De jugar con botas de agua en los campos del sur de Chile a convertirse en una de las voces más activas del fútbol femenino nacional. La historia de Maura Gómez Valdés está marcada por la perseverancia, la pasión por el deporte y una convicción inquebrantable: el crecimiento del fútbol femenino no puede construirse desde la conformidad.
Por: Karen Luna – kdlc2 / Foto de portada: RRSS de la jugadora maura.gv
Maura Gómez: la voz de una generación que no se conforma y sigue luchando por dignificar el fútbol femenino chileno
Actual jugadora de Cobresal Mineras, profesora de Educación Física y referente dentro y fuera de la cancha, Maura Gómez ha vivido distintas etapas del fútbol femenino chileno. Desde aquellos años en los que encontrar un espacio para jugar era una batalla constante hasta el presente, donde las futbolistas han comenzado a conquistar derechos, aunque todavía persisten importantes desafíos estructurales.
En conversación exclusiva con Fémina Football, la futbolista repasó sus inicios en Hornopirén, recordó el apoyo fundamental de su familia, habló sobre su paso por Everton de Viña del Mar y analizó con profundidad la realidad que enfrentan las jugadoras en el Ascenso Femenino.
Porque detrás de cada partido existe una historia. Y la de Maura Gómez refleja el recorrido de una generación que aprendió a abrir puertas cuando todavía nadie las había construido.

“Jugaba con botas de agua en el campo y soñaba con ser futbolista”
Fémina Football: Maura, antes de hablar de tu presente en Cobresal Mineras, queremos ir al inicio de todo. ¿Cómo nació tu relación con el fútbol y en qué momento entendiste que querías dedicarte seriamente a este deporte?
Maura Gómez: Yo empecé a jugar fútbol cuando era muy pequeña; vivía en Río Negro-Hornopirén. Jugaba a la pelota en el campo con botas de agua, con los animales y con mi hermana. También pasaba horas golpeando la pelota contra una pared. Andaba todo el día jugando.
En verdad, esto siempre fue un sueño desde la infancia. Siempre decía que quería ser futbolista. Me di cuenta de que se me empezaron a abrir puertas cuando estaba en el colegio. Después me fui incorporando a distintos clubes y empecé a insertarme en los campeonatos femeninos acá en Chile. Desde entonces, siento que me he ido acercando cada vez más a cumplir ese sueño.
“Fui curso por curso buscando niñas para crear el primer taller femenino”
FF: El camino de una futbolista muchas veces está lleno de obstáculos desde muy pequeña. ¿Qué tan difícil fue abrirse paso dentro del fútbol chileno y quiénes fueron las personas más importantes en ese proceso?
Maura Gómez: Fue súper difícil al principio porque eran otros tiempos y el fútbol femenino no era bien visto. Recuerdo que en mi colegio no teníamos fútbol femenino, solo masculino. Yo estaba en tercero básico cuando decidí hablar con el director para pedirle que abriera un taller para niñas. Me pidió diez jugadoras como mínimo. Así que me dediqué a recorrer curso por curso preguntando quién quería jugar. Logré armar una lista grande y finalmente pudimos abrir el taller.
Pero ese fue solo el primer obstáculo de muchos. Después nos tocó entrenar en canchas que no eran adecuadas, usar las mismas camisetas de los cadetes masculinos con los números improvisados con cinta adhesiva y jugar con balones que no siempre eran los mejores. Todo lo hacíamos a puro pulso, por amor al fútbol.
En medio de todo eso, el apoyo de mi familia fue fundamental. Mi papá, mi mamá y mi hermana siempre estuvieron conmigo, llevándome a los entrenamientos y acompañándome en cada partido importante. Y cómo dejar fuera a mi nana, que ha sido mi fan número uno. Ella es súper futbolera y, aunque nunca jugó, siempre me motivó a seguir adelante. Cuando la iba a visitar, me acompañaba a la cancha que estaba justo detrás de su casa.

