Las futbolistas decidieron permanecer en el país por temor a represalias luego de la polémica por el himno nacional. Amnistía Internacional alertó por la seguridad del plantel.
Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: Gobierno de Australia.
La participación de la selección femenina de Irán en la Copa Asiática Femenina 2026 en Australia terminó envuelta en una fuerte controversia política y humanitaria. Cinco futbolistas del equipo recibieron visados humanitarios por parte del Gobierno australiano y permanecerán en el país tras manifestar temor por su seguridad si regresaban a Irán.
La decisión fue confirmada por las autoridades australianas y celebrada por Amnistía Internacional, que al mismo tiempo expresó su preocupación por la situación del resto de las integrantes de la delegación iraní.
Un pedido de protección en plena Copa Asiática
El episodio se produjo durante la participación del equipo iraní en la Women’s Asian Cup disputada en Australia. La polémica comenzó en el primer partido del torneo frente a Corea del Sur, cuando varias jugadoras se negaron a cantar el himno nacional de Irán, un gesto que no fue explicado públicamente pero que generó fuertes críticas en medios oficiales de su país.
Desde Irán, algunos sectores calificaron a las futbolistas como “traidoras”. En los siguientes encuentros del torneo, las jugadoras sí entonaron el himno nacional antes de los partidos.
La selección femenina iraní terminó su participación en el campeonato el domingo, tras disputar los tres partidos de la fase de grupos. Posteriormente permaneció en territorio australiano mientras se desarrollaban conversaciones con las autoridades locales.
En ese contexto, cinco integrantes del equipo decidieron solicitar protección y permanecer en Australia.

Visados humanitarios y traslado a un lugar seguro
El ministro del Interior australiano, Tony Burke, confirmó que las conversaciones con las jugadoras comenzaron en la madrugada del lunes. Finalmente, cinco de ellas manifestaron su deseo de quedarse en el país por motivos de seguridad.
Las futbolistas fueron trasladadas con el apoyo de la Policía Federal Australiana a un lugar seguro y se les concedieron visados humanitarios que les permiten permanecer en el país mientras se analiza su situación.
Entre las jugadoras que obtuvieron protección se encuentran Zahra Ghanbari, capitana del equipo, Atefeh Ramezanizadeh, Fatemeh Pasandideh, Mona Hamoudi y Zahra Sarbali.
El propio Burke se refirió públicamente a la decisión tomada por las deportistas.
“Anoche pude decirles a cinco mujeres de la selección femenina de fútbol de Irán que son bienvenidas a quedarse en Australia, a estar seguras y a tener un hogar aquí”.
El funcionario añadió además que otras integrantes del equipo podrían tener la misma oportunidad.
“Las demás integrantes tendrán la misma oportunidad. Sabemos la terriblemente difícil decisión que tienen que tomar”.
Preocupación por el resto de la delegación
Mientras las cinco jugadoras permanecen bajo protección, el resto del plantel iraní abandonó su alojamiento en Gold Coast y se dirigió hacia el aeropuerto de la ciudad.
El autobús salió del complejo Royal Pines Resort poco después de las 13:00 hora local. Decenas de manifestantes se congregaron en el lugar e intentaron impedir la salida del vehículo con consignas como “salven a nuestras chicas”, según informó la cadena pública australiana ABC.
La policía intervino para dispersar la protesta y permitió que el autobús partiera sin incidentes graves. Las autoridades reforzaron además el operativo de seguridad en el aeropuerto de Gold Coast, con presencia policial adicional, controles en los accesos y un helicóptero sobrevolando la zona.
Se espera que la delegación regrese primero a Kuala Lumpur, en Malasia, antes de continuar su viaje hacia Irán.
Por el momento no se ha confirmado si todas las futbolistas se encontraban dentro del autobús ni si alguna integrante adicional decidió solicitar asilo antes de abandonar Australia.
Amnistía Internacional, atenta a la situación
Amnistía Internacional reaccionó rápidamente a los acontecimientos y celebró la decisión del Gobierno australiano de conceder visados humanitarios a las cinco jugadoras. Sin embargo, la organización expresó su inquietud por la situación del resto de la delegación.
En un comunicado oficial, AI señaló que existen “serias preocupaciones” por la seguridad de las demás integrantes del equipo tras las críticas y acusaciones que recibieron por negarse a cantar el himno nacional en el inicio del torneo.
La organización recordó además que Australia “tiene obligaciones claras” en virtud de la Convención sobre Refugiados y debe proteger a las personas que tienen un temor fundado de persecución en sus países de origen.
Amnistía también expresó su confianza en que el Gobierno australiano mantenga ese compromiso al evaluar las solicitudes de protección de quienes huyen de persecución o conflictos en la región.
Solidaridad desde el fútbol australiano
La situación de las jugadoras iraníes generó además gestos de apoyo desde el fútbol local. El club Brisbane Roar FC ofreció públicamente recibir a las futbolistas que permanecen en el país para brindarles un espacio donde entrenar y retomar su actividad deportiva.
El mensaje del club fue directo: “Sin política. Sin condiciones. Solo fútbol, comunidad y una cálida bienvenida”.
Aunque el gesto no resuelve los procesos legales ni las consecuencias personales que enfrentan las deportistas, sí refleja el respaldo de la comunidad futbolística australiana en un momento delicado para las integrantes de la selección iraní.
Mientras tanto, la atención internacional continúa centrada en la situación de estas jugadoras, cuya historia trasciende el fútbol y expone el complejo cruce entre deporte, derechos humanos y libertad personal.

