El debut de México en el Mundial Sub-17 Femenil dejó un sabor amargo. El Tricolor cayó 2-0 ante Corea del Norte, actual y máxima campeona del certamen, en un partido donde la jerarquía asiática se impuso desde el primer minuto sin necesidad de hacer grandes esfuerzos.
El equipo dirigido por Miguel Gamero no logró sacudirse el dominio norcoreano y terminó pagando caro sus desatenciones defensivas. Las campeonas mostraron desde el arranque su contundencia: apenas al minuto 3, Jong-Hyang Yu aprovechó una descoordinación mexicana para romper líneas con una jugada de tres toques y definir con potencia ante el arco de Valentina Murrieta.
El gol tempranero golpeó la confianza del cuadro mexicano, que intentó reaccionar con presión en campo rival, pero sus intentos se estrellaron ante el sólido bloque defensivo de Corea del Norte y la seguridad bajo los tres palos de Son-Gyong Kim, quien respondió con autoridad en las pocas llegadas del Tri.
Casi a la media hora de juego, el conjunto rojo volvió a castigar. Wom-Sim Kim encontró espacio entre las centrales mexicanas y definió con precisión frente a Murrieta para sellar el segundo tanto de la noche, dejando sin respuestas a las nacionales.
En el complemento, Gamero movió sus piezas y México logró equilibrar un poco el juego. Las modificaciones ayudaron a contener la ofensiva norcoreana, pero la generación de peligro siguió siendo escasa. El Tri apenas registró tres disparos a puerta, ninguno con la fuerza suficiente para inquietar a la portera rival.
El debut terminó con un marcador adverso que refleja las diferencias entre una selección consolidada y otra que aún busca asentarse en la competencia mundial. México deberá reponerse rápido y ajustar sus líneas si quiere mantener viva la esperanza de avanzar en el torneo.

