Paula Holguín: entre dos culturas, una identidad y el sueño intacto de llevar a Perú a lo más alto

Desde su infancia en Inglaterra, en donde hoy se muestra como una de las máximas goleadoras en el ascenso en el Brentford, hasta la emoción de vestir la camiseta peruana, la delantera reconstruyó su camino en una entrevista con Fémina Football y proyecta un futuro ambicioso.

Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: Bretford

La historia de Paula Holguín empieza antes de su nacimiento. Empieza con el viaje de sus padres, con una decisión que cambiaría el rumbo de toda una familia. Ellos dejaron Perú a los 18 años en busca de una vida mejor en Inglaterra, y allí, en el sur de Londres, nació y creció Paula. Sin embargo, la distancia nunca fue ruptura.

Los orígenes: crecer lejos sin dejar de pertenecer

—Yo nací en Londres y me he criado aquí, pero soy hija de dos peruanos que vinieron a Inglaterra desde muy chiquillos, desde los 18 años. La cultura peruana siempre ha estado presente en mi casa.

Ese hogar fue territorio peruano en cada detalle. En la lengua, en la comida, en los vínculos.

—En la casa la regla número uno era el español. Yo entré al colegio y yo no hablaba inglés. Yo lloraba de chiquita. La televisión era en español, mi mamá, papá, tíos, todos hablaban español.

El contraste con el exterior fue abrupto, pero también formativo. Mientras aprendía a adaptarse a una cultura diferente, en su casa se fortalecía el sentido de pertenencia.

—Mis padres siempre han hecho un esfuerzo para que, a pesar de vivir aquí, en la casa sea Perú. La familia es todo y eso es algo que siempre me han enseñado.

Los viajes frecuentes terminaron de consolidar ese lazo.

—He viajado a Perú cada dos o tres años. Me encanta la comida, la cultura. Cada vez que voy, me enamoro más.


El descubrimiento del fútbol y una pasión heredada

El fútbol apareció como una continuidad natural de su entorno.

—Mis tíos, mis primos, todos juegan fútbol. A todos les gusta. Mi papá es súper hincha y me llevaba a estadios por toda Europa.

Ese recorrido incluyó escenarios emblemáticos y momentos compartidos que fueron alimentando su vínculo con el deporte.

—Si íbamos a Madrid, me llevaba al Bernabéu. Si íbamos al Barça, al Camp Nou. Conozco muchos estadios por él.

Su formación comenzó a los 10 años en Crystal Palace, a pocos minutos de su casa.

—Comencé en la categoría sub 10 hasta la sub 16 y después me subieron a las reservas del primer equipo.

Pero el camino no fue sencillo, sobre todo en una época en la que el fútbol femenino todavía no tenía el lugar actual.

—Cuando era más chica, el fútbol femenino no estaba donde está ahora. Era difícil. Siempre tenía que jugar con niños en el colegio, era la única chica. Nadie se lo creía cuando me ponían en la cancha.

Esa experiencia, lejos de ser un obstáculo, se transformó en aprendizaje.

—Me ayudó bastante, me ayudó a mi juego.


El momento que despertó un sueño

Si bien el fútbol ya era parte de su vida, hubo un instante que lo resignificó todo. Fue en Perú, durante la clasificación al Mundial masculino de Rusia 2018.

—Salí a la calle y veía a toda la gente viendo el partido en las ventanas de los restaurantes. Nunca había visto esa pasión.

La escena la marcó profundamente.

—Aquí en Inglaterra nos encanta el fútbol, pero no se vive así. Me enamoré del fútbol peruano.

Esa emoción se convirtió en un deseo concreto.

—Desde ese momento dije: “¿Por qué no yo?”. Y se me metió en la cabeza.

El viaje a Rusia para ver a la selección terminó de sellar esa conexión.

—Fuimos con mi papá al Mundial. Desde ahí me enamoré de la selección.

Paula Holguín en su primera experiencia con la selección peruana en febrero del 2026, un momento que definió su carrera (Foto: FPF).

La identidad: dos culturas, un mismo sentimiento

La convivencia entre Inglaterra y Perú es parte central de su historia.

—Cuando estoy en Inglaterra, soy súper inglesa. Pero cuando veo a Perú, siento lo mismo o más.

Esa dualidad no genera conflicto, sino riqueza.

—Es muy bonito ser parte de dos culturas muy bonitas.

Aunque, al momento de definirse, su respuesta es clara.

