AFA reunió a referentes de la medicina deportiva en una jornada histórica sobre alto rendimiento, salud mental y neurociencia en el fútbol femenino

En la “Jornada Científica: la salud integral de la mujer futbolista” desarrollada en el Predio Lionel Andrés Messi de Ezeiza, hubo debates sobre prevención, formación y desarrollo en la disciplina. Además, el cuerpo técnico de la Selección de Argentina expuso sobre el presente del equipo y el desarrollo de sus jugadoras desde el lado psicofísico.

Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: AFA.

La Asociación del Fútbol Argentino llevó adelante una jornada de capacitación y formación que marcó un nuevo paso en el crecimiento del fútbol femenino nacional. Profesionales de distintas áreas, cuerpos técnicos, médicos, psicólogos, preparadores físicos, nutricionistas y especialistas compartieron exposiciones centradas en el alto rendimiento, la prevención de lesiones, la salud mental, el trabajo interdisciplinario y el desarrollo estructural de la disciplina.

El encuentro, en el que Fémina Football estuvo presente, dejó definiciones profundas sobre el presente y el futuro del fútbol femenino argentino y tuvo como protagonistas principales a Germán Portanova, Osvaldo Conte, Dante Villani, Juan Manuel Brindisi, Virginia Rafael, Daniel Stumbo, Nicole Herzkovich, Diego Mirabella y Donato Villani, entre otros especialistas vinculados al fútbol femenino.

Germán Portanova: metodología, identidad de juego y construcción integral del fútbol femenino argentino

El director técnico de la Selección Argentina femenina, Germán Portanova, fue uno de los protagonistas centrales de la Jornada Científica “La salud integral de la mujer futbolista”, donde desarrolló una exposición profundamente enfocada en la evolución estructural del fútbol femenino argentino, la planificación metodológica de las selecciones juveniles y mayores, y la importancia de construir un modelo de trabajo federal, interdisciplinario y sostenido en el tiempo.

A lo largo de su participación, Portanova dejó en claro que el crecimiento del fútbol femenino no puede reducirse únicamente al rendimiento deportivo o a los resultados inmediatos, sino que debe contemplar procesos formativos integrales. “Nosotros creemos muchísimo en el recorrido por los barrios y por las provincias. Ahí aparecen realidades completamente distintas que son fundamentales para entender el fútbol femenino argentino”, sostuvo.

El entrenador explicó que una de las prioridades actuales de AFA es federalizar el acceso a la detección de talentos y a la capacitación. “No hacemos solamente visorías. También damos capacitaciones y charlas. Ya recorrimos seis o siete provincias y queremos seguir ampliando eso. Hay muchísimas jugadoras con condiciones y muchísimos entrenadores trabajando con recursos mínimos. Hay clubes donde está solamente el técnico o el técnico con el profe y tienen que hacer todo”, detalló.

En ese sentido, Portanova valoró especialmente el esfuerzo de los clubes del interior y de barrio, entendiendo que allí se encuentra gran parte del futuro del fútbol femenino argentino. “Nos encanta ir a las provincias porque ahí aparece el verdadero termómetro de la realidad. El fútbol femenino argentino no está solamente en Buenos Aires. Está creciendo en todo el país y nosotros tenemos que acompañar ese crecimiento”.

Uno de los aspectos más técnicos de su exposición estuvo relacionado con la planificación metodológica de entrenamientos y partidos amistosos para las selecciones juveniles masculinas. Portanova explicó detalladamente cómo se utilizan equipos masculinos juveniles como sparrings adaptados a diferentes objetivos tácticos y estratégicos.

“Nosotros siempre jugamos con juveniles de octava y, en algunas oportunidades, de séptima división. Dependiendo del rival que vamos a enfrentar, buscamos diferentes tipos de estímulos. Si queremos un partido donde tengamos la pelota y podamos trabajar posesión y construcción, pedimos determinados perfiles. Si queremos más dificultad, buscamos juveniles de mayor nivel competitivo”, explicó.

A partir de allí desarrolló uno de los conceptos metodológicos más interesantes de toda la jornada: la simulación táctica contextualizada. “A los clubes les pedimos esquemas específicos. Si el rival internacional juega 4-3-3, nosotros le pedimos al juvenil que juegue 4-3-3. Si sabemos que vamos a enfrentar un equipo que presiona alto o que juega directo, buscamos replicar esas situaciones para que las futbolistas lleguen preparadas”.

Según Portanova, la utilización de sparrings masculinos no tiene que ver solamente con la exigencia física, sino principalmente con la adaptación táctica y cognitiva de las jugadoras. “A veces buscamos juveniles B para que podamos tener la pelota y protagonizar. Otras veces elegimos juveniles de primera división porque queremos que nuestras jugadoras sufran determinados contextos de partido: correr hacia atrás, hacer coberturas, bascular, defender espacios grandes”.

El entrenador explicó que este tipo de entrenamientos permiten acelerar procesos de toma de decisiones y preparación competitiva. “La idea es exponerlas a escenarios reales antes de competir internacionalmente. Queremos que cuando enfrenten a Estados Unidos, Brasil o cualquier potencia ya hayan vivido determinadas situaciones dentro de los entrenamientos”.

Portanova también hizo mucho énfasis en la importancia de construir una identidad colectiva más allá de los nombres propios. “Nosotros trabajamos mucho sobre la idea de selección como proyecto integral. No es solamente convocar jugadoras. Es enseñar una manera de entrenar, una manera de competir y una manera de representar al país”.

En diferentes momentos de la jornada remarcó además el valor del trabajo interdisciplinario dentro de las selecciones nacionales. “El crecimiento real aparece cuando todas las áreas trabajan juntas. Cuerpo técnico, departamento médico, psicología, nutrición, kinesiología, preparación física. Hoy no se puede pensar el alto rendimiento desde compartimentos aislados”.

En relación con eso, destacó especialmente la apertura de los cuerpos técnicos al trabajo científico y médico. “Nosotros tratamos de escuchar permanentemente a los profesionales que nos rodean. Hoy el fútbol necesita información, datos y evidencia. No alcanza solamente con la intuición”.

Otro de los conceptos que atravesó toda su intervención fue el de adaptación permanente. “El fútbol femenino todavía está construyéndose. Muchas veces no podemos copiar modelos directamente del fútbol masculino porque las realidades son diferentes. Tenemos que construir herramientas propias”.

Portanova valoró especialmente el crecimiento exponencial que tuvo la estructura del fútbol femenino argentino en los últimos años. “Hoy tenemos juveniles clasificadas a mundiales, más competencia, más formación y mejores condiciones. Pero todavía falta muchísimo y por eso estos espacios son tan importantes”.

