Luciana Mendoza, la dama del fútbol femenino risaraldense

En un departamento donde el fútbol femenino se ha convertido en semillero de talento y donde cada vez más jugadoras brillan en la liga colombiana y en el exterior, hay un nombre que empieza a escribirse con fuerza propia. Luciana Mendoza es una futbolista que deja huella no solo por su calidad en la cancha, sino por su carácter, su disciplina y su esencia.

Nació el 13 de marzo de 2007 en Nueva York, pero siendo muy pequeña llegó a Pereira, la ciudad que la vio crecer y en la que comenzó su historia con el balón a los seis años, cuando estudiaba en el colegio La Salle. Desde ese momento, sus padres entendieron que no era un gusto pasajero; había talento, pasión y una determinación poco común.

Fotografía: Suministrada

Tras su paso por el fútbol escolar, continuó su formación en el club Jega de Pereira, donde fortaleció las bases de lo que sería su carrera. En 2021 recibió la oportunidad del profesor Carlos Ariel Osorio para integrar la Selección Risaralda Sub-15, con la que alcanzó el subtítulo nacional interligas. Dos años más tarde, en 2023, se graduó como bachiller del colegio Saint Andrews de Pereira, siendo reconocida como la mejor deportista de su promoción.

Fotografía: Suministrada

Su crecimiento deportivo siguió en el Club Atlético Dosquebradas, uno de los equipos formativos más importantes de la región. Allí se consolidó como volante y sumó varios títulos: fue campeona en dos ocasiones de la Copa de la Patria en Manizales, además de colgarse el oro en el Torneo Nacional Femenino de Bucaramanga y, de paso, participó en diferentes torneos nacionales en Palmira. En 2024 también hizo parte de la Selección Risaralda que logró el título nacional interclubes en la categoría Sub-19.

Fotografía: Suministrada

En diciembre de 2025 se presentó a una convocatoria del Deportivo Independiente Medellín y su talento y personalidad destacaron de inmediato. Hoy hace parte del nuevo proceso Sub-20 femenino del ‘Poderoso de la Montaña’, anhelando que este sea el puente para dar ese paso gigante hacia el fútbol profesional.

Fotografía: DIM Femenino

En el terreno de juego, Luciana es una volante disciplinada tácticamente, inteligente, solidaria y con carácter. Se asocia bien, piensa en colectivo y entiende el juego desde la estrategia. Tiene, además, buen remate de media distancia y fortaleza en la pelota parada. Con el paso del tiempo ha ganado liderazgo y es reconocida por su respeto hacia compañeras, rivales y árbitros. Una dama dentro y fuera de la cancha.

Su disciplina también se refleja en su vida diaria: cuida su alimentación, respeta sus horarios de descanso y utiliza sus tiempos libres para mantenerse en óptimas condiciones físicas. Entiende que el alto rendimiento no es cuestión de momentos, sino de hábitos.

Más allá del deporte, también está la persona, la mujer en formación. Su nobleza, dulzura, amabilidad y amor a su familia son bases de su vida. La gratitud, la lealtad y la entrega son valores que la definen.

De hecho, su llegada al Medellín tiene un significado especial pues su padre, Leonardo Mendoza, fue un hincha fiel del rojo paisa. Para ella, vestir estos colores es un homenaje permanente y sueña que, en el momento de su debut, pueda marcar un gol, mirar hacia arriba y dedicarlo al cielo como una honra a su padre.

Fotografía: Suministrada

A su lado están los pilares de su vida: su madre, María del Carmen Olarte, compañera incondicional en cada entrenamiento y cada partido; y Leandro Cardona, quien asumió el rol de padre desde que ella era muy pequeña, guiándola y protegiéndola en cada paso. Ellos han sido el soporte silencioso detrás de cada logro.

Fotografía: Suministrada

Luciana sueña en grande. Ahora, la ilusión inmediata, es poder debutar profesionalmente con el Medellín. A mediano y largo plazo, anhela ser campeona de la liga colombiana, disputar torneos internacionales, vestir la camiseta de la Selección Colombia, jugar en Estados Unidos y estudiar una carrera profesional.

Más que una promesa, Luciana quiere ser un ejemplo para las que vienen detrás, porque los sueños se construyen con trabajo, disciplina y amor por lo que se hace.

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