El poderoso de la Montaña, como popularmente es conocido el Deportivo Independiente Medellín, dio un paso trascendental en el fortalecimiento del fútbol femenino en Colombia al convertirse en el primer club del país en contar con una sede propia y exclusiva para su equipo femenino profesional.
Ante colectivos femeninos y medios de comunicación, el club presentó oficialmente su nueva sede deportiva en Llanogrande, un espacio pensado para el desarrollo integral de sus jugadoras “Las Poderosas”. El lugar cuenta con gimnasio dotado, camerinos y una cancha con todas las condiciones y medidas reglamentarias, brindando un entorno adecuado para la preparación y el crecimiento deportivo del plantel profesional.

Fotografía: DIM Femenino
Más allá de la infraestructura, el anuncio representa un mensaje claro sobre el rumbo del proyecto. Así lo expresó el director técnico Carlos Ariel Osorio Rivera, quien destacó el valor que tiene este logro dentro del proceso institucional y para el fútbol femenino del país:
“Hoy es una muestra, una vez más desde la institución, de que estos procesos y este proyecto deportivo tiene una visión no solo a corto plazo, sino también a mediano y largo plazo. Es una motivación muy grande para todos los procesos de fútbol aficionado del departamento de Antioquia y de todas las regiones del país, que empiezan a observar cómo los equipos profesionales y las instituciones empiezan a apoyar, a respaldar y arropar lo que es el proceso del fútbol femenino”.

Fotografía: DIM Femenino
El sentimiento también fue compartido por las protagonistas. Susana Álvarez, referente del equipo, resaltó el significado que tiene este avance para el grupo y el crecimiento que ha tenido el club en los últimos años:
“Hoy Medellín da un salto, es un aliciente muy importante para nosotras. Yo creo que es una responsabilidad inmensa, pero que nosotras la tomamos como debe ser. Independiente Medellín, año tras año, crece y nos da la importancia que nos merecemos”.
Para muchas de las jugadoras, la noticia llegó como una sorpresa que terminó convirtiéndose en una motivación adicional. Así lo expresó Ana Mile González, quien valoró el respaldo institucional y el reconocimiento al proceso que vienen construyendo:
“Habíamos escuchado, pero pues no creíamos del todo. Es algo histórico y nos sorprende mucho, y nos pone muy felices también porque les importa el fútbol femenino, porque nos dan ese amor, esa muestra de interés. Y ya ahora que es oficial, nos pone muy contentas tener nuestra propia sede”.

Fotografía: DIM Femenino
La jornada también sirvió como escenario para la presentación oficial del plantel que afrontará la temporada, un grupo que combina experiencia y juventud, bajo la dirección de Osorio Rivera y su cuerpo técnico. La apuesta deportiva no se limita al presente. La vicepresidenta del club, Dania Giraldo, anunció el inicio del proceso Sub-20, una decisión orientada a construir una base sólida que permita fortalecer el equipo profesional en los próximos años.
Dentro de ese nuevo proceso aparece el nombre de Luciana Mendoza, jugadora formada en Jega y Atlético Dosquebradas, campeona nacional con la Selección Risaralda, quien ahora asume el reto de vestir los colores del Medellín. Su llegada representa el camino que el club quiere consolidar desde las divisiones formativas:
“Muy felices y orgullosas de ser parte de esta gran institución. Sabemos que somos un proyecto desde la base, a darlo todo este año porque sabemos que tenemos mucho potencial, para que cuando nos toque el día de debutar estemos preparadas y listas para afrontar este reto”.

Fotografía: DIM Femenino
La nueva sede no es solo una obra física. Es una declaración de principios. En un contexto donde el fútbol femenino colombiano aún enfrenta desafíos estructurales y desigualdades frente al masculino, la decisión del Deportivo Independiente Medellín marca un precedente y envía un mensaje contundente sobre la importancia de creer en el proceso.
Más que una inversión en infraestructura, es una apuesta por el futuro. Uno que empieza a construirse desde ahora, con convicción, respaldo institucional y la certeza de que el crecimiento del fútbol femenino en Colombia ya no es una promesa, sino una realidad en marcha.

