“El fútbol practicado por mujeres sigue siendo una disputa por derechos”: Gabriela Ardila Biela

La historiadora Gabriela Ardila Biela explica los momentos clave de la historia del fútbol en su libro A las patadas. Historias del fútbol practicado por mujeres en Colombia desde 1949.

Foto portada: Gabriela Ardila en conversatorio /Fémina Football 

Durante un conversatorio sobre su libro A las patadas. Historias del fútbol practicado por mujeres en Colombia desde 1949, la historiadora Gabriela Ardila Biela habló sobre la relación entre fútbol, sociedad e identidad en Colombia y recordo entre risas que un hombre se le acercó en un conversatorio y le mostró un libro que busco donde menciona que el fútbol practicado por mujeres en Colombia inicio en 1943 en Bucaramanga. 

Tras el encuentro, desde Fémina Football conversamos con ella sobre los momentos que marcaron su investigación y el lugar que hoy ocupa el fútbol practicado por mujeres en la historia del país.

La investigación que dio origen al libro comenzó de forma inesperada. En 2015, Gabriela Ardila  llegó a trabajar como docente de Historia del deporte en una universidad de Soacha. Allí se dio cuenta de que no existían textos que abordaran el deporte practicado por mujeres desde una perspectiva histórica.

En medio de su búsqueda encontró un dato que despertó su curiosidad: en 1950 existían leyes en países como Alemania Occidental y Brasil que prohibían el fútbol practicado por mujeres.

Entonces me pregunté: si esto no existe, ¿por qué hay una ley que lo prohíbe?”, recuerda.

Esa pregunta se convirtió en el punto de partida para investigar el desarrollo del fútbol practicado por mujeres en Colombia. El resultado fue una tesis doctoral en Historia que luego se transformó en el libro A las patadas, donde cuenta de una forma narrativa está trayectoria de censura con entrevistas a jugadoras y conocedores del deporte.

Para la historiadora, la evolución del fútbol practicado por mujeres no puede entenderse como un único hecho histórico, sino como una serie de procesos que se han desarrollado en distintos momentos.

 ¿Qué momento considera clave en la historia del fútbol practicado por mujeres?

“A mí me parece que los hechos históricos no se pueden entender fuera de su contexto. Creo que hay diferentes procesos en el desarrollo del fútbol practicado por mujeres. Los mundiales independientes de los años setenta, en Italia y México, fueron espacios que permitieron que, casi de voz a voz, se supiera que el fútbol practicado por mujeres existía y que era posible”.

También recuerda un momento que, para ella, tiene un gran significado simbólico.

“Y si no lo vamos a poner como en términos eh tan absolutos en la historiografía que es lo que me parece más problemático yo fui a la final del Mundial de 2019 en París y, cuando terminó el partido, entró el director de la FIFA al estadio. Durante diez minutos todo el estadio lo abucheó y le gritó: ‘¡pago igual, pago igual!’ sin dejarlo hablar. Ese es un pequeño momento histórico que marca el pasado, el presente y el futuro del fútbol practicado por mujeres”.

Uno de los aspectos que más llama la atención del libro es el uso del término “fútbol practicado por mujeres”, en lugar de “fútbol femenino”.¿Por qué “fútbol practicado por mujeres” y no «fútbol femenino» como comúnmente lo conocemos?

“Esto lo propone la investigadora Carmen Rial y lo que nos cuestiona es ¿qué es lo específicamente femenino del fútbol?, más allá de quiénes son las personas que lo están jugando. Cuando hablamos de fútbol femenino estamos tratando de diferenciarlo del gran fútbol, del fútbol tradicional, que es el de los hombres. Entonces se habla de fútbol cuando es practicado por hombres y de fútbol femenino cuando parece una subcategoría”.

Para Gabriela Ardila, el uso de esta expresión también busca generar reflexión.

El llamado es a reconocer que no hay algo específicamente femenino en el hecho de practicar fútbol. También me interesa que haya un pequeño tropiezo cuando lo escuchamos, para cuestionarnos qué estamos pensando cuando hablamos de fútbol o de fútbol femenino”.

Durante el proceso de investigación, la historiadora escuchó decenas de testimonios de jugadoras que construyeron esta historia desde distintos lugares del país.

¿Hubo alguna historia que la tocara emocionalmente mientras escribía el libro?

“Yo creo que por política académica mía todas las historias me tocaron, creo que de diferentes maneras. Liliana Zapata, por ejemplo, fue para mí una profe maravillosa. Sin embargo, hay una jugadora bumanguesa, Nancy Mora, cuya historia me impactó profundamente”.

Mora hizo parte de la primera selección y luchó durante años por el derecho a jugar.

“Ella exigió que la dejaran participar porque era muy buena futbolista. Jugó hasta una edad que para los estándares deportivos era considerada muy alta. La sacaban del pelo de los equipos y le decían que no podía seguir participando porque era una ‘vieja decrépita’. Y ella respondía: ‘lo que tengo es experiencia, no necesito ser la que más corra’”.

Durante la entrevista, Mora le mostró fotos y pasaportes de la época mientras recordaba su trayectoria.

“Contaba su historia con muchísima emoción, pero también con una tristeza profunda por toda la violencia que vivió. Esa historia fue una de las más impactantes para mí”.

¿Cómo cree que ha cambiado el fútbol practicado por mujeres desde el 2023 que fue publicado el libro a comparación del 2026? 

«Yo creo que ha cambiado en que muchas de las futbolistas han estado luchando por los derechos de las futbolistas, por losderechos laborales de las futbolistas como romper está brecha de género tan generalizada que además en los deportes es justificada, creo que con Linda Caicedo ha sido algo muy positivo para reconocer, está jugando en uno de los equipos más importantesdel mundo, entonces creo que los cambios no son solo a positivo o negativo creo que son pugnas que se están dando y tenemos que ver hacia donde lo lleva los mismos deseos de las futbolistas sobre qué es lo que quieren hacer. Creo que han habido cambios, no necesariamente positivos o negativos, creo que lo que muestran es que sigue siendo una disputa por los derechos y la libertad” 

Recuerda con cariño cada historia que le contaron las jugadoras y menciona que en ocasiones invita a algunas de ellas a eventos con el libro para que desde su propia voz cuenten las historias.

Para mí es una responsabilidad importante reconocer que son las voces de ellas” 

El fútbol como coincidencia que cambió su vida

Curiosamente, la historiadora reconoce que antes de esta investigación no tenía un conocimiento profundo del fútbol. Sin embargo, ese encuentro inesperado con el tema terminó transformando su carrera.

Hoy, su libro A las patadas. Historias del fútbol practicado por mujeres en Colombia desde 1949 se convierte en un aporte fundamental para comprender una parte poco contada de la historia del deporte en el país: la de las mujeres que, a pesar de las prohibiciones, los prejuicios y las barreras, decidieron seguir jugando.

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