Dimisión de Beatriz Álvarez en la liga española: se abre un proceso electoral en plena recta final de temporada

La salida de la dirigente en la Liga F activa una transición institucional con plazos acotados, incertidumbre dirigencial y una competencia aún en desarrollo.

Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: Liga F.

El tablero institucional del fútbol femenino español se movió en pleno cierre de temporada. La dimisión de Beatriz Álvarez como presidenta de la Liga F no solo abre un proceso electoral, sino que instala un escenario de transición en una competencia que atraviesa un momento de crecimiento, pero también de tensiones estructurales.

Una renuncia que abre el proceso electoral

La salida se hizo oficial el lunes 30 de marzo de 2026 a través de un comunicado breve, pero contundente por parte de la propia organización. “Este lunes, 30 de marzo de 2026, Liga F ha iniciado los trámites para la convocatoria del proceso electoral a la presidencia tras presentar Dña. Beatriz Álvarez Mesa su dimisión como presidenta de Liga F”, informó la entidad.

Álvarez, que ocupaba el cargo desde mayo de 2022 tras ser la única candidata en reunir los avales necesarios, deja así la conducción de la competición en un momento clave del calendario. Su salida activa automáticamente el mecanismo institucional previsto en el reglamento electoral.

Según lo establecido, la Comisión Electoral deberá constituirse tras la vacante. Estará integrada por tres clubes o sociedades anónimas deportivas elegidos por sorteo entre los miembros de la Liga F, y tendrá como función organizar, supervisar y controlar el proceso.

Una vez designada, esta comisión deberá reunirse dentro de los tres días hábiles siguientes, declarar iniciado el proceso electoral y publicar el calendario junto a los canales oficiales de comunicación. El reglamento también establece un límite claro: todo el proceso deberá resolverse en menos de 45 días.

El rol de la vicepresidencia y el escenario inmediato

Mientras se desarrolla el proceso, la estructura institucional no queda acéfala. La vicepresidencia asume las funciones ejecutivas, rol que actualmente ocupa María Dolores Romero Martín, conocida como Lola Romero, quien fue designada oficialmente en febrero.

Su figura pasa a ser central en esta etapa de transición, en un contexto donde la toma de decisiones y la estabilidad organizativa resultan determinantes para el cierre de la temporada.

En paralelo, todavía no hay una fecha oficial para la votación. El reglamento contempla dos escenarios: si solo se presenta una candidatura válida, no será necesario convocar a una asamblea electoral y la persona será proclamada directamente. En caso contrario, la elección se realizará en una Asamblea General Extraordinaria entre seis y diez días después de la proclamación definitiva de candidaturas.

Para competir por la presidencia, los aspirantes deberán contar con el aval de al menos el 25% de los clubes miembros. En términos prácticos, con los 16 equipos actuales, esto equivale a un mínimo de cuatro apoyos.

El contexto reciente y la resolución del TAD

La dimisión se produce apenas días después de un episodio institucional relevante. El Tribunal Administrativo del Deporte desestimó la solicitud de inhabilitación contra Álvarez, presentada por el exvicepresidente Rubén Alcaine, quien había denunciado presuntas irregularidades en la asamblea extraordinaria de junio de 2025 en la que fue cesado.

El fallo concluyó con una amonestación pública hacia la dirigente, tras considerar que se vulneró el procedimiento en la conducción de aquella asamblea. Sin embargo, no se avanzó en sanciones más severas como la suspensión o inhabilitación.

Ese contexto no explica por sí solo la renuncia, pero sí forma parte de un clima institucional que venía acumulando tensiones en las últimas semanas.

Un mandato entre avances y desafíos

Durante la gestión de Álvarez, la Liga F atravesó un proceso de profesionalización clave. La creación de la LPFF en 2022 marcó un punto de partida para consolidar la estructura del fútbol femenino en España.

En ese recorrido, la competición logró avances significativos en materia comercial y de visibilidad. Entre ellos, el acuerdo con Moeve como patrocinador principal por 18 millones de euros durante tres temporadas, y la incorporación de nuevas ventanas audiovisuales con RTVE, TV3 y DAZN, que ampliaron el alcance de los partidos.

Sin embargo, también persistieron desafíos estructurales. La asistencia a los estadios mostró una media cercana a los 1.400 espectadores por partido, por debajo de la temporada anterior. A su vez, la competitividad del torneo continúa siendo un punto de debate, con una marcada diferencia entre el Barcelona y el resto de los equipos.

En ese contexto, también surgieron tensiones vinculadas al convenio colectivo. La Asociación de Futbolistas Españoles denunció recientemente el acuerdo vigente para renegociar las condiciones contractuales, que actualmente fijan un salario mínimo de 23.500 euros anuales.

Lo que viene: una elección con impacto

A día de hoy no hay candidaturas oficiales, aunque distintos nombres comienzan a circular en el entorno de la liga. La propia Álvarez no ha confirmado si volverá a presentarse, mientras que figuras como Lola Romero o Ana Rossell aparecen como posibles alternativas, aunque sin formalización.

La elección que se abre no será un simple recambio. La próxima presidencia heredará una liga en expansión, con mayor exposición mediática y acuerdos comerciales, pero también con la necesidad de resolver tensiones internas y consolidar un modelo sostenible.

El fútbol sigue en marcha, pero en los despachos comenzó otro partido. Uno que, como en la cancha, también definirá el rumbo de la competencia.


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