Bayern Múnich aplastó al Wolfsburgo y conquistó la DFB Pokal femenina con otro doblete histórico

El conjunto bávaro cerró una campaña inolvidable en Colonia y confirmó su dominio absoluto en Alemania tras golear 4-0.

Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: Bayern Múnich.

El Bayern Múnich volvió a imponer su autoridad en Alemania y cerró una temporada histórica con otro título que confirma su dominio absoluto. En Colonia, el conjunto bávaro goleó 4-0 al VfL Wolfsburgo y conquistó la DFB Pokal femenina 2026, completando así el segundo doblete consecutivo de su historia tras haber asegurado semanas atrás la Bundesliga.

Pero la dimensión de la conquista excede un simple trofeo más en las vitrinas del club. Porque el Bayern no solo ganó: aplastó al equipo que durante años marcó el estándar del fútbol femenino alemán y dejó una sensación contundente de cambio de ciclo. La final de Copa terminó convirtiéndose en una demostración de jerarquía, paciencia táctica y madurez competitiva de un equipo que ya no mira a Europa desde atrás.

La temporada del Bayern femenino ya era extraordinaria incluso antes de la final. Campeonas de Bundesliga por cuarto año consecutivo, semifinalistas de Champions League —donde cayeron ante el Barcelona— y protagonistas de una campaña que ahora quedó oficialmente consagrada como la mejor en la historia del club.

Y todavía quedaba una última exhibición.

Una final que se abrió con paciencia

El partido no comenzó con un Bayern arrollador desde el vértigo. Wolfsburgo planteó una estructura defensiva sólida, con línea de cinco y espacios muy reducidos, buscando incomodar el circuito ofensivo muniqués y obligando al equipo dirigido por José Barcala a tener paciencia.

Durante buena parte del primer tiempo, el Bayern dominó territorialmente, aunque sin demasiada profundidad. La primera ocasión realmente clara llegó a los 20 minutos, cuando Pernille Harder conectó de cabeza un centro de Klara Bühl y el remate pasó apenas desviado.

El conjunto bávaro insistía, circulaba la pelota y empujaba a Wolfsburgo contra su área, pero encontraba dificultades para romper el bloque defensivo rival.

Linda Dallmann explicó después cómo se vivió ese contexto desde adentro:

«Creo que hoy también nos lo hemos merecido. Hemos jugado una segunda parte muy dominante y nos lo hemos ganado a lo largo de toda la temporada. Estoy muy orgullosa del equipo porque hoy todas lo han dado todo y hemos tenido paciencia hasta el final, además de demostrar lo que podemos hacer. El Wolfsburgo estuvo muy sólido, eso fue bastante incómodo para nosotras. Jugaron con una línea de cinco defensas. Ya en el último partido que ganaron contra nosotras tuvimos problemas con eso. Ahí necesitas paciencia. En la segunda parte los espacios se hicieron más grandes y eso, obviamente, nos benefició. Marcar justo antes del descanso siempre es importante, también a nivel mental. Nos dio seguridad y impulso para la segunda mitad. Si no, quizás el partido se habría vuelto más caótico».

Y justamente cuando el partido parecía irse al descanso sin emociones, llegó la acción que cambió la final.

Georgia Stanway abrió el camino

En el tiempo añadido de la primera mitad, Momoko Tanikawa recibió una infracción dentro del área y el Bayern tuvo la oportunidad que tanto había buscado.

Georgia Stanway tomó la responsabilidad y transformó el penal con absoluta frialdad para establecer el 1-0 a los 45+2 minutos.

El gol no solo rompió el equilibrio del marcador. También modificó el escenario emocional del partido.

Apenas tres minutos después, Sarah Linder evitó el segundo tanto despejando sobre la línea un remate de Harder, aunque el Bayern ya había logrado lo más importante: abrir la grieta táctica y mental que necesitaba para dominar definitivamente la final.

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Georgia Stanway abrió la final desde el punto penal y el Bayern destrabó un partido que parecía cerrado (Foto: Bayern Múnich).

Una segunda parte de autoridad absoluta

El complemento terminó siendo una demostración total del Bayern Múnich.

Con Wolfsburgo obligado a adelantarse, comenzaron a aparecer los espacios que el conjunto bávaro había esperado durante toda la tarde. Y ahí el partido se inclinó definitivamente.

A los 59 minutos apareció Pernille Harder para golpear justamente ante su exequipo. La delantera danesa conectó de cabeza un centro desde la izquierda de Magdalena Eriksson y marcó el 2-0 que prácticamente sentenció la final.

Desde ese momento, el Bayern jugó con absoluta confianza.

