«Fútbol femenino en Sogamoso: el proceso de Alianza Nacional FC que quiere romper la brecha histórica»: Lizeth Rachez

La directora técnica del equipo femenino de Alianza Nacional FC expone los retos, brechas y sueños que marcan el camino del fútbol femenino en Sogamoso, un proceso que lucha por visibilidad, competencia oficial y proyección al profesionalismo.

Hablar del fútbol femenino en Sogamoso es hablar de un proyecto que avanza contra la corriente. En una ciudad donde el protagonismo deportivo ha sido mayoritariamente masculino, el equipo femenino de Alianza Nacional FC empieza a consolidar un camino propio.

Pero este no es solo un proceso deportivo. Es también una apuesta social, cultural y formativa que hoy lidera una entrenadora convencida de que el fútbol femenino merece el mismo espacio y reconocimiento.

Un club con estructura que ahora fortalece su rama femenina

Alianza Nacional FC es una escuela y club independiente de formación en Sogamoso, Boyacá, enfocado en el alto rendimiento y la competencia nacional en categorías menores.

En 2024, su equipo Sub-17 se clasificó a la tercera fase del torneo nacional de Difútbol, ubicándose entre los 80 mejores equipos del país. Un logro que confirma que el talento en la ciudad es una realidad.

Sin embargo, mientras el masculino ganaba visibilidad, el femenino necesitaba estructura. Fue entonces cuando la actual directora técnica decidió asumir el reto.

Apostarle al fútbol femenino en Sogamoso: una decisión con propósito

Al preguntarle por qué decidió impulsar el fútbol femenino en una ciudad donde aún cuesta hacerlo visible, responde con claridad:

“Se convirtió en un reto donde pude observar muchas jugadoras con talento que no encontraron un equipo. Este sueño se convirtió en un objetivo claro: el poder aportar al fútbol femenino”.

Su visión va más allá de la competencia:

“Me encantan los retos y siento que estudiamos para esto, para ayudar. El deporte va más allá de un balón y sudar; es una vida en juego, es un mundo que debemos salvar”.

Con esa convicción comenzó un proceso que hoy enfrenta múltiples desafíos estructurales.

La brecha entre Boyacá y las grandes ciudades

Cuando se le pregunta por la diferencia entre el fútbol femenino en Boyacá y el de ciudades como Bogotá, Cali o Medellín, su respuesta es directa:

“La falta de competencia, falta de apoyo de las instituciones de deporte, falta de oportunidades. El hecho de poder presentarte a un equipo profesional incluye el tener que viajar a una ciudad desconocida sin recursos. Falta de apoyo y gestión por parte de la liga de Boyacá”.

Esa carencia de estructura impacta directamente en la sostenibilidad de los procesos locales.

El desafío de sostener un equipo femenino competitivo

Mantener un equipo femenino competitivo en Sogamoso no es sencillo. La entrenadora explica que uno de los mayores obstáculos es la desigualdad dentro de los mismos entornos deportivos:

“En los clubs donde hay niñas jugando no les dan las mismas importancias que al masculino. Llega una etapa donde son rechazadas o ignoradas por entrenadores y mismos jugadores del club”.

A esto se suma una barrera cultural más profunda:

“La falta de empatía hacia el fútbol femenino. La falta de cultura y comentarios hirientes de parte de padres de hombres solo por ser mujeres”.

Actualmente, el 98% de las jugadoras del equipo son menores de edad y deben competir contra mujeres mayores por la escasez de torneos exclusivos en su categoría.

El orgullo de participar en el primer torneo femenino de la ciudad

En medio de las dificultades, también hay avances. La participación en el Torneo Melgarejo el primer torneo de fútbol femenino organizado en Sogamoso representa un paso histórico.

Sobre lo que significa este logro, afirma:

“Orgullo. ANFC tiene el 98% de jugadoras menores de edad que hacen parte de categoría prejuvenil y deben jugar contra señoras mayores porque son las únicas competencias”.

Ese escenario no solo valida el proceso, sino que impulsa nuevos objetivos.

¿Pueden soñar con el profesionalismo?

Ante la pregunta de si una jugadora del equipo puede aspirar al fútbol profesional o incluso a la Selección Colombia, la respuesta es firme:

“Sí. Son niñas que juegan desde los 5 años y muchas de ellas no han parado. Por falta de competencia deben jugar contra hombres o jugadoras mayores, demostrando la tenacidad y ganas de querer lograr sus sueños”.

Sin embargo, advierte que el camino requiere orientación adecuada:

“La disciplina siempre le gana al talento. Deben buscar un club que tenga fútbol femenino y que realmente le importe el crecimiento de la jugadora. No se debe entrar a un club solo por jugar si su sueño es ser profesional”.

Lo que necesita la región para ser cantera femenina

Para convertir a Boyacá en una verdadera cantera de futbolistas mujeres, considera indispensable:

“Que la liga fomente el fútbol femenino desde muy niñas, que inviertan en las pequeñas categorías y que se mantenga un campamento donde se puedan reunir todas las categorías para jugar”.

También cuestiona la falta de continuidad en los procesos:

“Las jugadoras las escoge la liga mientras están en nacionales y luego las abandonan. Se debe fomentar que hagan parte de los clubs y se mantengan activas”.

El gran objetivo del año: Difútbol y proyección profesional

El equipo tiene metas claras para esta temporada:

“Poder participar en Difutbol y presentar a más de cinco jugadoras a un club que juegue profesional”.

Para lograrlo, el apoyo económico será clave. Y el mensaje a las marcas es contundente:

“Porque somos capaces de todo. A estas deportistas lo que más les falta son recursos. Cada jugadora dejará la piel por ser parte de un sueño”.

Una frase que resume la lucha

Al final, la entrenadora lo sintetiza en una sola idea:

“El fútbol femenino de Sogamoso merece una oportunidad”.

Una oportunidad para competir, para crecer y para demostrar que el talento femenino en Boyacá no necesita permisos, sino respaldo.

El proceso ya comenzó. Ahora, el siguiente paso depende de que más actores instituciones, empresas y comunidad entiendan que el fútbol femenino en Sogamoso no es una promesa futura: es una realidad que exige visibilidad hoy.

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