En varios pasajes también destacó el papel de las jugadoras como motor principal del cambio. “Las futbolistas empujaron este crecimiento. Ellas sostuvieron el fútbol femenino durante años en contextos muy difíciles y hoy empiezan a verse los resultados de todo ese esfuerzo”.

Además, el entrenador hizo referencia a la importancia de generar hábitos de profesionalismo desde edades tempranas. “Queremos que las juveniles entiendan desde chicas cómo es entrenar, descansar, alimentarse y competir en alto rendimiento. Eso también se educa”.

En relación con la salud integral, uno de los ejes centrales de la jornada, Portanova remarcó la necesidad de entender a la futbolista desde una mirada humana y no solamente deportiva. “La jugadora no deja de ser persona cuando entra a la cancha. Todo lo emocional, social y psicológico influye directamente sobre el rendimiento”.

Sobre el cierre, el técnico argentino destacó el valor institucional de la jornada organizada por AFA y celebró que el fútbol femenino empiece a generar sus propios espacios científicos y académicos. “Necesitamos investigar, medir y compartir información. Si no generamos nuestros propios datos, siempre vamos a depender de estudios hechos sobre otras poblaciones o sobre fútbol masculino”.

Finalmente, dejó una reflexión que sintetizó gran parte del espíritu de su exposición: “El crecimiento del fútbol femenino no depende solamente de ganar partidos. Depende de construir estructuras, generar conocimiento, formar profesionales y sostener procesos. Eso es lo que estamos intentando hacer todos los días”.

Foto: AFA.

Juan Manuel Brindisi: salud mental, redes sociales y sostener el deseo en la alta competencia

Uno de los momentos más profundos y reflexivos de la jornada estuvo a cargo del licenciado Juan Manuel Brindisi, psicólogo del Departamento Médico de AFA y responsable del área de salud mental de las selecciones nacionales femeninas. Su exposición giró alrededor de la salud mental en el alto rendimiento, el impacto de las redes sociales, el manejo emocional de las futbolistas y la necesidad de integrar la psicología deportiva con la psicología clínica para abordar de manera integral a las jugadoras.

Brindisi comenzó contextualizando el escenario social y emocional desde el que llegan muchas futbolistas al alto rendimiento. “Sostener el deseo no siempre es tan sencillo. Más que nada en la alta competencia, porque en la alta competencia vos tenés cada dos o tres días examen de cuánto valés”, afirmó. A partir de allí, desarrolló un diagnóstico amplio sobre la situación actual de la salud mental en Argentina y cómo ese contexto impacta directamente sobre las jugadoras.

“El contexto de salud mental del cual provienen nuestras jugadoras es complejo. Argentina es uno de los países con mayores niveles de estrés. Han aumentado las internaciones de salud mental y el consumo de psicofármacos se multiplicó después de la pandemia. Todo eso también llega al fútbol”, explicó. En ese sentido, recordó el trabajo realizado por AFA durante el período de aislamiento: “Durante la pandemia hicimos más de 90 Zoom con clubes para escuchar qué estaba pasando y para tratar por todos los medios de que las jugadoras y los jugadores no se desconectaran del club”.

Uno de los ejes centrales de su ponencia fue el impacto de las redes sociales en la construcción emocional de las futbolistas. “Hoy la vida pasa mucho por las redes sociales. Antes era ‘pienso, luego existo’. Ahora es ‘me likean, luego existo’”, expresó. Y profundizó: “Las redes no son malas en sí mismas, pero sí pueden transformarse en el peor disciplinador emocional. El problema no es solamente cuando te va mal. Muchas veces el mayor riesgo aparece cuando te está yendo bien, porque empezás a buscar quién sos en ese espejo”.

Brindisi explicó que el fenómeno de la exposición permanente genera nuevas demandas psicológicas sobre deportistas cada vez más jóvenes. “La mayoría de nuestras jugadoras son generación Z, nativas digitales. Todo pasa por el teléfono. En los vestuarios, apenas termina un partido, muchas veces lo primero que hacen es agarrar el celular para ver qué dijeron de ellas. Ahí es donde tenemos que trabajar mucho sobre la identidad y sobre no quedar atrapados en ese espejo”.

En esa línea, compartió estadísticas y experiencias de trabajo sobre el impacto emocional de la hiperconectividad: “Una semana sin redes redujo significativamente síntomas de ansiedad, depresión e insomnio. Muchas veces el problema no es solamente el entrenamiento físico, sino que las jugadoras no descansan, no duermen bien y están permanentemente expuestas a estímulos”.

También habló de las estrategias preventivas que se implementan dentro de las selecciones nacionales. “Tratamos de generar espacios cuidados. Muchas veces intentamos que durante las comidas no haya teléfonos. Parece algo simple, pero recuperar la conversación cara a cara es fundamental. Las docentes cuentan que cuando se restringen los celulares vuelven las risas en los recreos. En el fútbol pasa algo parecido”.

Brindisi remarcó además que la salud mental no puede abordarse únicamente desde la lógica deportiva. “Durante mucho tiempo hubo una especie de River-Boca entre psicología deportiva y psicología clínica. Para mí, el profesional que trabaja en alto rendimiento necesita ambas formaciones. Si tenés solamente una, te quedás corto”, sostuvo.

A lo largo de la exposición compartió diferentes herramientas concretas utilizadas en las selecciones juveniles femeninas. Una de ellas fue el concepto de “la próxima acción”, desarrollado especialmente con la Sub 17. “No se juega pensando en levantar una copa. Se juega en el próximo pase, en el próximo relevo, en la próxima cobertura. El partido se juega acción por acción”, explicó.

En ese marco, detalló ejercicios específicos para trabajar la concentración y la reconexión emocional durante los partidos. “Cuando una jugadora se dispersa trabajamos sobre tres preguntas: ¿Dónde está la pelota? ¿Dónde estoy yo? ¿Cuál es mi próxima acción? La dispersión no es debilidad, muchas veces es intensidad mal ordenada”.

Otro de los conceptos centrales fue el abordaje del error. “La relación con el error es universal. Todos tenemos problemas con el error. Por eso trabajamos las tres R: reconocer, resetear y responder. Reconocer el error sin negarlo, resetear para volver al presente y responder desde la próxima acción”.

El psicólogo de AFA también abordó uno de los temas más sensibles y menos visibilizados dentro del deporte: el uso de psicofármacos en alta competencia. “Los psicofármacos están presentes en el alto rendimiento. Hay que hablar de eso sin tabúes. Lo importante es saber quién los receta, cómo se administran y acompañar a la jugadora para que no viva eso con culpa o miedo”, señaló.

