La critica duele: ¿Lo juzgaron a usted por ser técnico del futbol femenino?, John ortega.

ENTREVISTA CON FEMINA FOOTBALL

Por: Luisa Diaz.

John Alexandre Ortega Cuéllar, un apasionado del fútbol y la vida, con una historia llena de retos y aprendizajes.

Nació en Bogotá, hijo de Óscar Ortega exjugador profesional de Millonarios en los setenta, y de María Cuéllar, una caleña con raíces futboleras. El fútbol corre por sus venas, con un padre campeón con Millonarios y un hermano al borde de poder jugar en el fútbol profesional.

Es jugador de fútbol profesional e ingeniero civil de la Universidad Distrital. Nunca pensó en ser director técnico, mucho menos del fútbol femenino, pero la vida tiene planes inesperados. Le gusta la salsa, la cocina (aprendió del hermano fallecido) y ver películas. Es alegre, pero también disfruta del silencio.

«No me quejo de nada porque hay golpes de golpes que dejan una enseñanza y eso fortalece». Cree en la fortaleza personal y en rodearse de verdaderos amigos.

Nunca pensé en ser director técnico y mucho menos del futbol femenino”

-Vengo de una familia muy futbolera. Empecé a jugar fútbol a los seis años. En Bogotá tuve la posibilidad de estar con quien hoy maneja todo lo que es la parte de licencias de la federación, que es Jorge Serna. Él fue mi primer técnico. Y ya después, mi padre se retiró y una empresa de calzado que se llamaba La Corona, ellos, los dueños, eran paisas, y uno fue presidente de Independiente Medellín y ubicó a mi señor padre y crearon un proyecto deportivo para la empresa. Ahí “empezamos como esa etapa formativa, porque eso era como un hobbie” después el fútbol le dio la vuelta a mi vida y mi padre me entrenaba. A los trece años, entraba a una selección Bogotá infantil quien mi director técnico fue Adolfo Romero, quien jugó con mi señor padre. Y gracias a eso, entendí que todo debía ganarse por mérito propio. Debuté con Millonarios en el noventa y seis, fue un momento que no se olvida es el club de tus amores. Obvio. Después de ello, llegué a la Unión Magdalena, el profe Miguel Agusto llega también al equipo, lastimosamente no fue un buen año y los resultados no se dieron como queríamos y descendió a segunda división. Ahí esperé un año y salí a jugar con Unión Soacha, que hoy en día es (Real Cundinamarca). Luego fui a jugar con Girardot Fútbol Club, que hoy en día se llama (Jaguares), donde duré dos años con grandes compañeros, antes de llegar al Deportivo Cúcuta y a Soacha, e ir a Costa Rica. Fue una experiencia muy enriquecedora, ya que el fútbol y todo era muy diferente. Llegué otra vez a jugar a primera división con el Deportivo Cúcuta, llega después el profe Jorge pinto y decidí retirarme en eso de los años dos mil seis, dos mil siete del fútbol profesional.

PH: Cortesía, John.

Comenzó el cambio

-Trabajé con la Universidad Distrital. Mis padres también son egresados de la universidad. Entonces, cuando me retiré, me fui un día a saludar a mi papá, y quien es el director del bienestar hoy en día, me dice que por qué no dirigía el equipo de fútbol de estudiantes. En mi mente no estaba ser entrenador ni nada de eso. Él me dijo que por mi experiencia, que podía transmitir lo aprendido a los muchachos, y que si no me gustaba, no habría ningún problema. Y resulté en una fase final. Tuve un padrino que me arropó en todo el proceso juvenil, y es Irmen Lozano, hoy en día está en Portugal, ex gran jugador de Millonarios, Santa Fe, Tolima y selección Colombia. Con el que abrimos un proyecto para beneficiar el deporte en el Chocó. En el dos mil doce se empezó a poner en ritmo, porque en el dos mil diez se inició la estructura, fueron dos años de trabajo bien elaborado. Ahí la base principal del fútbol femenino era la base de la Universidad Distrital, grupo que ya estaba trabajando. Ahí comenzó el proyecto. Y en ese tiempo enfrentamos lo que era Gol Star, City Fútbol, ese equipo que ya estaba, Marian Morales, Ivonne Chacón, Ángela Martínez. También en ese momento es claro que todavía no había fútbol profesional, entonces todas las jugadoras se iban para los Estados Unidos. Cuando era finales de la liga, llegaba Ariza, Micaela, Natalia Gaitán, también Viviana Acosta, Alison Ballesteros, Angie Castañeda. Cuando yo empiezo con el fútbol femenino, me encuentro con una camada muy dura, con un buen tiempo de formación. Ahí aparece el club de Banfield a los dos años, y de la Sergio Arboleda, equipos que ya se convertían en los primeros de las ligas y finales. Yo siempre he dicho que si para ese tiempo hubiese existido la liga profesional ¡uf! hubieran conocido jugadoras demasiado buenas e importantes, y muchas de ellas hubiesen podido llegar lejos como hoy en día, pero todo es un proceso, siempre se va a perder algo muy importante.

