De jugadora a formadora: la historia de Ana María Goretti, referente del fútbol femenino

Ana María Goretti Arenas Goméz combina su experiencia como jugadora y entrenadora para sembrar valores, disciplina y amor por el deporte en las nuevas generaciones.

Foto: Helen Tamayo/Fémina Football

Hablar con Ana María Goretti Arenas Gómez es recorrer la historia del fútbol femenino en Bogotá desde sus raíces. Nacida en Garagoa, Boyacá, en una familia numerosa, recuerda que su primer acercamiento al fútbol fue jugando con sus hermanos, donde nació su amor por el deporte. Con el tiempo, pasó de ser jugadora de la Selección Bogotá y parte de la primera Selección Colombia femenina, a convertirse en formadora y referente del desarrollo del fútbol femenino en el país, transmitiendo siempre los valores de la disciplina, la humildad y la pasión que la han acompañado toda la vida.

Su llegada a Bogotá, a los 18 años, marcó el inicio de un camino lleno de esfuerzo y aprendizaje. En busca de oportunidades para seguir creciendo, comenzó jugando torneos interempresariales con sus compañeros y, gracias al voz a voz, conoció la Escuela de Fútbol Vida, dirigida en ese momento por el profesor Ramiro Alfaro y la profesora Myriam Guerrero, pionera y capitana de la Selección Colombia femenina. Allí encontró el espacio ideal para formarse como jugadora y, más adelante, descubrir su vocación como formadora.

En una época en la que el fútbol femenino no tenía tanta visibilidad ni estructura, ¿Cómo fueron esos inicios y qué desafíos enfrentaban las jugadoras?:

«En épocas anteriores no teníamos procesos, era más empírico. Sin embargo, seguíamos las indicaciones de los profes, y hoy en día ya se ven más los procesos, los intercolegiados y el potencial de muchas jugadoras que pueden aportar y representar al país.»

Estuvo vinculada a la Selección Bogotá desde 1994 y en 1996 logró el título de la Copa con el equipo. En ese entonces existía una sola categoría, la categoría única, donde podían participar jugadoras desde los 14 años.

Durante ese tiempo se formó en los aspectos técnico, físico y táctico, desempeñándose como volante cabeza de área, posición que hoy se conoce como volante central. En 1998 hizo parte de la primera Selección Colombia femenina, un logro que marcó un antes y un después en su carrera y en la historia del fútbol femenino del país.

Primera selección Colombia femenina 1998- De izquierda a derecha Ana María Goretti, Sandra Sepúlveda,Claudia Patricia Díaz, Luz Aide Grisales, Nancy Peña, Juanita, Sonia Chala,Claudia Liliana Gutiérrez, Sandra Valencia y Adriana.(De rodillas).Kinesiología René niño Margarita asistente técnica,Nancy Mora de Santander y ahora D.T, Marta Mery Hernández, Patricia Vanegas,Julieta López,Ruth Ortiz, Adriana Céspedes, Olga Lucía rojas,Lina Miryam Guerrero capitana de la selección Colombia y Liliana. FOTO: Ana María Goretti

"En ese mundial duramos clasificadas como 70 min y Argentina nos gano 2-1 Si mal no recuerdo fue Carolina Ordoñez la jugadora mas joven del equipo, quien marco el gol como a los 15 min en el primer tiempo. Argentina se fue con toda antes del primer tiempo y nos empato, luego en el segundo tiempo hizo el segundo gol y fueron las que quedaron clasificadas"

¿Qué momento de tu carrera como jugadora recuerdas con más emoción?

Cuando nosotras quedamos campeonas a partir de ahí uno retrocede todo el esfuerzo, la mojada,  las quemadas, el barro todo nos sirve para tener un resultado y más que  campeonas seguir siendo personas.  

Campeona selección Bogotá 1996 Foto: Ana María Goretti

Mientras jugaba, también empezó a formarse como entrenadora, aprendiendo cómo crear una escuela de fútbol bajo los lineamientos del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD). Hace unos 20 años, recuerda entre risas que junto a compañeros como Yair Peña reunían dinero con bonos de torneos y recolectas para afiliarse a la liga.

Con emoción recuerda sus momentos como jugadora: los goles, las victorias y hasta una anécdota donde recibió tarjeta amarilla por entrar al campo antes de la autorización. Recuerda en como le gustaba ser volante.

“Yo me considero el peón porque a partir de ahí no es uno figurar sino saber cómo guiar al compañero, como volante de marca uno debe saber cómo destruir el juego sin hacer faltas para poner en condición de ataque a las compañeras que dominan el balón. Ese era mi fuerte” 

Enfatiza la importancia de formar desde la infancia, no solo para desarrollar fuerza y técnica, sino para construir valores. Sin embargo, insiste en que a cualquier edad se puede entrenar y disfrutar el deporte.

Además, estudió Dirección Técnica de Fútbol en el SENA, fortaleciendo su visión como formadora y su compromiso con el desarrollo del fútbol femenino en Bogotá.

