La Albiceleste le ganó a una selección campeona olímpica y séptima en el ranking FIFA y marcó un hito.
Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto principal: AFA.
En el segundo amistoso de la gira por Norteamérica, la Selección Argentina escribió una página dorada en su historia al vencer por primera vez al campeón olímpico Canadá. Fue 1-0 en el Starlight Stadium de Langford, con gol de Yamila Rodríguez a los 33 minutos del primer tiempo. Un triunfo que no solo significó revancha por la dura derrota 3-0 en Vancouver unos días antes, sino también un golpe de autoridad en el presente, una confirmación de la gran goleada en la fecha FIFA pasada ante Chile de visitante y una señal esperanzadora hacia el futuro.
Un triunfo con carácter, identidad y sentido colectivo
Argentina había disputado previamente ocho partidos oficiales frente a Canadá en toda su historia y nunca había conseguido siquiera empatar. Romper esa barrera y hacerlo ante una potencia que no caía en tiempo reglamentario desde octubre de 2023 (1-0 ante Brasil), que históricamente disputó todos los Mundiales desde 1995, que fue campeón olímpico en Tokyo 2020, que son bicampeonas de la CONCACAF y que están séptimas en el Ranking FIFA, representa más que un resultado: es una declaración de intenciones de un equipo que no quiere resignarse a un lugar secundario.
La receta del triunfo: orden, entrega y eficacia
Desde el inicio del encuentro, Canadá apostó por la presión alta y la intensidad, intentando hacer valer su jerarquía. Pero Argentina, conducida por Germán Portanova, plantó batalla con orden y firmeza. La defensa, liderada por Aldana Cometti y Sophia Braun, fue una muralla durante los 90 minutos. La figura excluyente en esa primera mitad fue Solana Pereyra, con atajadas clave que sostuvieron el arco en cero. A los 21 minutos, un tiro libre de Sofía Domínguez reventó el poste y en el rebote, la arquera canadiense evitó el gol. Sin embargo, a los 33’, llegó el momento de la noche: Yamila Rodríguez ejecutó un centro cerrado desde la izquierda que picó en el área y sorprendió a la arquera rival para meterse directo al fondo de la red.

Con ese tanto, la delantera del Gremio de Brasil y ex Boca se convirtió nuevamente en una jugadora determinante para el combinado nacional. No fue solo su gol, sino su entrega durante todo el primer tiempo. Al regreso del vestuario, dejó su lugar para que debutara Nina Nicosia, otra de las grandes noticias que dejó este partido.
El segundo tiempo: resistencia y resiliencia
La segunda mitad se transformó en un ejercicio de resistencia. Canadá, herido en su orgullo, adelantó líneas y buscó el empate con variantes ofensivas. Argentina se agrupó en su campo, defendiendo con criterio y compromiso. A los 77 minutos, un episodio cambió el curso del encuentro: Solana Pereyra fue expulsada tras cortar un ataque fuera del área. En medio de la adversidad, el DT Portanova tuvo que mover el banco y sacrificar a Nicosia, quien había ingresado minutos antes, para permitir el ingreso de la nacida en México, Renata Masciarelli, debutante absoluta que se calzó los guantes en un contexto de máxima tensión.
El tramo final fue épico. Cada recuperación, despeje y corte defensivo fue celebrado como un gol. Se sumaron al esfuerzo colectivo de las experimentadas Eliana Stábile y Adriana Sachs, mezclado con la juventud de Francisca Altgelt y Kishi Núñez. Claro, todas jugadoras entendieron a la perfección el momento del partido. Argentina resistió con inteligencia, madurez y un enorme espíritu competitivo. Cuando la jueza marcó el final, el festejo fue desbordante: había nacido una victoria histórica.

Una victoria que rompe rachas y marca un nuevo rumbo
El resultado no solo representa la primera victoria ante un campeón olímpico en la historia del fútbol femenino argentino, sino también el primer triunfo ante un equipo del top 10 del ranking FIFA desde los Juegos Odesur 2014, cuando Argentina superó a Brasil por penales. La diferencia, esta vez, es que se logró en tiempo reglamentario, en suelo rival y tras una caída contundente en el partido anterior.
Además, hubo debuts que consolidan la apuesta al futuro. Nina Nicosia y Renata Masciarelli tuvieron sus primeros minutos en la Selección Mayor y respondieron con actitud (Crisely Pavón, volante estadounidense que juega en Belgrano de Córdoba, había sumado minutos en el primer partido de la doble fecha). El promedio de edad del equipo fue de 23,45 años, contra los 26,82 del primer amistoso, lo que confirma una planificación que apunta al recambio generacional como una de sus claves.


Y ni hablar de que esto consolidó la gran victoria que el conjunto celeste y blanco había obtenido en febrero pasado ante Chile en Santiago por 3-0. Uno de los goles lo hizo también Yamila, pero Maricel Pereyra y Agostina Holzheier (ambas lesionadas que no pudieron estar ahora) marcaron los otros tantos, dos de las tantas jovenes jugadoras del proyecto del cuerpo técnico de sumar frescura en el plantel.
El once inicial de la epopeya fue: Solana Pereyra; Catalina Roggerone, Sophia Braun, Aldana Cometti, Milagros Martín; Margarita Giménez, Dalila Ippolito, Vanina Preininger; Sofía Domínguez, Kishi Núñez y Yamila Rodríguez. Luego ingresaron Nina Nicosia, Eliana Stábile, Adriana Sachs, Francisca Altgelt, Kishi Núñez y Renata Masciarelli.
Objetivos claros, planificación inédita y un pedido necesario
Este tipo de resultados son fundamentales para construir confianza de cara a la Copa América 2025 en Ecuador, que no otorgará plazas al Mundial de Brasil 2027, pero sí a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, que promete ser una competencia de primer nivel ya que la FIFA y el COI anunciaron que la cantidad de 12 selecciones se ampliará a 16. CONMEBOL, que hasta hace días solo disponía de dos cupos a la cita olímpica, quizás a partir de ahora tenga tres. Cabe destacar que la Albiceleste no compite en los JJOO desde Beijing 2008.
Argentina compartirá el grupo A con Ecuador, Chile, Uruguay y Perú. Además, en junio se medirá frente a Australia en otro amistoso FIFA, otro desafío mayúsculo que llegará con tiempo de planificación, algo no habitual en el pasado reciente de la disciplina.

Una generación que pide pista
En la antesala de la Copa América, el fútbol femenino argentino dio una muestra contundente de carácter, madurez y crecimiento. Lo hizo con una mezcla equilibrada de experiencia y juventud, con debuts alentadores y con una convicción que se transmitió en cada pelota dividida. Como si fuera poco, la AFA confirmó la construcción de un centro de entrenamiento exclusivo para la Selección Femenina en Ezeiza, un avance estructural que se esperaba hace tiempo.
La victoria ante Canadá no solo se festeja por lo que fue, sino por todo lo que anuncia. Un equipo que resiste, que propone, que madura y que deja en claro que vino a quedarse. Y ahora, también, para hacer historia…

