La obtención de la Liga MX y la Concacaf Champions Cup en menos de una semana consolida a las Águilas en la cima del continente y las consagra en lo más alto de su historia.
Por Daniella Suárez (@dani_suarez.g) / Foto de portada:@americafemenil
Hay semanas que se olvidan rápido y hay otras que marcan un antes y un después. El semestre del América Femenil pertenece a esa segunda categoría. No hablamos solo de trofeos: hablamos de un doblete histórico, dos títulos de máxima exigencia en menos de siete días, que transforman al club en referente continental.
Del “casi” al golpe de autoridad
La Liga MX Femenil, nacida en 2017, se consolidó como una de las competiciones más vibrantes del planeta. En ese escenario de rivalidades intensas, América cargaba con la etiqueta del “casi”: cinco finales de liga y un Campeón de Campeonas perdidos. El talento estaba, el éxito definitivo no.
Bajo el mando de Ángel Villacampa, el técnico que pasó de ser señalado por las derrotas a convertirse en arquitecto del cambio, las Águilas cerraron el Clausura 2026 con 42 puntos, 62 goles a favor y apenas 21 en contra. Una máquina ofensiva que coronó su tercera estrella con un 3-0 sobre Rayadas en la final. Ese triunfo no fue solo una revancha: significó la confirmación de un proyecto sólido. América dejó atrás la etiqueta de equipo que se quedaba corto y mostró que podía competir y ganar con autoridad. Villacampa logró combinar orden táctico con libertad ofensiva, y el plantel respondió con una madurez que se reflejó en cada partido, consolidando el semestre más exitoso en la historia azulcrema.

Las arquitectas del doblete
Si la liga fue contundente, la Concacaf W Champions Cup fue la consagración internacional. América terminó invicto en fase de grupos, con 16 goles a favor y solo uno en contra, y en Pachuca rompió la hegemonía estadounidense: 4-1 a Gotham FC y un 5-3 épico al Washington Spirit en la final. Ese partido fue una auténtica prueba de carácter: ventaja inicial 2-0, remontada en contra 2-3 y reacción heroica para levantar el primer trofeo internacional de su historia.
El éxito tuvo nombres propios: Scarlett Camberos con seis goles y tres asistencias, elegida mejor jugadora del torneo; Irene Guerrero como máxima artillera en liga con 13 tantos; Geyse Ferreira con un doblete en la final continental; la seguridad de Sandra Paños en el arco; y la explosión definitiva de Aylín Aviléz como realidad del fútbol mexicano. Más allá de las individualidades, lo que se vio fue un equipo con identidad: ofensivo, valiente y capaz de competir de tú a tú contra las potencias de la región.

Un sueño con boleto al mundo
Este América representa un sueño cumplido para miles de aficionadas y jugadoras. Es el reflejo de quienes picaron piedra desde 2017 y la inspiración para las niñas que hoy llenan estadios. El doblete les abre las puertas de la FIFA Women’s Champions Cup 2027 y del Mundial de Clubes Femenil 2028, donde competirán contra gigantes como Barcelona, Chelsea, Lyon o Corinthians.
Este semestre no habla de potencial, habla de hechos. América Femenil fue al plano internacional, plantó cara y demostró cómo se gana. Con Villacampa al timón y un plantel que mezcla experiencia europea con talento local, el club azulcrema inauguró una nueva era en la historia del fútbol femenino.