Actualmente es directora del club Real Academia de Colombiana de futbol femenino , fue fundado en 2004. Desde entonces han sido 6 veces campeónas como club deportivo. Sin patrocinadores, pero con una “mente millonaria en ideas”, como ella misma dice, ha mantenido viva la llama del fútbol femenino formativo.

“Mente prodigiosa y mente millonaria de ideas para llegar y forjar poquito a poco a las jugadoras.”

Ana María Goretti le agradece a todos los colegios por su apoyo en los intercolegiados, pues considera que son la semilla y el verdadero semillero para conformar los clubes y escuelas de fútbol. A partir de estos espacios —dice— muchos niños y niñas descubren su talento y dan el salto hacia las convocatorias de las selecciones Bogotá.

“A veces las niñas no se creen el potencial que tienen. Pero cuando encuentran apoyo, se convierten en ejemplo."

¿Qué aprendizajes de su etapa como futbolista lleva hoy en su rol de entrenadora?

Que el aprendizaje es constante y todo el tiempo uno se tiene que preparar, yo hice Dirección técnica en el Sena específicamente comenzamos a partir de las buenas practicas  y el trabajo colaborativo hoy en día soy lo que soy porque es lo que me deja tener esas competencias, de llegar a ser instructora, ser formativa, ser asistente, preparadora física o ser directora técnica tiene unos roles que son herramientas importantes y sacar adelante. Me ha servido muchísimo haber pasado por esa etapa de jugadora, haber vivido ese paso a paso.

¿Cómo ha sido este proceso de trabajar con nuevas generaciones?

A sido muy bonito, y por haber pasado por estas etapas he sabido de acuerdo a la edad que ejercicio se le puede aplicar a la persona y lo bueno es que también tenemos un espacio para los niños que vienen con las mamás que también desean entrenar y son a la par, me ha servido también para enseñarles la resolución, una de las mentalidades que es desde el calentamiento hasta la parte final.

¿Qué le gusta inculcar en sus  jugadoras, más allá de la técnica o el resultado?

El ánimo es el combustible para que todo salga super bien, atención constante estar concentradas pero siempre la alegría de la persona que no salgan enojadas, sino que disfruten se pierda o se gane. Habrá un ganador y un perdedor pero saber perder y saber ganar, entonces si yo perdí mi partido muy seguramente con humildad yo debo saludar al rival. 

 ¿Cómo ve el crecimiento del fútbol femenino en Colombia en comparación con cuando empezó?

Uy enorme porque ahora los padres acompañan a sus hijas, hay categorías por edades y una estructura más profesional. Antes era más difícil, pero el sacrificio de las pioneras abrió el camino.

¿Cómo percibe el nivel actual de las jugadoras colombianas y la evolución de la Copa Libertadores Femenina en comparación con su época?

Es muy importante, hay que respetar los procesos y respetando la individualidad dependiendo el conocimiento que tenga el deportista yo le voy agregando para llegar al alto rendimiento y como juego colectivo, en la época de nosotros una copa libertadores era los campeones de liga de Bogotá en este caso. Después que sucedió salió el fútbol profesional y va el que quede campeón de la liga profesional y así van enfrentando otro reto. Yo creería que el Deportivo Cali si lo hace con esa misma jerarquía puede ser campeón.

A lo largo de su trayectoria, ¿Cuál ha sido el momento más difícil y cómo logro mantenerse firme para seguir en el fútbol?

No se trata de pensar solo en llegar a ser profesional, sino en cómo, como persona, uno puede ayudar a otros y resarcir esos momentos en los que le dijeron que no servía para esto. En mi caso, no le pare bolas a esos comentarios; si lo hubiera hecho, no estaría aquí dando esta entrevista, que agradezco enormemente porque es una forma de proyectar e invitar a otras personas a que hagan parte. Con la edad que tengo, todavía por ahí, doy dilia jugando (risas), en el buen sentido de la palabra.

Hoy, Ana María Goretti Arenas continúa dejando huella desde la Asociación de Fútbol Femenino, un proyecto que nació en 2020 y la presidenta es Elizabeth Oviedo, tiene el propósito de formar, capacitar y abrir nuevos espacios para las mujeres en el deporte. Desde allí impulsa iniciativas como el torneo 30+, que invita a mujeres que aún juegan o que en algún momento se alejaron de las canchas, a reencontrarse con el fútbol y con esa pasión que nunca desaparece.

Con la misma energía y amor que la caracterizaron como jugadora, Goretti insiste en que el verdadero triunfo no se mide solo en títulos, sino en los valores que se cultivan dentro y fuera de la cancha. “Lo más importante de ser campeón es ser personas y vivir alegre todo el tiempo, para llegar y ser ejemplo digno de seguir”, asegura.

Fiel a su fe, Ana María envía un mensaje de esperanza a las nuevas generaciones: “Que no dejen de soñar. Todos los propósitos se cumplen con la ayuda de Dios. Él siempre tiene preparado un camino, pero a veces lo dejamos de lado, y es lo principal. Los que somos creyentes sabemos que sin Dios no se puede; si Dios está, yo voy detrás”.

Su historia es un reflejo de perseverancia y amor por el fútbol, una invitación a que más mujeres encuentren en este deporte una oportunidad para crecer, compartir y soñar

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