PH: Cortesía, John.

¿Por qué decide quedarse con el fútbol femenino y no el masculino?

-Resulta que en la universidad estaba con el equipo masculino. Un día me llegaron un grupo de jugadoras de estudiantes y me preguntaron por Jhon Ortega, y les dije sí. Me dijeron que por qué no había un equipo de fútbol femenino. En ese tiempo estaba un poco desconectado de ello, pero enseguida me manifestaron que Cerros tenía un torneo de fútbol ocho y que ellas querían que la universidad representara, y que si él representaba, que en últimas tenía la decisión si conformaban la selección. Pero esto siempre lo cuento porque es real, y es que cuando ellas fueron a pedir el favor, me dijeron que por qué no hacía un partido contra el masculino. En seguida respondí que no porque las podían lastimar y pues no es machismo, Y como siempre digo, y lo sigo diciendo, y esto también se lo digo a mis dirigidas, que es un espacio para no medirse a ver si ellas son fuertes o no son fuertes, porque no es el objetivo. El objetivo es tener una exigencia mayor. Y así fue, cuando las vi jugar, quedé aterrado. No entendía la capacidad que estaba viendo. Habían cositas por pulir y por enseñar, pero en realidad, el talento que vi en el grupo me enamoró, y me enseñaron que el fútbol femenino sí existía. Me cautivó eso, la entrega, las ganas de querer aprender, el compromiso. Con tiempo empecé a estudiar entrenamiento deportivo y fisiológicamente, empecé a conocer mucho más del fútbol femenino y todo lo que incluye. Cambié hasta el método de entrenamiento, y llegué a conocer la parte del ciclo menstrual de la mujer. ¡Ah! Otra cosa, es que, es muy chévere de ustedes que no se ponen con tapujos, son directas y van al grano. Fue un gran reto, un reto que se debía potenciar. Nunca dudé en el fútbol femenino. Y ya son quince años dirigiendo el fútbol Fem. He tenido la bendición y la fortuna de dirigir muchas niñas que hoy en día son referentes del fútbol de Colombia, y me enorgullece ver, cuando eran niñas de once, doce, trece, y ver lo que son, y cómo se sembró algo muy gratificante.

PH: Cortesía, John.

¿Lo juzgaron a usted por ser técnico de futbol jugado por mujeres?

-¡uy si! -Familiares como primos, amigos que jugaron al fútbol profesional en su momento me cuestionaron y decían que por qué perdía el tiempo, que estaba loco, que ahí no había plata ni daba, que por qué con mujeres, que la oportunidad estaba era en el masculino. Nunca me deje llevar por los comentarios y hoy en día, muchos de esos amigos… y me dan risa, porque están dirigiendo el fútbol femenino. Y yo los molesto porque este loco, John Ortega, empezó a trabajar con el fútbol femenino en realidad, cuando a nadie le importaba. Me da un orgullo saber que soy una persona referente para el fútbol femenino, que me he ganado a pulso ese respeto, y que muchas personas en su momento lo dieron todo en el fútbol femenino… Y no se les reconoció, por ejemplo, Miriam era mi entrenadora, y no sabía nada de ella, y con el tiempo reconocí lo que fue, y es triste que no lo reconocieron en ese momento, pero a esta altura ya lo están empezando a hacer, ella aportó demasiado en el fútbol femenino, como otras mujeres.

