Pánico en el Victoria: El Necaxa vs Querétaro que se jugó bajo la sombra del miedo

Pánico en el Victoria: El Necaxa vs Querétaro que se jugó bajo la sombra del miedo

Por Sebastián González (@_bastian.gonzalez_) / Foto de portada: Medio Tiempo.

El domingo 22 de febrero quedará grabado en la memoria de la Liga MX Femenil no por un despliegue de técnica o un gol de antología, sino por el silencio sepulcral que precede al caos. Lo que debía ser un duelo de trámite en la Jornada 10 del Clausura 2026 entre las Centellas del Necaxa y Gallos Femenil terminó convirtiéndose en el reflejo de una nación sumergida en la incertidumbre.

El estruendo que detuvo el tiempo

El reloj marcaba el inicio del segundo tiempo del partido entre Necaxa vs Querétaro. Con el marcador aún caliente tras el gol inicial de la queretana Mariángela Jiménez al minuto 25, la pelota apenas volvía a rodar cuando el sonido de lo que parecían ser detonaciones de arma de fuego rompiendo la atmósfera del Estadio Victoria.

La reacción fue instintiva. No hubo necesidad de silbatazo largo: las jugadoras, presas de la angustia, abandonaron sus posiciones y corrieron hacia el túnel de vestidores. En las gradas, los pocos cientos de aficionados se lanzaron al suelo o buscaron refugio entre los pasillos, mientras el cuerpo arbitral activaba un protocolo de emergencia que parecía ensayado para una tragedia inminente.

Entre la psicosis y la realidad

El pánico en la cancha no fue un hecho aislado. Minutos antes, las redes sociales ya ardían con reportes sobre la muerte de Nemesio Oseguera Cervante, líder del CJNG, y la ola de bloqueos y violencia que comenzaba a azotar diversos estados del país. En ese contexto, cualquier ruido era una amenaza.

Tras 20 minutos de tensión eléctrica y revisiones exhaustivas por parte de la Secretaría de Seguridad Pública de Aguascalientes, llegó el reporte oficial: no hubo ataque. Los estruendos fueron atribuidos a la falla mecánica de un vehículo en las inmediaciones y a la psicosis colectiva generada por la situación nacional. Sin embargo, el daño emocional ya estaba hecho; el fútbol se jugaba ahora con el corazón acelerado por razones ajenas al deporte.

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El balón volvió a rodar, pero el ánimo no

Increíblemente, y bajo la estricta vigilancia de las autoridades, el partido se reanudó. Las jugadoras regresaron al césped con la mirada perdida, cumpliendo con el protocolo de una liga que decidió no detenerse a pesar de que en otras sedes, como el Clásico Nacional Femenil (Chivas vs. América), la orden fue la suspensión total.

Foto tomada de: RRSS de Liga BBVA femenina.

En lo deportivo, el Necaxa logró darle la vuelta al marcador. Sayan Caporras se vistió de heroína en medio de la crisis para sellar el 2-1 definitivo a favor de las locales. Pero al silbatazo final, no hubo festejos eufóricos. Las jugadoras se retiraron rápidamente, custodiadas y con la urgencia de reunirse con sus familias.

Un saldo agridulce

Mientras la Liga MX Femenil intenta retomar la normalidad, este episodio deja preguntas abiertas sobre la seguridad en los estadios y la salud mental de las atletas que, el pasado domingo, demostraron que incluso el deporte más popular del mundo es vulnerable ante la realidad social. El Necaxa sumó tres puntos, pero la liga perdió un poco de esa paz que suele rodear al fútbol femenino.

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