Además, advirtió sobre los riesgos de la automedicación y la discontinuidad abrupta de tratamientos. “Lo peor que puede pasar es dejar un psicofármaco de golpe durante una competencia. Por eso necesitamos detectar estas situaciones antes y trabajar interdisciplinariamente”.

Durante la charla también presentó distintas viñetas clínicas y situaciones reales vividas en selecciones nacionales, siempre preservando identidades. Uno de los casos estuvo relacionado con una jugadora que dejó de comer durante una gira internacional. “No era un trastorno alimentario. Era un conflicto afectivo que se expresaba a través de la comida. Si uno no escucha qué hay debajo del síntoma, se pierde la posibilidad de ayudar realmente”.

En otra experiencia relató el caso de una futbolista que sentía la obligación de “hacer todo bien” antes de un partido trascendental. “Trabajando clínicamente apareció el deseo de la nena que jugaba en el campito. Ahí estaba la conexión verdadera con el fútbol. No fuimos por la presión ni por el rendimiento, sino por recuperar el deseo original”.

Para Brindisi, uno de los grandes desafíos actuales es justamente sostener el deseo en contextos de exigencia extrema. “Asumir un deseo no es tener ganas. Las ganas se caen rápido. El deseo es otra cosa. Cuando una jugadora puede conectarse con su deseo, el alto rendimiento se vuelve vivible y disfrutable”.

En el cierre, el especialista destacó el crecimiento estructural que tuvo el fútbol femenino argentino en los últimos años y valoró especialmente el trabajo interdisciplinario desarrollado en AFA. “La Sub 20 está clasificada al Mundial, la Sub 17 juega una final sudamericana y la Mayor está cerca de otro Mundial. Esto no fue magia. Hubo decisión política, profesionalismo y muchísimo trabajo de las futbolistas”.

Finalmente, dejó una reflexión que sintetizó buena parte del espíritu de la jornada: “El deporte sigue siendo uno de los pocos lugares que nos aleja por un rato del celular y nos vuelve a conectar con otros. Por eso cuidar la salud mental también es cuidar el juego, el vínculo y el deseo”.

Foto: AFA.

Virginia Rafael: “La conmoción cerebral en el fútbol femenino es una problemática subdiagnosticada que exige protocolos específicos, prevención y seguimiento interdisciplinario”

La doctora Virginia Rafael protagonizó una de las exposiciones más técnicas. Especialista en traumatismo craneoencefálico y referente internacional en el abordaje de conmociones cerebrales aplicadas al deporte, Rafael desarrolló una extensa disertación centrada en los riesgos neurológicos dentro del fútbol femenino, la necesidad de mejorar los diagnósticos y la urgencia de generar protocolos específicos adaptados a las características fisiológicas de la mujer deportista.

Durante toda su exposición, Rafael insistió en un concepto clave: la conmoción cerebral no aumentó en el fútbol femenino, sino que recién ahora se está aprendiendo a diagnosticar correctamente. “No es que hoy existan más conmociones. Lo que ocurre es que históricamente estuvieron invisibilizadas o subdiagnosticadas”, explicó.

Desde el comienzo de su charla remarcó que la conmoción cerebral es una problemática particularmente compleja porque no suele presentar lesiones estructurales visibles en estudios tradicionales. “Es una disfunción neurológica funcional y metabólica, no una lesión anatómica evidente. Por eso muchas veces la tomografía o la resonancia dan normales y aun así el cerebro está alterado”, detalló.

Rafael explicó técnicamente que el traumatismo genera una cascada metabólica a nivel neuronal, con alteraciones iónicas y axonales que afectan el funcionamiento cerebral transitorio. “El problema no es un golpe aislado, sino una crisis metabólica del cerebro”, sostuvo. Según desarrolló, tras el impacto existe una descarga importante de neurotransmisores como noradrenalina y dopamina que inicialmente puede mantener al deportista activo, pero minutos después comienzan a aparecer síntomas como mareos, lentitud cognitiva, cefaleas, alteraciones de atención y desorientación.

Uno de los aspectos más importantes de su exposición fue la diferenciación entre conmoción cerebral masculina y femenina. Rafael explicó que el cerebro femenino responde de manera diferente al impacto debido a factores biomecánicos, hormonales y neuroanatómicos. “La mujer tiene menor fuerza cervical, diferente organización axonal y una sensibilidad distinta a las fuerzas de aceleración y desaceleración”, explicó.

En ese sentido, profundizó sobre el rol de las hormonas y las variaciones del ciclo menstrual en la respuesta neurológica postraumática. “Los niveles hormonales modifican la respuesta inflamatoria, el procesamiento del dolor y los síntomas post conmocionales”, indicó.

Rafael también destacó que las futbolistas presentan mayor incidencia de cefaleas, mareos, fatiga y síntomas persistentes luego de una conmoción. “La sintomatología suele ser más prolongada y muchas veces aparece incluso días después del impacto”, explicó.

Durante su presentación mostró datos comparativos internacionales donde el fútbol femenino aparece como uno de los deportes con mayor incidencia de conmociones cerebrales, incluso por encima de disciplinas tradicionalmente asociadas al contacto físico. “El fútbol femenino tiene índices altísimos y todavía existe mucho subdiagnóstico”, advirtió.

Otro de los ejes centrales de su exposición estuvo relacionado con los mecanismos de lesión más frecuentes. Allí explicó que las conmociones pueden producirse por choques cabeza contra cabeza, codo contra cabeza, impactos de pelota, caídas o movimientos bruscos de aceleración cervical. “No hace falta perder el conocimiento para tener una conmoción”, aclaró.

De hecho, remarcó que apenas un porcentaje menor de los deportistas conmocionados pierde la conciencia. “El signo muchas veces es mucho más sutil: la mirada perdida, la lentitud para responder, la desorientación o conductas extrañas”.

En términos diagnósticos, Rafael insistió permanentemente en que la conmoción cerebral es un diagnóstico clínico y no radiológico. “Lo más importante es saber qué buscar”, sostuvo. Allí explicó la importancia de herramientas internacionales como el HIA 1, HIA 2, HIA 3 y el SCAT 6, protocolos utilizados para evaluación inmediata, seguimiento y retorno deportivo progresivo.

Además, destacó la necesidad de realizar controles escalonados: evaluación en cancha, reevaluación entre las 48 y 72 horas y nuevos controles a los siete días. “La evolución neurológica no siempre es lineal”, remarcó.

Uno de los momentos más técnicos de su exposición estuvo relacionado con el desarrollo de protocolos de retorno al juego controlados mediante GPS y monitoreo fisiológico. Rafael explicó que, junto a Daniel Stumbo y otros profesionales, comenzaron a implementar sistemas progresivos de rehabilitación específicos para deportistas conmocionados.