“Ser profesora me ayuda mucho a entender el alto rendimiento”
FF: Además de futbolista, eres profesora de Educación Física. ¿Cómo logras equilibrar ambas facetas?
Maura Gómez: Me ayuda muchísimo. Gracias a la carrera aprendí conceptos que son fundamentales para el deporte de alto rendimiento. Por ejemplo, temas relacionados con nutrición, hidratación, planificación del entrenamiento, descanso, propiocepción o pliometría.
Son conocimientos que muchas veces una deportista no maneja en profundidad si no tiene acceso permanente a especialistas. Todo eso lo puedo aplicar en mi día a día, permitiéndome entender mejor mi cuerpo y cuidar mi rendimiento.
Lo más complejo es cuando estoy trabajando en el colegio. Ahí las jornadas son más largas porque entreno por la mañana y trabajo durante la tarde. En esos momentos el descanso se vuelve fundamental. Hay que cuidar la alimentación, los horarios y cada detalle para poder rendir de la mejor forma.
“Everton marcó mi carrera y me enseñó a liderar”
FF: Hace algunos años defendiste la camiseta de Everton. ¿Qué significó esa etapa para tu crecimiento futbolístico?
Maura Gómez: Mi paso por Everton fue uno de los más importantes de toda mi carrera. Yo soy de Puerto Montt, pero el club me abrió las puertas y estuve cuatro años representándolo. Más allá de lo futbolístico, me marcó mucho el cariño de la gente, de los trabajadores de la institución y de la hinchada de Viña del Mar.
Allí también me tocó ser capitana y vivir la experiencia de conseguir un ascenso. Aprendí mucho sobre liderazgo, sobre cómo conducir un grupo y cómo afrontar partidos importantes. Intento transmitir toda esa experiencia a mis compañeras; son herramientas que hoy me ayudan dentro del camarín de Cobresal y que espero seguir utilizando para alcanzar nuevos objetivos.

“Cobresal apuesta por nosotras y eso marca una diferencia enorme”
FF: Hoy juegas en Cobresal Mineras, un club que compite en el Ascenso. ¿Cómo ha sido esa experiencia?
Maura Gómez: La verdad es que en Cobresal estamos muy bien, incluso en comparación con algunos clubes de Primera División. Es una institución que apuesta por el fútbol femenino, que escucha a sus jugadoras y que siempre busca mejorar nuestras condiciones. Cualquier inquietud o necesidad que tenemos es considerada, por eso no puedo quejarme del trato que recibimos.
Ahora, si hablamos del fútbol femenino chileno en general, todavía hay muchas cosas que mejorar. Existen problemas relacionados con infraestructura, arbitraje, camarines y condiciones mínimas que aún no se cumplen en algunos lugares.
Nos tocó vivir una situación complicada a principios de año cuando tuvimos que jugar en una cancha que estaba en muy malas condiciones y en un camarín donde ni siquiera entrábamos todas. Son detalles que no deberían seguir ocurriendo.