PH: Cortesía, John.

¿Qué paso en año 2015?

-En dos mil quince hay la posibilidad de llegar a la Selección Bogotá como asistente técnico del profe Uber Luna para los juegos nacionales del Chocó y del Tolima. Ahí lo conozco y me abrió un espacio para hacerme conocer. Cuando llegué, me encuentro con unas jugadoras como María Morales, Karen Páez, Alison Ballesteros, Angie Castañeda, Viviana Acosta, Sara Pulesio, Laura Barreto, Lina Jaime, Yised Moreno. ¡ y, como se dice por ahí! empezaron a medir en el aceite. ¿Qué sabía? ¿Qué no sabía? Y pues, poco a poco mostré mi trabajo, gané mi respeto, ganamos un espacio. También nos llevamos medalla de plata final con Antioquia. Digamos que ahí el profe, al siguiente año, me nombra como técnico de selección infantil de Bogotá, de sub-15. Nada más, ni nada menos que Ángela Garabito, Karla Viacha y rojitas, volante de Santa Fe.

PH: Cortesía, John.

-Para el dos mil dieciséis, en la selección infantil, estaba Camila Reyes, Ximena Llerena, Camila… que hoy en día es una referente de Santa Fe y de selección. Una buena amistad de años, verla crecer de prejuvenil hasta lo que hoy en día es, Camilita es de esas jugadoras que admiro y respeto mucho. En el dos mil diecisiete, tuvimos el campeonato y quedamos de terceras, perdimos con Valle. Ahí es donde nace y se hace conocer Linda Caicedo. Siempre que nos reunimos con los profes, con Diego Rodríguez, Mauricio Díaz, y Diego Morales… que gracias a ella nunca habíamos podido ganar nada, porque Linda era demasiado buena. Agradezco y me siento privilegiado de enfrentar jugadoras que también son referentes, porque en el Valle estaba ella, Gisela Robledo, Natalia, arquera de América…fue una camada fuerte, igual que la de Antioquia. Eso fue dos mil diecisiete al dos mil diecinueve. Selección Bogotá, casi rompe un récord de llegar a ganar tres veces el campeonato consecutivamente, pero lastimosamente perdimos en Barranquilla con Antioquia. Le ganamos la semifinal al Valle, quien dirigía el profe Marsiglia , técnico actual de la selección Colombia Femenina.

PH: Cortesía, John.

Luego llego pandemia y la vida le dio una vuelta inesperada a John.

-En pleno dos mil veinte, a mitad de año, recibí una llamada del gerente, en su momento Yeison Camelo, y me dice que quiere apostarle al equipo de Llaneros. Era algo que no me esperaba, es más, el equipo se construye vía virtual. Empezamos a plantear y llamé jugadoras de la Selección Bogotá, lo que fue Camila Reyes, Lina Jaime, Jessica Rodríguez, Valentina Soto, Karen Garzón… se me escaparán algunas, pero ellas fueron las primeras. El torneo era por zonas, recuerdo esas eliminatorias entre Millonarios, Santa Fe, Equidad (Inter de Bogotá) y nosotros. quedó en la historia, y que las pude llevar también a cuartos de final. En ese momento crecí muchísimo y me di cuenta que esto también era trabajar más con la razón que con el corazón, porque en este medio se debe llamar ya jugadoras con un buen rendimiento. Jugar al fútbol profesional no lo juega cualquiera. En el segundo año no nos fue muy bien, y fue muy, muy confuso porque ya habían jugadoras pero no resultados. Para el tercer año, ya era el todo contra todos. Hice un equipo diferente, traje jugadoras que distinguía y di con el ingrediente. Y compaginé con un equipo que tenían ganas de trabajar y de ganar. Formamos familia, debutaron muchas niñas de los Llanos, el caso de Lorena Cobos, goleadora, Gabriela Urueña, María Fernanda Gutiérrez, Kaily Siso, Daniela Carrillo… Ese mix fue el mejor equipo de visitante y siempre peleando por estar dentro de las ocho. Me da mucha alegría de ver cómo va el proceso del club de Llaneros en este momento.