“El retorno deportivo no puede basarse solamente en que desaparezca el dolor de cabeza”, explicó. Según detalló, el protocolo busca identificar la frecuencia cardíaca umbral en la que reaparecen síntomas neurológicos durante ejercicios progresivos de campo.

Rafael describió técnicamente cómo se utilizan GPS, monitoreo cardíaco, control de saturación y cargas progresivas para evaluar tolerancia neurológica al esfuerzo físico. “Vamos aumentando intensidad, velocidad y complejidad motriz mientras monitoreamos síntomas y respuesta fisiológica”.

En ese contexto, destacó que el entrenamiento de retorno debe reproducir movimientos reales del fútbol: aceleraciones, cambios de dirección, desplazamientos laterales y estímulos con pelota. “No tiene sentido rehabilitar a una futbolista únicamente en una bicicleta fija cuando su deporte ocurre en campo y bajo estímulos complejos”.

Otro de los conceptos que desarrolló fue el impacto acumulativo de las microconmociones. Rafael advirtió que incluso impactos aparentemente menores pueden generar deterioro neurológico progresivo si no son diagnosticados correctamente. “Cada cabezazo suma. El daño acumulativo existe”, señaló.

También hizo referencia a estudios internacionales que comenzaron a investigar secuelas neurológicas crónicas en ex futbolistas. “Hoy sabemos que ciertos trastornos cognitivos y neurodegenerativos podrían estar vinculados a años de microtraumatismos repetitivos”.

Rafael remarcó además la importancia de capacitar no solamente a médicos, sino también a entrenadores, preparadores físicos, kinesiólogos y auxiliares. “El primero que detecta muchas veces una conmoción no es el médico. Es quien está más cerca de la jugadora”.

En relación con las divisiones juveniles, explicó que el cerebro adolescente todavía está en desarrollo y que eso incrementa el riesgo de secuelas prolongadas. “Las menores de 18 años necesitan protocolos todavía más cuidadosos”.

Otro de los puntos sobre los que hizo hincapié fue la necesidad de fortalecer la musculatura cervical en futbolistas mujeres como estrategia preventiva. Según explicó, una mejor estabilidad cervical puede disminuir el impacto de las aceleraciones bruscas sobre el cerebro.

Además, Rafael cuestionó la histórica ausencia de investigación específica sobre mujeres deportistas. “Durante décadas se estudió el cerebro masculino y se extrapoló esa información a las mujeres. Hoy sabemos que eso es insuficiente”.

En varios tramos de su exposición insistió sobre la necesidad urgente de generar evidencia científica propia dentro del fútbol femenino argentino. “Necesitamos datos nacionales, seguimiento epidemiológico y protocolos adaptados a nuestra realidad”.

También valoró especialmente el trabajo interdisciplinario entre médicos, neurólogos, kinesiólogos, preparadores físicos y cuerpos técnicos. “La conmoción cerebral no se resuelve desde una sola disciplina”.

Sobre el cierre de su exposición, Rafael dejó una de las reflexiones más contundentes de toda la jornada: “Si el cerebro no funciona, no funciona nada más. Puede jugar lesionada muscularmente, pero una futbolista con alteración neurológica no puede competir”.

Finalmente, sintetizó el espíritu general de su presentación con una frase que atravesó gran parte del debate científico de la jornada: “La conmoción cerebral en el fútbol femenino dejó de ser invisible. Ahora el desafío es diagnosticarla, prevenirla y tratarla correctamente”.

Foto: AFA.

Daniel Stumbo: “El fútbol femenino necesita protocolos propios, investigación constante y una estructura médica adaptada a sus particularidades”

Daniel Stumbo, integrante de la Comisión Médica de CONMEBOL, fue uno de los referentes médicos más destacados de la jornada científica organizada por la AFA y desarrolló una exposición profundamente enfocada en la necesidad de profesionalizar el abordaje médico del fútbol femenino a través de evidencia científica, recopilación de datos y protocolos específicos adaptados a la mujer deportista.

A lo largo de su intervención, Stumbo insistió en que el crecimiento exponencial del fútbol femenino obliga a abandonar definitivamente la lógica de trasladar modelos pensados para varones hacia el deporte femenino sin contemplar diferencias fisiológicas, biomecánicas, hormonales y neurológicas. “El gran desafío es entender que no estamos trabajando sobre el mismo organismo. Hay particularidades específicas que necesitan ser estudiadas y abordadas correctamente”, sostuvo.

Uno de los conceptos centrales de su exposición estuvo vinculado a la necesidad urgente de generar estadísticas propias dentro del fútbol femenino argentino. Allí explicó que muchas de las decisiones médicas y preventivas todavía se toman utilizando información internacional o estudios realizados sobre deportistas masculinos. “Si no medimos, no podemos comparar. Y si no podemos comparar, no podemos mejorar”, remarcó en varias oportunidades.

Stumbo destacó especialmente la importancia del relevamiento de lesiones de ligamento cruzado anterior, una de las problemáticas más frecuentes y preocupantes dentro del fútbol femenino. Según explicó, el aumento de estas lesiones obliga a desarrollar investigaciones específicas que permitan entender los factores de riesgo reales en el contexto argentino. “Necesitamos saber qué pasa en nuestras jugadoras, con nuestros calendarios, nuestras superficies y nuestras metodologías de entrenamiento”.

Durante la jornada también profundizó sobre la necesidad de construir protocolos preventivos accesibles para todas las categorías y niveles competitivos. “No todos los clubes tienen la misma estructura ni los mismos recursos. Por eso necesitamos herramientas simples, aplicables y sostenibles”.

En términos técnicos, Stumbo hizo hincapié en la importancia de trabajar sobre la prevención neuromuscular y el control biomecánico desde edades tempranas. Explicó que muchas lesiones graves tienen relación con déficits en patrones de movimiento, estabilidad articular y control motor. “El trabajo preventivo no empieza cuando aparece la lesión. Empieza muchísimo antes, en la formación”.

Otro de los aspectos que abordó fue el monitoreo de cargas y la necesidad de individualizar los procesos de entrenamiento y recuperación. Allí explicó que muchas veces las futbolistas atraviesan contextos de doble o triple exigencia entre entrenamientos, estudio, trabajo y vida personal, lo que incrementa los niveles de fatiga acumulativa. “No podemos analizar solamente lo que ocurre durante los 90 minutos. Hay que entender todo el contexto de la jugadora”.

Stumbo también destacó la importancia del trabajo interdisciplinario y sostuvo que el fútbol moderno exige una interacción constante entre médicos, kinesiólogos, preparadores físicos, nutricionistas, psicólogos y cuerpos técnicos. “El rendimiento y la prevención dependen de la comunicación entre todas las áreas”.

