“Anhelé desde muy chiquita llegar a Brasil y un día dije: Ojalá algún día pueda llegar al Palmeiras”. Joselyn Espinales

Joselyn conquista la Liga de Brasil y es campeona con el Palmeiras. Cortesía.

Joselyn Espinales se abrió camino en el fútbol ecuatoriano, nació en Guayaquil y ha cruzado fronteras para convertirse en referente del fútbol femenino sudamericano.

En Fémina Football conversamos con esta soñadora sobre su recorrido en el fútbol, su trayectoria deportiva y anécdotas dentro de la cancha.

Fémina Football: ¿Tiene familia futbolera?

Joselyn Espinales: Todos jugaron fútbol de mis hermanos, solo que ninguno llegó a ser profesional. La única que ha llegado a jugar profesional soy yo.

F.F.: ¿Cómo surge esa pasión?

J.E.: Ellos siempre han sido fanáticos de ver muchos partidos masculinos y ahora, con el avance que ha tenido el fútbol femenino, también ven mucho. Cuando éramos muy pequeños, veíamos bastantes mundiales.

F.F. ¿Cómo empezó a jugar?

J.E.: Comencé jugando en mi barrio, salí de un recinto. Yo jugaba con los niños de la escuela y era la única mujer que jugaba con ellos. Jugaba siempre en mi barrio y los torneos.
Llegó un momento en que fui a visitar a mi mejor amiga. Por donde ella vivía, vi un letrero que decía «Inscripciones abiertas para entrenar». Entonces, me grabé el número de teléfono y llamé. También, me grabé las fechas para asistir y desde ahí empieza todo este recorrido.

F.F.: ¿Cómo se llamaba la escuela?

J.E.: Era la Federación Ecuatoriana de Fútbol, estuve entrenando unos días y tuvimos un partido amistoso con Fedeguayas.Luego de ese encuentro me fui a probar allá y desde ahí comencé a entrenar con ellos.

Tenía 14 años.

Encuentro entre el Palmeiras y el Corinthians. Cortesía.

F.F.: ¿Cómo obtuvo sus primeros guayos?

J.E.: Después de ver las inscripciones, le dije a mi papá que quería entrenar. Mis primeros guayos valieron 25 dólares. Donde entrenaba veía guayos supercaros de chicas y mis guayos eran supersencillos, superbaratos. No eran originales, pero para mí era lo mejor que podía tener en mis pies. Yo nunca vi el precio ni el valor. Era la mujer más feliz, solo con el simple hecho de poder jugar al fútbol.

F.F.: ¿Siempre ha jugado en el medio campo?

J.E.: Empecé jugando de lateral extremo. En el 2021, en el Club Deportivo Nacional, en Quito, comencé a rotar mucho las posiciones por falta de jugadoras a veces.

Luego llegó una convocatoria en la selección por Emily Lima.
Ella me enseñó a jugar en el medio y me dio una oportunidad.

CAMINO EN EL FÚTBOL PROFESIONAL

F.F.: ¿Cómo fue su debut en la liga colombiana?

J.E.: Fue entre 2017 y 2018. Debuté en Alianza Petrolera.

Fuimos a jugar un bolivariano en Santa Marta, Colombia, con la Selección de Ecuador Sub-20, quedamos en segundo lugar, perdimos la final contra Colombia.
Volví a Ecuador, jugué otros torneos, entre ellos Sudamericano, donde se lesionaron muchas jugadoras. Después de quedar eliminadas, recibí una llamada de Dayron; un entrenador interesado en que me fuera a Colombia, hablé con Vanessa Arauz, mi entrenadora de selección. Le pregunté y me dijo: «No lo pienses 2 veces”.

F.F.: ¿Qué pasó después?

J.E.: Jugué en Alianza Petrolera. No fue un torneo tan bueno y regresé a Ecuador a jugar en el Club Deportivo El Nacional. Pasé un tiempo allí y luego me voy a reforzar Independiente del Valle en Sangolquí. Llegué a semifinales, luego me fui a Liga Deportiva Universitaria y finalmente regresé a Colombia.

F.F.: ¿Cómo hizo para mantenerse centrada en el fútbol?

J.E.: Yo dormía con mi hermana antes de que se casara y me acuerdo que todas las noches en nuestra casa de caña, superpequeña, le decía que iba a ser jugadora profesional, y eso me motivó.
Llegó un punto en la adolescencia en que comencé a tener retos por mis amistades pero yo solo quería jugar, jugar, jugar.

F.F.: ¿Soñó alguna vez con jugar en el Palmeiras?

J.E.: Yo siempre soñé con llegar a Brasil a jugar. Anhelé desde muy chiquita llegar a Brasil y un día dije: ojalá algún día pueda llegar al Palmeiras.

JOSELYN Y LAS COLOMBIANAS

F.F. ¿Cómo le va con el idioma?

J.E.: Cuando llegué fue demasiado difícil. Tuve la cercanía muy grande con Amanda Gutiérrez. Entendía más o menos el español y me ayudaba a comunicarme con las demás chicas. La entrenadora también más o menos hablaba español. Igual Tapia, quien ya tenía mucho tiempo allá y hablaba portugués.

“Hubo un partido que jugué con mi compañera del medio entre señas porque ella no me entendía y yo no la entendía”.

F.F. Para finalizar ¿Ahora qué aspiraciones tiene?

J.E. Anhelaría llegar a Europa.

Share the Post:

Otras noticias

es_ESSpanish