—Yo me siento más peruana que inglesa, honestamente.


La convocatoria: el sueño que se vuelve realidad

El llamado a la selección peruana para la Fecha FIFA de febrero pasado, la primera del año, fue la materialización de años de esfuerzo.

—Tengo el video del momento en que el profe Antonio Spinelli me escribió. Me quedé en shock.

La confirmación llegó en una videollamada.

—Me lo dijo personalmente y fue un momento donde no me lo creía. Lloré.

La emoción trascendió lo individual.

—Estaba súper emocionada para decirle a mis papás. Ellos son mis fans número uno.

El impacto en su familia fue tan importante como en ella.

—El momento era mío, pero también de ellos. Mis papás dejaron todo para darnos una mejor vida.

El debut con la camiseta, el himno y la presencia familiar completaron una escena inolvidable.

—Cuando me puse la camiseta y escuché el himno, ahí se me vino toda la emoción.


La experiencia en la selección

Su llegada al grupo implicó empezar desde cero.

—No conocía a nadie. La primera chica con la que me encontré fue Cherrie Cox.

Con el correr de los días, se integró rápidamente.

—Me hice amigas, como Alesia García, Khloe Olano, Claudia Domínguez, Raquel Bilcape.

El ambiente fue clave para esa adaptación.

—Se creó un ambiente muy familiar. Estás en concentración y son las únicas personas que ves.

También destacó el trabajo del cuerpo técnico.

—Todos son súper amables, súper inteligentes. Me dejaron con la boca abierta.

Desde lo futbolístico, el aprendizaje fue inmediato.

—Aprendí bastante. La agresividad, la intensidad. Traté de traer eso a Inglaterra.


Brentford: presente y crecimiento

En Inglaterra, su presente está en Brentford, un club que le permitió dar un paso importante.

—Es un paso muy bueno en mi carrera. El fútbol femenino está creciendo mucho aquí.

Su rol como delantera tiene características propias.

—No soy una nueve clásica. Me gusta crear, asistir, participar del juego.

La temporada tuvo momentos destacados.

—Hice un hat-trick que me dio el premio a jugadora del mes. Fue inesperado, pero muy lindo.

Aunque también reconoce altibajos.

—He tenido altos y bajos. Siempre quiero jugar más.

La delantera del Brentford combina formación europea con identidad sudamericana en su camino profesional (Foto: Brentford).

La adversidad y la resiliencia

Las lesiones marcaron parte de su recorrido reciente.

—Mi primera temporada me lesioné y estuve fuera todo el año. Fue muy duro.

Sin embargo, encontró una forma de sobreponerse.

—Una lesión no significa el fin. Todo depende de cómo reaccionas.

Su mentalidad fue clave.

—Cuando me recupero, vuelvo más fuerte, más rápida.


La disciplina como identidad

Antes de enfocarse exclusivamente en el fútbol, Paula desarrolló una carrera deportiva múltiple.

—Soy cinturón negro de karate. Lo hice 10 años.

Ese deporte dejó una huella profunda.

—El karate me enseñó disciplina. Si no lo hubiese hecho, sería diferente.

También se destacó en atletismo.

—En jabalina representé a Inglaterra dos veces.

Pero la elección final fue inevitable.

—El fútbol siempre fue número uno.


El presente con la selección en el horizonte

La convocatoria marcó un punto de inflexión en su carrera.

—Es uno de los mejores momentos de mi vida.

El aprendizaje continúa trasladándose a su día a día.

—Trato de implementar todo lo que aprendí en Perú acá en Inglaterra.

El objetivo es evolucionar constantemente.

—Quiero ser una jugadora completa.


El aporte al equipo

Desde su perfil, entiende qué puede brindarle a la selección.

—Soy alta, fuerte. Puedo aportar fuerza y creatividad.

Pero también reconoce el camino que queda por recorrer.

—Hay cosas que tengo que mejorar y estoy trabajando en eso.

El mensaje del entrenador es claro.

—El profe me dice que quiere que sea el increíble Hulk en la cancha.


El sueño que lo atraviesa todo

Entre todos los objetivos posibles, hay uno que sintetiza su historia.

—Meter el gol que clasifique a Perú a un Mundial.

La emoción aparece incluso en la idea.

—Solo pensarlo me emociona.

Y en esa frase, simple pero contundente, se resume todo: la niña que hablaba español en Londres, la futbolista que creció entre culturas y la jugadora que hoy sueña con escribir una página en la historia de Perú.


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