Uno de los puntos más técnicos de su exposición estuvo relacionado con los protocolos de retorno deportivo luego de lesiones o conmociones cerebrales. Allí valoró especialmente el desarrollo de sistemas de evaluación progresiva mediante monitoreo fisiológico y control de cargas externas e internas. “El retorno no puede depender solamente de que desaparezca el dolor. Tiene que haber parámetros objetivos que indiquen que la jugadora está preparada para volver”.

En relación con las conmociones cerebrales, tema que atravesó gran parte de la jornada junto a Virginia Rafael, Stumbo explicó que históricamente existió un enorme subdiagnóstico dentro del fútbol. “No es que ahora haya más conmociones. Lo que pasa es que empezamos a detectarlas y entenderlas mejor”.

Además, remarcó la importancia de capacitar a todos los integrantes de los cuerpos técnicos y médicos para reconocer síntomas tempranos: “La conmoción muchas veces no da señales espectaculares. El problema es funcional, neurológico y metabólico”.

Stumbo también se refirió al valor de las nuevas herramientas tecnológicas aplicadas al deporte, como GPS, monitoreo de frecuencia cardíaca y evaluación fisiológica individualizada. Según explicó, estas tecnologías permiten ajustar cargas, prevenir sobreentrenamientos y optimizar procesos de rehabilitación. “Hoy tenemos herramientas que hace algunos años eran impensadas y que nos permiten trabajar con mucha más precisión”.

Otro de los conceptos sobre los que insistió fue la importancia de la educación y la formación continua de los profesionales que trabajan en fútbol femenino. “Estamos construyendo un área relativamente nueva y todos estamos aprendiendo. Por eso estos espacios de intercambio son fundamentales”.

Durante uno de los momentos finales de la jornada, Stumbo destacó especialmente la necesidad de generar consensos médicos y científicos dentro del fútbol argentino. “No podemos depender solamente de esfuerzos individuales. Tenemos que construir criterios comunes, protocolos y bases de datos compartidas”.

Asimismo, valoró el enorme crecimiento de la participación profesional en el fútbol femenino y celebró la convocatoria que tuvo la jornada científica organizada por la AFA. “Hace algunos años era muy difícil encontrar espacios específicos para debatir medicina aplicada al fútbol femenino. Hoy eso está cambiando”.

En uno de los tramos más destacados de su participación, volvió a insistir sobre el valor de la recopilación de información epidemiológica: “El QR que compartimos hoy es el inicio de algo mucho más grande. Si logramos reunir datos de lesiones de todo el país, vamos a poder construir prevención real”.

También remarcó que muchas veces los problemas más importantes no pasan únicamente por la falta de tecnología sofisticada, sino por la ausencia de registros sistemáticos. “A veces con herramientas simples y trabajo ordenado se puede avanzar muchísimo”.

Sobre el cierre, Stumbo sintetizó el espíritu general de la jornada con un fuerte mensaje orientado al futuro del fútbol femenino argentino: “El crecimiento ya empezó. Ahora necesitamos acompañarlo con investigación, protocolos, prevención y trabajo científico serio”.

Finalmente, dejó una de las frases más representativas del encuentro: “El fútbol femenino necesita estructuras médicas propias, construidas sobre evidencia y pensadas específicamente para las características de la mujer deportista”.

Foto: AFA.

Osvaldo Conte y la construcción colectiva

El profesor Osvaldo Conte, preparador físico de la Selección Argentina, fue uno de los grandes impulsores de la jornada y una de las voces más activas durante todo el encuentro. Desde el inicio dejó en claro que este tipo de espacios representan mucho más que una simple capacitación: para él son el punto de partida de una transformación estructural dentro del fútbol femenino argentino.

“Esto tiene que ser un punto de partida para crecer todos juntos”, expresó ante los presentes.

Conte destacó la enorme convocatoria que tuvo la actividad y valoró especialmente el interés de profesionales de distintas áreas por involucrarse en el desarrollo de la disciplina.

“Hace algunos años era impensado tener una jornada de este nivel dedicada exclusivamente al fútbol femenino, con profesionales de distintas áreas trabajando y discutiendo en conjunto”, sostuvo.

Uno de los conceptos sobre los que más insistió durante su participación fue la necesidad de generar estadísticas y bases de datos propias dentro del fútbol femenino argentino.

“Si no medimos y no registramos, nunca vamos a saber realmente sobre qué tenemos que trabajar”, afirmó.

En ese sentido, remarcó la importancia de la recopilación de datos vinculados a lesiones, cargas físicas y prevención, especialmente en categorías formativas y planteles profesionales.

“Tenemos que acostumbrarnos a registrar información, compartirla y trabajar en conjunto. La única manera de mejorar es comparando y aprendiendo de nuestros propios datos”, explicó.

Conte hizo especial hincapié en el registro de lesiones de ligamento cruzado anterior, una problemática que preocupa cada vez más dentro del fútbol femenino.

“Hoy la AFA nos da herramientas concretas para empezar a construir estadísticas reales. Eso es fundamental porque después nos permite saber qué está pasando y cómo podemos prevenir”, señaló.

Además, destacó que muchas veces los avances no dependen exclusivamente de grandes estructuras económicas, sino también de la organización y del compromiso profesional.

“No todo pasa por grandes presupuestos. Muchas veces con herramientas simples ya se puede empezar a trabajar bien”, sostuvo.

Durante su exposición también habló sobre la importancia del trabajo interdisciplinario y de construir consensos comunes entre cuerpos técnicos, médicos, preparadores físicos y especialistas.

“El crecimiento del fútbol femenino necesita que todos trabajemos para el mismo lado. No alcanza solamente con el esfuerzo individual”, explicó.

Sobre el cierre de la jornada, Conte volvió a remarcar que el desarrollo del fútbol femenino argentino recién comienza y que todavía existe un enorme margen de crecimiento.

“El futuro ya empezó. El crecimiento del fútbol femenino es imparable y tenemos que estar preparados para acompañarlo con formación, investigación y trabajo serio”, afirmó.

Finalmente, dejó un mensaje que sintetizó el espíritu general del encuentro y el objetivo que persigue AFA con este tipo de actividades.

“Si compartimos información, si construimos estadísticas y si trabajamos en conjunto, el fútbol femenino argentino va a crecer muchísimo más rápido de lo que imaginamos”.

Foto: AFA.

Donato Villani: la evolución médica del fútbol femenino y la necesidad de construir conocimiento propio

El histórico médico del fútbol argentino, Donato «Tucho» Villani, tuvo una participación central, aportando una mirada profundamente atravesada por décadas de experiencia en selecciones nacionales, medicina del deporte y desarrollo estructural del fútbol argentino. Con un tono reflexivo, autocrítico y pedagógico, Villani destacó la necesidad urgente de construir conocimiento científico específico sobre la mujer futbolista y remarcó que el fútbol femenino no puede seguir siendo interpretado bajo parámetros exclusivamente masculinos.

