico del equipo. Durante la temporada 2025-26, Dijon finalizó muy cerca de clasificarse a los Play-Offs por el título de la Arkema Première Ligue, firmando una de las mejores actuaciones de su historia reciente y consolidándose entre los equipos protagonistas del campeonato francés.
Una crisis anunciada desde hace meses
La resolución de la DNCG llega después de varios meses de incertidumbre. En mayo, la dirigencia había reconocido públicamente que el futuro de la sección femenina dependía de la aparición de un comprador, argumentando dificultades económicas para sostener el proyecto.
Según la directiva, el equipo femenino proyectaba un déficit de 1,5 millones de euros para la temporada 2025-26. Sin embargo, las futbolistas cuestionaron esas cifras y, con el respaldo del director financiero de la sección, sostuvieron que las pérdidas reales rondaban los 600.000 euros. Además, denunciaron que se habían solicitado montos excesivos a los posibles inversores, complicando cualquier negociación.
La situación derivó en una fuerte protesta del plantel, que acusó a la dirigencia de priorizar exclusivamente al equipo masculino, actualmente en la tercera división francesa, mientras dejaba a la deriva a una sección que atravesaba uno de sus mejores momentos deportivos.
Como forma de visibilizar el conflicto, las jugadoras disputaron partidos con los escudos cubiertos con cinta negra y exhibieron camisetas con mensajes como «Respetad el fútbol femenino» y «Ustedes dirigen, nosotras sufrimos», imágenes que recorrieron el mundo.
El respaldo del fútbol francés
La situación del Dijon generó una importante ola de solidaridad. Futbolistas del plantel masculino, jugadoras de Paris FC, Olympique de Marsella y OL Lyonnes, además de la Unión Nacional de Futbolistas Profesionales (UNFP), manifestaron públicamente su apoyo al equipo y reclamaron mayores garantías para el desarrollo del fútbol femenino en Francia.
Una de las voces más contundentes fue la de la capitana del OL Lyonnes, Wendie Renard, quien ya había advertido meses atrás sobre la gravedad del escenario.
«Llevamos 2 años y medio luchando por un convenio. Si los líderes no quieren que las cosas cambien, nada cambiará. En Inglaterra, Alemania e Italia, los campeonatos están estructurados y aportan recursos, mientras para nosotras no hay nada. Lo que me hace plantearme preguntas es: ¿Cómo avanzamos nosotras y nuestro fútbol femenino francés? No sé qué es lo que queremos.
Creo que hay que apoyar al fútbol amateur y, lamentablemente, todavía formamos parte de él. Por mucho que en el OL contamos con infraestructuras que nos permiten ser completamente profesionales.
Dejar morir al Dijon es inadmisible. Un club y unas jugadoras que han demostrado grandes cosas a lo largo de todo el año, incluso en las últimas temporadas y que tal vez a final de año desaparezca. Es inconsistente con lo que se dice y anuncia. No avanzamos, la prueba está en el caso de Dijon.
Nosotras en el OL Lyonnes no podemos quejarnos de nada, pero si queremos una buena competición, no podemos permanecer en silencio. Tenemos la responsabilidad de denunciarlo, de ayudar, de expresarnos».
Ahora, el club dispone de apenas siete días para intentar revertir una resolución que amenaza con poner fin a un proyecto con 20 años de historia y ocho temporadas en la máxima categoría del fútbol femenino francés. La apelación será la última oportunidad para evitar que una de las instituciones más competitivas de la última Arkema Première Ligue desaparezca del mapa nacional.

