La ecuatoriana Manoly Baquerizo volvió a ser determinante en la Liga F. Con una actuación brillante y un doblete decisivo, lideró el triunfo del Granada en un partido donde su impacto volvió a marcar la diferencia.
Por: Karen Luna – kdlc2 / Foto de portada: Cortesía – Granada CF Femenino
Baquerizo lidera y responde en el momento clave
El fútbol siempre guarda espacio para las protagonistas. Y esta vez, el nombre propio fue el de Manoly Baquerizo. En un duelo exigente, la delantera ecuatoriana asumió el protagonismo y se convirtió en la figura del partido, liderando al Granada CF Femenino hacia una victoria que refuerza su presente en la Liga F.
Su actuación no fue casualidad. Fue el reflejo de una futbolista que entiende los tiempos del juego, que aparece cuando el equipo la necesita y que ha comenzado a consolidarse como una pieza clave en el esquema ofensivo.
El doblete que cambió el partido
En un encuentro cerrado, donde cada detalle marcaba la diferencia, Baquerizo fue determinante.
Su capacidad para posicionarse en el área, leer las jugadas y definir con precisión terminó inclinando la balanza. El doblete no solo aseguró el triunfo, sino que también confirmó su momento: confianza alta, lectura de juego y contundencia frente al arco.

Un crecimiento que se hace notar
El rendimiento de Manoly Baquerizo no es aislado. La ecuatoriana viene mostrando una evolución constante en el fútbol español, sumando minutos de calidad y respondiendo en los momentos clave.
En un equipo que busca consolidarse en la tabla, su aporte ofensivo se vuelve cada vez más importante. No solo por los goles, sino por su movilidad, presión y capacidad para generar peligro constante.
Un nombre ecuatoriano que gana peso en la Liga F
Cada actuación de Baquerizo tiene un significado mayor. Representa el crecimiento del fútbol femenino ecuatoriano y su proyección en escenarios internacionales.
Hoy, su nombre empieza a resonar con fuerza en la Liga F. Y cada gol no solo suma para el Granada, también posiciona a Ecuador dentro del mapa del fútbol femenino europeo.
Porque cuando aparece Manoly, no solo gana su equipo: también gana visibilidad una nueva generación que empieza a dejar huella fuera del país.


