La volante y ‘10’ de la Lepra fue una de las piezas importantes en la histórica consagración del equipo rosarino en la liga de Argentina que coronó por primera vez a un club del interior del país. Fue entrevistada por Fémina Football y dijo: “fue una familia esto, verdaderamente nos disfrutamos adentro y afuera de la cancha”.
Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto principal: @tatifantoma
En una temporada que quedará para la historia del fútbol femenino argentino, Newell’s Old Boys de Rosario rompió el molde, conquistó la Copa Federal y luego levantó el Torneo Apertura 2025, logrando un bicampeonato histórico que coloca al club en el centro de la escena nacional.
En este contexto, Fémina Football dialogó en exclusiva con la volante Bianca Recanati, una de las piezas claves del equipo y que usa la 10 de la Lepra en su espalda, para repasar este presente consagratorio, su crecimiento personal y lo que significa representar a un club que la vio nacer futbolísticamente.
Un logro colectivo que trasciende lo deportivo
El bicampeonato de Newell’s no sólo representa dos estrellas en la camiseta, sino también una construcción colectiva que nació en el esfuerzo diario. Así lo entiende Bianca Recanati, quien expresó su agradecimiento con el medio: “Gracias a ustedes por brindarme el espacio y por difundir esto tan lindo”.
Consultada sobre lo que representa el título obtenido, Recanati fue clara: “Significa un logro muy importante para todas nosotras. Yo creo que veníamos buscándolo desde principio de año, desde el año pasado también. Se armó un nuevo grupo de trabajo, fuimos primero por la Copa Federal, también por el campeonato ahora, y creo que esto representa un poco de ese sacrificio que una hace todos los días y pelea por esto”.
La mediocampista, que también supo vestir la camiseta de Boca y UAI Urquiza, atraviesa un gran momento a nivel personal y colectivo. Con honestidad, reflexionó: “Uno siempre dice ‘estoy bien, pero siempre se puede un poco más’. Yo creo que cumplí mis expectativas. El año pasado no fue muy fácil porque tuve una pequeña lesión con mi clavícula, pero Toti –en referencia a Leandro Iglesias, su DT– ya lo conocía de UAI, me dio la confianza para seguir rehabilitándome y para integrarme al grupo. En lo personal tuve un par de altibajos, pero lo pude llevar con este tremendo grupo que fue fundamental para ganar los títulos”.

Rosario como base y el cansancio como motor
Newell’s se convirtió en el primer campeón del fútbol femenino AFA que no es de Buenos Aires. A esa conquista histórica se le suma un aspecto logístico que supieron transformar en fortaleza: los largos viajes entre la capital argentina y Rosario. “Fue frustrante en su momento”, admitió Recanati. “Nos juntamos con las chicas y dijimos: se había pedido algo especial al club para poder jugar la Copa Federal por ejemplo a la tarde, y tuvimos partidos como la semifinal con San Lorenzo que se jugaron a la mañana, a menos de 48 horas del anterior. Fue un momento que lo podríamos haber llevado para el lado del enojo, de la frustración, por ese cansancio que te provoca el torneo”.
Sin embargo, ese desgaste físico y mental terminó siendo un factor que las unió. “Eso nos convirtió en una fortaleza. Dijimos: ‘¿para qué estamos?’ Esto es un palo más en la rueda, pero también es algo que nos fortifica. Construimos esa energía en base a todo lo que veníamos consiguiendo. No importaba más el cansancio, importaba lo que estábamos haciendo. Lo que conseguimos fue por eso también”.

