Las catalanas marcaron con Brugts y un penal de Alexia en el cierre; Misa fue figura blanca y el clásico volvió a resolverse con jerarquía azulgrana. La colombiana Linda Caicedo fue un faro ofensivo para las madrileñas y fue una de las jugadoras más destacadas.
Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: RFEF.
El FC Barcelona volvió a imponer su dominio en el fútbol femenino español al conquistar una nueva Supercopa de España tras vencer por 2-0 al Real Madrid en el Estadio Castalia de Castellón. Fue la sexta Supercopa para el conjunto blaugrana, la quinta de manera consecutiva, en una final marcada por la intensidad, los ajustes tácticos y una resistencia blanca que se sostuvo hasta el último tramo del partido.
El Clásico volvió a resolverse a favor del Barça, aunque esta vez lejos de una goleada. El Real Madrid compitió con personalidad, orden y momentos de control, pero volvió a quedarse sin premio ante un rival que supo golpear en los momentos decisivos y administrar la ventaja con jerarquía.
Planteos iniciales y un Clásico sin especulación
Desde el inicio, el encuentro mostró un ritmo alto y una propuesta ambiciosa por parte de ambos equipos. Pau Quesada, en su regreso al banquillo del Real Madrid, introdujo variantes respecto a la semifinal: Yasmim ocupó el lateral izquierdo y Naomie Feller se sumó al ataque en lugar de Alba Redondo. El objetivo fue claro: presionar alto, incomodar la salida azulgrana y buscar transiciones rápidas.
Pere Romeu, en tanto, apostó por un once con jerarquía y una novedad clave: Patri Guijarro volvió a la titularidad tras tres meses de baja. Caroline Graham Hansen arrancó desde la derecha, con Alexia Putellas como eje creativo y Salma Paralluelo partiendo desde la izquierda.
El Real Madrid respondió desde el primer minuto. A los cuatro, Pajor lanzó una contra que obligó a Lakrar a cerrar casi sobre la línea de fondo. Poco después, Athenea del Castillo desbordó y lanzó un centro que Irene Paredes despejó con solvencia. El mensaje era claro: las blancas no habían llegado a resistir, sino a competir.
Un primer tiempo equilibrado y el golpe justo antes del descanso
Durante los primeros 25 minutos, el Barcelona tuvo dificultades para imponer su habitual control. El Real Madrid sostuvo la presión y cerró espacios interiores, obligando al rival a circular por fuera. Alexia comenzó a asumir protagonismo, buscando asociaciones y filtrando pases, pero sin claridad en los metros finales.
La primera acción polémica llegó a los 18 minutos, con una incursión de Ona Batlle que terminó en contacto dentro del área con Yasmim. La árbitra consideró que no hubo infracción suficiente para sancionar penalti y el juego continuó sin intervención del VAR.
La ocasión más clara hasta ese momento fue para el Barça. En el minuto 27, Misa Rodríguez voló para desviar un disparo potente de Vicky López desde la frontal. Ese córner cambió el desarrollo del partido. Mapi León ejecutó el centro y Esmee Brugts apareció en el primer palo para cabecear con precisión y marcar el 1-0. Una distracción defensiva bastó para que el Barcelona encontrara la ventaja.
Lejos de descomponerse, el Real Madrid respondió. En el tramo final del primer tiempo, Sara Däbritz sacó un remate desde fuera del área que se estrelló en el larguero cuando el reloj rozaba el minuto 45. Fue la ocasión más clara para las blancas y un aviso de que la final seguía abierta.
Misa Rodríguez y la resistencia blanca
El segundo tiempo confirmó el crecimiento del Real Madrid. El equipo volvió del vestuario decidido a buscar el empate y encontró espacios ante un Barcelona que, con ventaja, priorizó el control. Sin embargo, cada aproximación azulgrana se topó con una figura determinante: Misa Rodríguez.
La arquera sostuvo al Madrid con una serie de atajadas decisivas. Primero ante Pajor, luego frente a Pina y más tarde con una intervención clave ante Alexia Putellas. Su actuación fue fundamental para mantener con vida a su equipo durante buena parte del complemento.
Romeu movió el banco para refrescar energías y darle más presencia ofensiva al equipo, mientras Quesada respondió con los ingresos de Keukelaar, Toletti y Shei García, buscando equilibrio y salida limpia desde el fondo. El partido entró en una fase de ida y vuelta, con el Barcelona acumulando llegadas y el Real Madrid apostando a sostenerse y golpear en transición.
Linda Caicedo, el faro ofensivo del Madrid
En ese contexto, la colombiana Linda Caicedo volvió a ser la principal referencia ofensiva del Real Madrid. La colombiana disputó todo el encuentro y asumió responsabilidades tanto en ataque como en retroceso. Registró tres remates, completó 17 de 20 pases, aportó dos pases clave, dos intercepciones y cuatro recuperaciones.
Su despliegue y capacidad para sostener al equipo en momentos de presión la consolidaron como una de las figuras del conjunto blanco. A pesar de la derrota, Caicedo fue, junto a Misa Rodríguez, la jugadora más destacada del Madrid en una final de máxima exigencia.

El penalti que cerró la historia
Con el paso de los minutos, el desgaste comenzó a sentirse. El Real Madrid seguía en partido, pero el Barcelona acumulaba situaciones claras. Graham Hansen estrelló un cabezazo en el larguero y Pajor volvió a encontrarse con Misa. La sentencia llegó en el tiempo añadido.
Alexia Putellas ingresó al área y fue derribada. La capitana asumió la ejecución desde el punto penalti y no falló. El 2-0 selló el título y confirmó una nueva victoria azulgrana en un Clásico que volvió a teñirse de blaugrana.
Tras el partido, Pau Quesada fue contundente: “Lo que vale es ganar y no lo hicimos, nos vamos enfadados”. Aun así, reconoció el crecimiento del equipo y la identidad mostrada en la final.
Patri Guijarro, regreso y MVP
La final también significó el regreso pleno de Patri Guijarro. Titular tras tres meses de ausencia, firmó una actuación sólida y fue elegida MVP del encuentro. “He dado el 200%”, expresó tras el pitido final, reflejando el esfuerzo físico y mental de volver en una final.
Pere Romeu valoró el rendimiento colectivo y el contexto del triunfo: “Ha habido momentos en los que éramos 14 o 15 entrenando y han competido como bestias”. El técnico celebró el primer título de la temporada y destacó la capacidad del grupo para responder en citas decisivas.
Una hegemonía que se mantiene
El Barcelona levantó una nueva Supercopa femenina y reafirmó una hegemonía que, por ahora, no se quiebra. El Real Madrid compitió como pocas veces, redujo distancias en el juego y sostuvo el pulso durante largos tramos, pero volvió a quedarse sin título ante su máximo rival.
La final dejó una certeza: el Clásico femenino es cada vez más competitivo. Sin embargo, mientras los títulos sigan cayendo del mismo lado, la historia seguirá escribiéndose con el Barcelona como protagonista principal.