“No hablé solo por mí; hablé por todas las jugadoras”
FF: Hace poco denunciaste públicamente algunas de esas condiciones y tu mensaje tuvo mucha repercusión. ¿Qué te impulsó a hacerlo?
Maura Gómez: Me motivó un sentido muy simple: la justicia. No me gustan las injusticias ni los malos tratos. Y no hablaba solo por mí o por mis compañeras; también lo hacía por las jugadoras del equipo rival.
No podía entender cómo se normalizaban ciertas deficiencias cuando existían alternativas mucho mejores. Si al fútbol masculino se le entregan ciertos estándares, ¿por qué las mujeres tienen que conformarse con menos?
La publicación tuvo mucha más repercusión de la que imaginé. Incluso recibimos disculpas y se tomaron medidas para solucionar los problemas. Esa era la idea: no generar conflicto, sino abrir los ojos.
Porque no podemos conformarnos con lo básico. Las futbolistas merecemos mucho más.
“La ANFP debe fiscalizar mucho más”
FF: ¿Qué cambios consideras urgentes para reducir la brecha entre Primera División y el Ascenso?
Maura Gómez: Creo que la ANFP debe fiscalizar mucho más. Hay que poner atención en los contratos, en las condiciones laborales, en la infraestructura, en la implementación deportiva y también en el acceso a apoyo médico y psicológico.
No debería existir una diferencia tan grande entre categorías cuando hablamos de condiciones mínimas para trabajar. Todas las futbolistas merecen ser tratadas con dignidad, independientemente de la división en la que jueguen.
“Más que abandono, veo falta de interés”
FF: ¿Existe un abandono hacia las ramas femeninas en algunos clubes?
Maura Gómez: Más que un abandono, yo siento que a varios clubes les falta interés real por desarrollar en serio la rama femenina. Se concentran tanto en el masculino y en las formativas que a nosotras nos dejan relegadas.
No estamos pidiendo cosas extraordinarias, sino igualdad de oportunidades y las condiciones mínimas para poder trabajar bien.
En Cobresal estamos felices dando la pelea en el Ascenso porque el club es muy comprometido y nos tiene presentes. Pero da para pensar cuando ves situaciones como las ocurridas en otros equipos, donde muchas veces las jugadoras deben enfrentar dificultades que no deberían existir en una competencia organizada.
Todo esto te lleva a cuestionar qué está pasando con el fútbol femenino chileno y cuánto interés real existe en seguir impulsando su crecimiento.
“Soy una jugadora de carácter y entrega total”
FF: En lo personal, ¿cómo describirías tu estilo dentro de la cancha y qué aspectos de tu juego has trabajado más recientemente?
Maura Gómez: Creo que mi estilo se define por el liderazgo y el carácter. Soy una jugadora muy aguerrida que intenta dejarlo todo en cada partido.
No importa si ganamos, empatamos o perdemos. Lo que me importa es terminar sabiendo que entregué el máximo. No me gusta la sensación de sentir que pude haber dado más.
Últimamente he trabajado muchos aspectos técnicos y físicos, como la velocidad, los perfiles, los cabezazos y la pliometría. Pero sobre todo me he enfocado en el aspecto psicológico. Trabajo junto a un coach deportivo y también con un psicólogo. Creo que fortalecer la mente es tan importante como entrenar el cuerpo.

El mensaje al futuro: “Hablamos desde la experiencia, no desde la ignorancia”
FF: Para cerrar, Maura, si pudieras dejar un mensaje sobre el futuro del fútbol femenino en Chile, ¿qué te gustaría que cambiara en los próximos años y qué esperas que nunca se pierda?
Maura Gómez: Mi mensaje principal sería exigir igualdad de oportunidades para todas las futbolistas.
Si bien sabemos que en Primera División puede existir una realidad económica distinta, las condiciones básicas y el trato digno no deberían depender de la categoría.
También espero que los clubes sigan apostando por las niñas, porque ahí está el futuro. Hay que apoyarlas desde la formación, la educación y el acompañamiento integral.
El fútbol femenino está creciendo y tiene cada vez más herramientas para desarrollarse, pero todavía queda mucho camino por recorrer para que las nuevas generaciones puedan llegar más lejos de lo que hemos llegado nosotras.
Y espero que nunca se pierda el amor con el que hacemos las cosas. Las mujeres somos muy apasionadas por este deporte. Cuando amamos el fútbol, hacemos todo para verlo crecer, para que sea respetado y para que alcance el lugar que merece.
La convicción de seguir empujando el cambio
La historia de Maura Gómez representa a una generación de futbolistas que aprendió a abrir puertas cuando todavía no existían caminos claros. Una generación que entrenó con recursos limitados, jugó en condiciones adversas y entendió que el crecimiento del fútbol femenino también implica defenderlo fuera de la cancha.
Desde Hornopirén hasta Cobresal, su recorrido refleja la realidad de muchas jugadoras chilenas que han debido construir espacios donde antes no los había. Hoy las condiciones son mejores que hace una década, pero las brechas continúan presentes.
Por eso, mientras futbolistas como Maura sigan utilizando su voz para exigir mejores condiciones, mayor profesionalización y un trato digno para todas las categorías, el fútbol femenino chileno seguirá avanzando. Porque detrás de cada partido hay una historia de esfuerzo, y la de Maura Gómez es una de las que mejor refleja por qué el cambio aún no puede detenerse.
Esa misma convicción y liderazgo que Maura demuestra con sus palabras se trasladan intactos al terreno de juego. Muestra de ello fue lo vivido el fin de semana pasado, cuando Cobresal Femenino se impuso ante Deportes Limache. Tras el encuentro, la futbolista no ocultó su orgullo por la evolución colectiva del plantel, destacando la capacidad para ajustar piezas en el entretiempo y sacudirse los nervios propios del inicio del torneo.