La química interna y la clave del bicampeonato
Cuando se le pregunta por las claves de los títulos obtenidos, Bianca no duda: la energía, la unión y el convencimiento. “Desde hace diez meses, con este nuevo cuerpo técnico, ya se venía sintiendo otra energía. Un plantel con caras nuevas, con chicas que vinieron del exterior (entre ellas, Mariana Larroquette, goleadora histórica de la Selección Argentina), con una mezcla que al principio no sabíamos cómo iba a funcionar, pero en una semana ya estábamos todas jodiendo afuera de la cancha, adentro trabajando como corresponde. Nos veíamos más que a nuestras propias familias”.
Recanati confiesa que nunca había vivido una experiencia así en otros clubes. “Fue una mezcla de unión, compromiso, humildad, valores. Cada una aportó su granito de arena. Estábamos compenetradas para lo mismo. Dejamos todo en cada entrenamiento, como en los partidos. El convencimiento del grupo fue clave”.
Las palabras de su compañera Larroquette para Diario Olé, en las que hablaba del grupo como una familia, resuenan también en Bianca: “Eso es así, no hay vuelta que darle. Todo se puede hablar, es un grupo que humanamente superó mis expectativas. Nos encontramos en un momento en que cada una quería dar lo mejor de sí, dejar los egos de lado y sumar desde lo colectivo para que lo individual saliera. Fue una familia esto”.
Recanati también remarca cómo la competencia interna se transformó en crecimiento: “Todas queremos jugar, pero nos alegramos por la otra. Eso hace crecer a una jugadora. Entendimos eso desde el principio. Supimos ser un equipo para ser un gran grupo, y quedó demostrado”.
Lo que viene: un futuro que ya ilusiona
Newell’s ya está clasificado a la Libertadores del 2026, y aunque aún falta mucho para diciembre, las expectativas ya están en el aire. “Obviamente una sueña con jugar la Copa. Pero vamos paso a paso. Este fue un torneo que da paso a la segunda parte del año. Hay otros campeonatos en el medio, chicas que se van a la Copa América, así que lo tomamos con tranquilidad. Ganar todo lo que quede estaría buenísimo. Estamos disfrutando del momento”.

Un camino con escala en Boca y UAI Urquiza
Bianca Recanati tuvo pasos por el Xeneize (fue campeona del torneo local en 2021 y 2022) y el Furgón de Villa Lynch antes de volver a su casa, Newell’s. “Me tocó jugar en Boca, fue un momento hermoso que voy a recordar mucho tiempo. Estaba en Rosario estudiando, había tenido un paso amateur por Newell’s, y no dudé cuando surgió la posibilidad de ir a Boca. Compartí plantel con jugadoras increíbles”.
Sin embargo, también marcó algunas diferencias con respecto a su presente: “Buenos Aires es enorme, no tenés tiempo para compartir más allá del club. Cada una vive lejos, no te llegás a conocer del todo con tu compañera. Boca ya tenía otra infraestructura, otra estructura, pero también me dio herramientas para desarrollarme. Me llevé amigas increíbles y aprendí mucho”.
El paso por UAI Urquiza también fue formativo. “Fueron los dos clubes que más me aportaron en cuanto al fútbol. Traté de exprimirlo a full. Y ahora tener a Toti en Newell’s, que ya lo tuve en Villa Lynch, fue como mitad UAI y mitad Newell’s. El sistema de trabajo es muy parecido. Fue muy lindo”.

Newell’s como casa, como presente y como futuro
Lo que Newell’s le da hoy a Bianca es mucho más que minutos de juego: “Lo siento como mi casa. Ya había estado acá, comparto tiempo con personas que conozco del club, las veo por la ciudad. Estoy muy contenta. Es un club para seguir mucho tiempo”.
Y a nivel futbolístico, también reconoce una consolidación que antes no había tenido. “En Boca, por ejemplo, me tocó todo junto: el amateurismo y el profesionalismo, fue muy rápido. En UAI Urquiza el equipo ya tenía su base, me tocó aportar desde otro lugar. Y acá en Newell’s vine con todo. La primera etapa no la pude disfrutar por una lesión, pero supe entender desde dónde sumar. Me tocó entrar desde el banco, sumar minutos en momentos especiales. Pero siempre con la mentalidad de aportar”.

En definitiva, Bianca Recanati representa el espíritu de este Newell’s campeón: sacrificio, humildad, pasión, y un fuerte sentido de pertenencia. En un año que quedará marcado en la historia del fútbol femenino, ella es una de las protagonistas que ayuda a construir, desde el mediocampo, desde el alma, y desde la palabra, una historia que recién empieza.