“Cuando yo empecé en el fútbol hace casi 40 años, pensaba que una lesión era igual para cualquier persona. Después entendí que no es lo mismo una lesión en un futbolista que en cualquier otro contexto. Hay implicancias sociales, emocionales, culturales y deportivas completamente distintas”, expresó. A partir de esa experiencia, trasladó el mismo razonamiento al fútbol femenino actual. “Durante mucho tiempo se creyó que el fútbol femenino era igual al masculino, solamente jugado por mujeres. Y hoy entendemos que no es así. Hay diferencias biológicas, culturales, sociales y médicas que requieren abordajes propios”.

Villani fue uno de los impulsores de la jornada y remarcó en múltiples oportunidades la importancia de comenzar a generar datos científicos propios del fútbol femenino argentino. “Necesitamos medir, registrar y comparar. Si no tenemos estadísticas, si no sabemos qué lesiones ocurren, en qué contexto aparecen o cómo evolucionan nuestras futbolistas, nunca vamos a poder mejorar realmente”, afirmó.

En ese sentido, celebró especialmente el trabajo de recopilación estadística impulsado desde AFA y por distintos profesionales vinculados a las selecciones nacionales. “Hoy tenemos herramientas simples y gratuitas para empezar a construir una base de datos nacional. Hay que usarlas. Aunque sea empezar con registros básicos de lesiones de ligamento cruzado, traumatismos o cargas de entrenamiento. Todo eso después nos permite investigar”.

Uno de los conceptos más fuertes de su intervención fue la necesidad de abandonar la improvisación y profesionalizar integralmente el desarrollo del fútbol femenino. “El crecimiento que estamos viendo no puede sostenerse solamente desde la pasión. Necesitamos estructuras, protocolos y trabajo interdisciplinario”, explicó.

A lo largo de la jornada, Villani destacó constantemente el rol del equipo multidisciplinario dentro del alto rendimiento. “Hoy el fútbol moderno necesita médicos, kinesiólogos, nutricionistas, psicólogos, preparadores físicos y técnicos trabajando todos juntos. Nadie puede resolver solo la complejidad que tiene una futbolista de alto rendimiento”.

También valoró especialmente la apertura que tuvieron los cuerpos técnicos de las selecciones femeninas hacia las áreas médicas y científicas. “Durante años costó muchísimo instalar ciertos temas dentro del fútbol. Hoy los cuerpos técnicos escuchan, preguntan y trabajan junto a nosotros. Eso cambia completamente la calidad del abordaje”.

En relación con el crecimiento del fútbol femenino, Villani reconoció que todavía existe una gran curva de aprendizaje dentro del ámbito médico. “Nosotros también estamos aprendiendo. Hace 10 o 15 años prácticamente no había estudios específicos sobre fútbol femenino. Muchísimas cosas que hoy sabemos todavía están en construcción”.

Por eso insistió reiteradamente en la importancia de generar investigación local. “No podemos depender solamente de trabajos europeos o norteamericanos. Necesitamos saber qué pasa con nuestras jugadoras, con nuestros calendarios, con nuestras cargas de entrenamiento y con nuestras características físicas y sociales”.

Uno de los puntos que más enfatizó fue la diferencia estructural entre el fútbol femenino y masculino en términos de desarrollo histórico. “El fútbol masculino tiene décadas de profesionalización, de investigación y de inversión acumulada. El femenino recién está entrando en esa etapa. Por eso estos encuentros son fundamentales”.

Villani también hizo referencia al impacto social que tiene hoy el crecimiento del fútbol femenino. “Cada vez hay más chicas jugando, más categorías formativas, más competencia y más exposición. Eso es maravilloso, pero también implica más responsabilidad para todos nosotros”.

En varios tramos de la jornada subrayó la necesidad de generar consensos médicos y deportivos comunes. “Tenemos que trabajar todos bajo ciertos protocolos básicos. No importa si es Primera División, ascenso o juveniles. Hay cosas que tienen que estar claras para todos”.

En ese marco, destacó especialmente el trabajo que se viene realizando en prevención de lesiones, traumatismos craneales y salud integral. “Durante mucho tiempo ciertos temas no se hablaban. Hoy se habla de salud mental, de conmoción cerebral, de prevención, de carga de entrenamiento y de ciclo menstrual. Todo eso es crecimiento”.

Villani también resaltó el valor humano del trabajo cotidiano dentro de las selecciones nacionales. “Lo más importante es entender que trabajamos con personas. Antes que futbolistas, son mujeres, adolescentes, chicas jóvenes con emociones, problemas y realidades distintas”.

En uno de los momentos más celebrados de su intervención, explicó cómo fue cambiando la mirada médica sobre las futbolistas a lo largo de los años. “Antes intentábamos adaptar a la mujer al modelo del fútbol masculino. Hoy entendemos que tenemos que construir modelos propios para la mujer futbolista”.

Además, hizo hincapié en la importancia de la formación continua para todos los profesionales vinculados al deporte. “La medicina deportiva evoluciona permanentemente. Lo que servía hace 20 años hoy quizás ya no alcanza. Hay que seguir estudiando y actualizándose”.

Sobre el final, Villani dejó una de las reflexiones más representativas de toda la jornada. “El futuro ya empezó. El fútbol femenino ya está creciendo y nosotros tenemos la responsabilidad de acompañar ese crecimiento con conocimiento, profesionalismo y compromiso”.

Finalmente, destacó el valor simbólico e institucional de la jornada organizada por AFA. “Esto no puede ser un evento aislado. Tiene que ser el comienzo de un camino. Tenemos que seguir generando congresos, capacitaciones y espacios de intercambio porque el fútbol femenino necesita producir su propia ciencia”.

Foto: AFA.

Dante Villani y la organización de una jornada récord

Uno de los ejes más importantes de la jornada estuvo marcado por la exposición y las intervenciones de Dante Villani, quien remarcó permanentemente la necesidad de construir una estructura de trabajo integral para el desarrollo del fútbol femenino argentino, tanto en selecciones nacionales como en clubes y divisiones formativas. A lo largo de toda la jornada, Villani hizo especial hincapié en la importancia de unir el trabajo de los cuerpos técnicos, médicos, psicológicos, físicos y científicos para acompañar el crecimiento exponencial que vive la disciplina.

