La expansión del fútbol femenino en Estados Unidos no se detiene. Mientras en muchas partes del mundo todavía se debate sobre inversión, infraestructura y respaldo para las mujeres en el deporte, la National Women’s Soccer League continúa dando pasos gigantes. Esta vez, el turno fue para Columbus, Ohio, ciudad que desde 2028 tendrá su propio equipo en la máxima categoría del fútbol femenino estadounidense.
El anuncio se realizó en el ScottsMiracle-Gro Field, escenario que dentro de dos años abrirá sus puertas para recibir a una nueva franquicia de la NWSL. La expectativa es alta, no solo por la llegada de un nuevo club, sino por el músculo económico y deportivo que hay detrás del proyecto.

Fotografía: NWSL
La familia Haslam, a través de Haslam Sports Group, será la encargada de liderar esta nueva apuesta. Un grupo que ya sabe lo que es manejar organizaciones de primer nivel en el deporte profesional norteamericano, pues actualmente tiene bajo su administración al Columbus Crew de la MLS, los Cleveland Browns de la NFL y los Milwaukee Bucks de la NBA. Ahora, el fútbol femenino entra oficialmente en su radar.
La liga encontró en Columbus mucho más que una ciudad interesada en tener equipo. Encontró una plaza con tradición futbolera, una afición acostumbrada a llenar estadios y una infraestructura que ya está lista para competir al más alto nivel. El ScottsMiracle-Gro Field, inaugurado en 2021 y con capacidad para más de 21 mil espectadores, será la casa del nuevo club. Además, el escenario será acondicionado con nuevos vestuarios y espacios especializados para el equipo femenino.
La apuesta económica también deja claro el momento que vive el fútbol femenino en Estados Unidos. La inversión inicial rondará los 300 millones de dólares y solo Haslam Sports Group aportará 205 millones. Una cifra que hace algunos años parecía imposible para una franquicia femenina y que hoy refleja cómo el mercado ha cambiado radicalmente.

Fotografía: NWSL
De hecho, las tarifas de expansión de la NWSL se han disparado en tiempo récord. En 2023, los nuevos equipos pagaban poco más de 50 millones de dólares para entrar a la liga. Hoy, las cifras prácticamente se cuadruplicaron. El crecimiento no solo se nota en las inversiones, sino también en la valoración de los clubes. Actualmente, el promedio por franquicia alcanza los 184 millones de dólares, mientras equipos como Angel City FC ya superan los 350 millones en valoración.
La llegada de Columbus se suma a la expansión reciente de ciudades como Boston, Denver y Atlanta, confirmando que la NWSL atraviesa el momento más fuerte de su historia. Y aunque todavía no se conoce el nombre del nuevo club, en Ohio ya empiezan a imaginar camisetas, escudos y tribunas llenas apoyando un proyecto que promete marcar una nueva etapa para el deporte femenino.
Porque mientras el balón sigue rodando, la NWSL demuestra que el fútbol femenino dejó hace rato de ser una apuesta de futuro para convertirse en un negocio sólido, atractivo y cada vez más poderoso.