PH: Cortesía, John.

El presidente, Juan Carlos Trujillo, se despidió del proyecto Llaneros Femenino y John llega al equipo del deportivo Cúcuta.

-Si, en el dos mil veinticuatro, llego al Cúcuta, buena plaza futbolera. Acepté el proyecto y cuando llegué, encontré un equipo bien armado, y tuve la oportunidad de reforzar, lo que había por completar. Pasa un tiempo y hubo un inconveniente y por economías, decido no aceptar el trato. En el equipo, traje dos extranjeras venezolanas que debutaron y ahora están en selección de Venezuela.

PH: Cortesía, John.

Ahí, la verdad, ya quería cambiar de aire.

¿Decide usted tomar un descanso o qué ocurrió en 2025?

-En el dos mil veinticinco, llego a Bogotá y sigo vinculado con la Universidad Distrital y el club. Ahí me enfoqué en mi club, se trabajó, se trabajó para ganar casilla en el Olaya, y eso fue muy motivante. También tuve la posibilidad de poder dirigir la Selección de Perú, pero, quedé con la Dirigente Emily, y ella fue la que pasó. Entonces, mi nombre ya empezó a sonar en Perú.

PH: Cortesía, John.

¿Cómo llego a la liga peruana y a dirigir en el Club de Yanapuma?

-Tengo un empresario, y él tiene un convenio con el club, y es peruano. En febrero me llama, de dos mil veintiséis, y me propuso el proyecto en Yanapuma. Es un equipo que acaba de ascender, es un proyecto demasiado ambicioso, entonces eso fue lo que me gustó. Los tiempos de Dios son perfectos, y llegó la posibilidad de dirigir fuera del país. Empecé a trabajar, estudiar, investigar, porque todo es muy diferente, y me gusta saber siempre en donde estoy.

-Yo, llegué un mes antes de la liga y tengo jugadoras brasileras, colombianas; Blanca Medina, Daniela Carrillo, Ángela Martínez y referentes de acá de Perú; Even Pizango, Sabrina, Ester Díaz, jugadora revelación. Mi relación con ellas ha sido muy buena, al principio pues obviamente dejé claro mi forma de trabajo. Y aquí hay algo y es que el fútbol de acá debe ser más trabajado, porque viene con un chip diferente y algo que cambiar mucho es el tema de que la altura, que si no corren, la altura, que se ven así , que la altura, entonces no, esto es un deporte y es algo de mucho esfuerzo, y preciso dieron con el colombiano que trabajaba doble turno, y les ha dado un poquito duro, pero se deben preparar, porque se vienen equipos fuertes como Alianza Lima, Universitario, Sporting… Y lo que pasa acá, es que la liga parece cuando estaba empezando la liga de Colombia, así la del dos mil diecisiete. Aquí se sorprenden mucho cuando ven trabajar y jugar a las colombianas.

PH: Cortesía, John.

Aprovechando, te digo, Luisa, que el feminismo en el mundo está dañando el fútbol femenino de cierta manera y no lo ha dejado crecer. No me parece que hayan sacado esa ley de que, por obligación, debía ahora haber dos mujeres dirigiendo el cuerpo técnico. Tampoco me parece algo para celebrar, y siento que las grandes directoras no están donde están por obligación, sino porque lo ganaron a pulso. No veo el afán de dirigir, y eso es una falencia, porque no empiezan como nosotros, los viejos, y la viejas. Digamos así. ¡Qué chévere que suene el celular y contestar con seguridad y preparación! no que llamen y al contestar se sorprendan por no saber qué hacer.

Para finalizar ¿ John, cuando vuelva a Colombia qué equipo quiere abrazar y dirigir?

El club de mis amores

PH: Cortesía, John.

-Ríe un poco.
-Me gustaría llegar a dirigir a millonarios lo sueño mucho, lo anhelo, uno nunca sabe, Luisa.

-Ríe un poco.
-Me gustaría llegar a dirigir a millonarios lo sueño mucho, lo anhelo, uno nunca sabe, Luisa.

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