Villani explicó que el gran desafío actual pasa por transformar la experiencia diaria del fútbol femenino en datos concretos y herramientas científicas que permitan tomar mejores decisiones: “Tenemos que medir, registrar y comparar. Si no tenemos estadísticas propias, nunca vamos a saber realmente dónde estamos parados ni qué debemos mejorar”. En ese sentido, destacó el trabajo impulsado junto a Osvaldo Conte para comenzar a recopilar información específica sobre lesiones frecuentes en futbolistas mujeres, especialmente lesiones de ligamento cruzado anterior, traumatismos y problemáticas vinculadas al alto rendimiento.

Durante su participación también resaltó la necesidad de generar protocolos específicos adaptados al fútbol femenino y no simplemente trasladar modelos diseñados históricamente para el fútbol masculino: “Hoy sabemos que la mujer tiene diferencias biomecánicas, hormonales, metabólicas y neurológicas que requieren abordajes específicos. No podemos seguir trabajando con parámetros pensados exclusivamente para varones”.

Villani además valoró el crecimiento de los equipos interdisciplinarios dentro de las selecciones nacionales femeninas y sostuvo que el futuro del alto rendimiento dependerá de la capacidad de los clubes para integrar profesionales de distintas áreas: “No alcanza solamente con entrenar bien en la cancha. El fútbol moderno exige nutrición, salud mental, control de cargas, prevención de lesiones, análisis biomecánico, neurociencia y seguimiento médico constante”.

Otro de los aspectos técnicos sobre los que profundizó fue la importancia de la prevención y el monitoreo en etapas formativas. Allí explicó que desde juveniles se busca observar cargas de entrenamiento, recuperación, adaptación fisiológica y respuestas físicas individuales para evitar lesiones graves a futuro: “Muchas veces las lesiones no aparecen de un día para el otro. Hay indicadores previos que se pueden detectar si hay seguimiento y evaluación constante”.

En relación con las divisiones juveniles y el trabajo territorial, Villani remarcó el enorme valor que tienen los clubes de barrio y las provincias para el desarrollo del fútbol femenino argentino. “Hay muchísimas jugadoras con talento fuera de Buenos Aires y por eso las visorías y las capacitaciones en el interior son fundamentales. Ya recorrimos varias provincias y queremos seguir ampliando ese trabajo”, expresó.

También se refirió al rol de los entrenamientos específicos en selecciones juveniles y explicó cómo se planifican los partidos de práctica según los objetivos tácticos y físicos: “Dependiendo del rival que vamos a enfrentar buscamos determinados estímulos. A veces elegimos equipos donde nuestras jugadoras tengan más posesión para trabajar protagonismo ofensivo y otras veces buscamos rivales más fuertes para trabajar repliegues, coberturas, basculaciones y presión defensiva”.

Villani detalló además que muchas veces se organizan amistosos contra juveniles masculinos de distintas categorías para aumentar el nivel de exigencia física y táctica: “No es lo mismo jugar contra una octava que contra un juvenil de Primera División. Según el objetivo del entrenamiento se modifica el contexto para que las futbolistas experimenten diferentes escenarios competitivos”.

Otro de los puntos sobre los que insistió fue la necesidad de sostener el trabajo colectivo aun en contextos complejos: “Hay clubes donde trabajan un técnico y un profe solamente, o a veces una sola persona hace varias funciones. Por eso es tan importante compartir conocimiento y generar herramientas accesibles para todos”.

Villani también destacó el valor de la formación continua y celebró la convocatoria que tuvo la jornada científica organizada por AFA: “Esto demuestra el enorme interés que existe por profesionalizar el fútbol femenino. Hubo muchísima gente inscripta y eso habla de una necesidad concreta de capacitación”.

Sobre el cierre del evento, remarcó nuevamente la importancia de construir conocimiento colectivo: “Si queremos cambiar y mejorar el fútbol femenino, tenemos que hacerlo entre todos. Compartiendo datos, consensuando protocolos y trabajando en conjunto”. Además, anticipó que el objetivo será continuar realizando este tipo de encuentros y ampliar la base de investigación científica aplicada al fútbol femenino argentino.

Finalmente, Villani resumió el espíritu general de la jornada con una frase que atravesó gran parte de los debates: “El crecimiento del fútbol femenino ya empezó. Ahora el desafío es acompañarlo con ciencia, profesionalismo y trabajo interdisciplinario”.

Foto: AFA.

Nicole Herzkovich: “El fútbol femenino necesita estructuras que contemplen la salud integral de la futbolista”

Nicole Herzkovich fue una de las expositoras que más profundizó sobre la necesidad de abordar el crecimiento del fútbol femenino desde una mirada integral, multidisciplinaria y específicamente adaptada a las características fisiológicas, biomecánicas y sociales de la mujer deportista. A lo largo de su participación, remarcó que el desarrollo de la disciplina obliga a repensar metodologías históricas que durante años fueron diseñadas exclusivamente para el deporte masculino.

Herzkovich sostuvo que el crecimiento competitivo del fútbol femenino argentino obliga a elevar los estándares de trabajo en todas las áreas: preparación física, prevención de lesiones, nutrición, salud mental, recuperación, control de cargas y seguimiento médico. “El desafío ya no es solamente que haya más jugadoras, sino construir contextos de alto rendimiento sostenibles y saludables para ellas”, señaló.

Uno de los conceptos técnicos sobre los que más insistió fue el de la individualización de las cargas de entrenamiento. Explicó que en el fútbol femenino no se puede trabajar únicamente con parámetros generales porque existen diferencias importantes vinculadas al ciclo menstrual, la composición corporal, la respuesta neuromuscular y la recuperación fisiológica. “Dos jugadoras pueden responder de manera completamente distinta al mismo estímulo de entrenamiento y eso obliga a monitorear permanentemente”, afirmó.

En ese sentido, destacó la importancia de utilizar herramientas de evaluación y seguimiento para registrar fatiga, calidad del sueño, recuperación muscular, percepción subjetiva del esfuerzo y variables hormonales. “La prevención empieza mucho antes de que aparezca la lesión. Empieza entendiendo cómo responde cada futbolista a las cargas físicas y emocionales”, explicó.

Herzkovich también hizo foco en el aumento de lesiones ligamentarias en el fútbol femenino, especialmente las rupturas de ligamento cruzado anterior, y remarcó que el abordaje debe ser multifactorial. “No hay una única causa. Hay componentes biomecánicos, hormonales, neuromusculares, técnicos y contextuales”. Según explicó, el trabajo preventivo debe incluir fortalecimiento específico, entrenamiento de estabilidad, control motor, técnica de desaceleración, cambios de dirección y educación postural desde edades tempranas.

Además, remarcó que todavía existen muchas diferencias estructurales entre clubes de distintas categorías y regiones del país: “Hay instituciones que cuentan con equipos interdisciplinarios completos y otras donde una misma persona debe cubrir varias funciones. Por eso es fundamental compartir herramientas simples y aplicables”.