Klara Bühl empezó a encontrar más metros para desequilibrar y las transiciones ofensivas se volvieron mucho más peligrosas. El tercer gol llegó a los 77 minutos, cuando Momoko Tanikawa empujó sobre la línea una jugada iniciada justamente por Bühl para decretar el 3-0.

Y todavía quedaba tiempo para una última obra.

A los 84 minutos, la italiana Arianna Caruso, que había ingresado desde el banco, cerró la goleada con un exquisito tiro libre para el 4-0 definitivo.

Cuatro goles, cuatro goleadoras diferentes y una final completamente dominada.

El doblete más contundente

La conquista en Colonia confirmó oficialmente el segundo doblete consecutivo del Bayern, que ya había asegurado semanas atrás la Bundesliga por cuarta temporada consecutiva.

El título de liga llegó el 22 de abril, tras vencer 3-2 al Union Berlin y aprovechar el empate del Wolfsburgo frente al Werder Bremen. Aquella consagración tuvo goles de Etna Imade, Barbara Dunst y Giulia Gwinn, y representó la octava Bundesliga femenina en la historia del club.

Desde entonces, el Bayern comenzó a preparar un cierre de temporada cargado de celebraciones institucionales y deportivas.

El club incluso modificó su agenda para organizar una semana especial de festejos en Múnich. El próximo lunes, el equipo femenino recibirá la visita del alcalde Dominik Krause y posteriormente exhibirá el trofeo desde el balcón del Ayuntamiento en Marienplatz, una de las plazas más emblemáticas de la ciudad.

Además, las jugadoras firmarán el tradicional Golden Book, un reconocimiento ceremonial reservado para acontecimientos históricos dentro de la vida municipal.

Todo esto mientras el equipo masculino también prepara sus propios festejos, aunque ambos planteles no podrán celebrar juntos debido a la coincidencia de calendarios.

La mirada ya puesta en Europa

La sensación que dejó el Bayern durante esta temporada es clara: el club ya no se conforma únicamente con dominar Alemania.

La semifinal de Champions League frente al Barcelona mostró que todavía existe una diferencia respecto a la élite continental, aunque también confirmó que el crecimiento del proyecto es absolutamente real.

La profundidad del plantel, la variedad de recursos ofensivos y la madurez colectiva terminan construyendo un equipo cada vez más competitivo a nivel internacional.

Incluso hubo presencia española en la final de Copa. Edna Imade ingresó a los 79 minutos en reemplazo de Tanikawa, sumándose a un plantel que refleja cada vez más diversidad y amplitud de variantes.

Giulia Gwinn resumió perfectamente lo que significó la final:

«Hoy definitivamente no fue fácil contra el Wolfsburgo. Cuando se enfrentan dos equipos así, está claro que el partido no se decide en la primera parte. Lo importante era centrarnos en nosotras mismas. Sobre todo en la segunda parte conseguimos imponer cada vez más nuestro juego, marcamos buenos goles y al final hicimos cuatro. Fue simplemente una tarde preciosa, con un ambiente increíble. Jugar con este equipo es un auténtico placer. En el descanso el entrenador nos dijo claramente que aún no estaba decidido. Teníamos que seguir con la misma concentración e intensidad. El 1-0 era una ventaja, pero sabíamos que el Wolfsburg saldría muy agresivo tras el descanso. Creo que marcamos en momentos muy buenos y eso nos dio cada vez más seguridad. Al final pudimos incluso disfrutar más del partido que en la primera parte».

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Más de 46 mil personas acompañaron la definición en Colonia, donde las muniquesas firmaron la mejor temporada de su historia (Foto: Bayern Múnich).

Un Bayern histórico

La final reunió a 46.064 espectadores en un Rhein Energie Stadion completamente lleno, otra demostración del crecimiento sostenido que vive el fútbol femenino alemán.

El Bayern formó con Mahmutovic; Gwinn, Viggósdóttir, Eriksson, Kett; Stanway, Amani; Dallmann, Tanikawa, Bühl; Harder. También ingresaron Edna Imade, Arianna Caruso, Gilles, Simon y Naschenweng.

Del otro lado, Wolfsburg intentó resistir con Johannes; Bjelde, Kleinherne, Küver, Linder; Lattwein, Minge; Huth, Popp, Peddemors y Beerensteyn.

Pero la diferencia fue demasiado grande.

Porque este Bayern ya no solo gana. Domina, impone condiciones y empieza a construir una era que amenaza con extenderse mucho más allá de Alemania.

Y después de otra temporada histórica, la sensación es que esto recién empieza.

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