En relación con las divisiones formativas, sostuvo que el crecimiento del fútbol femenino exige una planificación a largo plazo y no solamente respuestas inmediatas ligadas al resultado deportivo. “Muchas veces queremos acelerar procesos porque el crecimiento es muy rápido, pero hay etapas madurativas que deben respetarse”. En esa línea, explicó que la formación integral de la futbolista debe contemplar no solamente el rendimiento físico, sino también el acompañamiento emocional, educativo y social.

Otro de los aspectos sobre los que trabajó durante la jornada fue la necesidad de generar hábitos saludables dentro de los planteles. Allí mencionó especialmente la importancia del descanso, la hidratación, la alimentación y la higiene del sueño como factores determinantes para sostener el rendimiento. “Muchas veces hablamos de cargas de entrenamiento, pero después las jugadoras duermen mal, comen mal o no tienen recuperación adecuada. El rendimiento también se construye fuera de la cancha”.

Herzkovich también se refirió al impacto de las redes sociales y de las nuevas exigencias del alto rendimiento sobre las futbolistas jóvenes. Explicó que hoy las jugadoras están expuestas desde edades tempranas a niveles de presión que antes aparecían únicamente en categorías profesionales. “Las redes amplifican el error, la exposición y la exigencia. Por eso el acompañamiento psicológico y emocional es cada vez más importante”.

Durante uno de los intercambios con los asistentes, valoró especialmente el trabajo interdisciplinario y remarcó que los mejores resultados aparecen cuando todas las áreas funcionan de manera coordinada. “El preparador físico, el médico, el kinesiólogo, el nutricionista, el psicólogo y el cuerpo técnico tienen que trabajar sobre el mismo objetivo. Si cada uno trabaja aislado, el proceso pierde eficacia”.

También destacó la necesidad de construir consensos dentro del fútbol femenino argentino para unificar criterios de trabajo, prevención y seguimiento. “Todavía estamos construyendo mucho de este camino. Por eso estos espacios de intercambio son tan importantes”.

En términos técnicos, Herzkovich subrayó la importancia del monitoreo de cargas externas e internas. Explicó que no alcanza únicamente con medir distancias recorridas o intensidad física, sino que también es necesario evaluar la percepción subjetiva del esfuerzo, la recuperación y el estado general de cada jugadora para evitar sobrecargas acumulativas. “El dato aislado no sirve. Lo importante es interpretar el contexto de cada futbolista”.

Asimismo, remarcó que uno de los desafíos más grandes del fútbol femenino argentino es lograr continuidad en los procesos de formación y desarrollo. “El crecimiento no puede depender solamente del esfuerzo individual de algunos profesionales. Necesitamos estructuras que sostengan el trabajo a largo plazo”.

Sobre el cierre, Herzkovich celebró la convocatoria y el interés que generó la jornada científica organizada por AFA y destacó el valor de seguir generando espacios de capacitación: “Hace algunos años era impensado reunir tantas áreas trabajando específicamente sobre fútbol femenino. Hoy eso ya está pasando y es una señal muy importante”.

Finalmente, sintetizó uno de los conceptos centrales de toda la jornada: “El crecimiento del fútbol femenino exige dejar de improvisar y empezar a construir estructuras profesionales que contemplen la salud integral de cada futbolista”.

Foto: AFA.

Diego Mirabella: “El desafío es construir futbolistas inteligentes, adaptables y preparadas para diferentes contextos de juego”

Diego Mirabella fue otro de los protagonistas centrales de la jornada científica organizada por la AFA y desarrolló una extensa exposición enfocada en los procesos de formación, evaluación y entrenamiento dentro del fútbol femenino juvenil. A lo largo de su participación, abordó aspectos tácticos, metodológicos y pedagógicos vinculados al desarrollo integral de las futbolistas, remarcando la importancia de adaptar los entrenamientos a las necesidades reales de competencia.

Mirabella explicó que uno de los principales objetivos del trabajo en selecciones juveniles es formar jugadoras capaces de interpretar distintos contextos de partido y responder tácticamente a escenarios cambiantes. “No buscamos solamente ejecutar movimientos mecánicos. Queremos futbolistas que entiendan el juego, que sepan resolver situaciones y que puedan adaptarse”, señaló.

Uno de los ejes técnicos más importantes de su exposición estuvo relacionado con la planificación de entrenamientos específicos según el tipo de rival y el modelo de juego que se pretende trabajar. Allí detalló cómo se organizan los amistosos y partidos de práctica para generar estímulos tácticos concretos: “Muchas veces elegimos enfrentar determinados juveniles masculinos según el objetivo de entrenamiento. Si queremos trabajar posesión y protagonismo ofensivo, buscamos un rival que nos permita tener más la pelota. Si queremos entrenar repliegues, coberturas y transiciones defensivas, buscamos rivales que nos exijan físicamente”.

En ese sentido, explicó que el uso de juveniles masculinos como sparrings permite modificar las demandas físicas y cognitivas del entrenamiento. “No es lo mismo jugar contra una octava división que contra juveniles de Primera. Cambia la velocidad de circulación, la intensidad de presión, la velocidad de resolución y los tiempos de juego”.

Mirabella también profundizó sobre conceptos tácticos específicos como las coberturas defensivas, las basculaciones, las vigilancias ofensivas y la ocupación racional de espacios. Remarcó que en el fútbol moderno ya no alcanza con trabajar solamente cuestiones físicas o técnicas aisladas: “Hoy el entrenamiento tiene que integrar percepción, toma de decisión y ejecución técnica dentro de contextos reales de juego”.

Durante su exposición, explicó que muchas veces los cuerpos técnicos diseñan ejercicios pensando específicamente en las características del rival que enfrentarán en competencia internacional. “Si sabemos que el rival juega con un 4-3-3, buscamos replicar estructuras similares en los entrenamientos para que las jugadoras puedan reconocer movimientos, perfiles y situaciones que después aparecerán en el partido”.

Otro de los aspectos técnicos sobre los que hizo hincapié fue la necesidad de entrenar la velocidad cognitiva. Según explicó, el fútbol actual exige futbolistas capaces de procesar información rápidamente bajo presión física y emocional. “La diferencia muchas veces no está en correr más, sino en decidir mejor y más rápido”.

Mirabella también se refirió a la importancia de las etapas formativas y a la necesidad de respetar los procesos madurativos de cada jugadora. “No todas evolucionan igual ni al mismo tiempo. Hay futbolistas que explotan antes desde lo físico y otras desde lo táctico o lo técnico. El desafío es acompañar esos procesos sin apurarlos”.

En relación con el crecimiento del fútbol femenino en Argentina, destacó especialmente el trabajo territorial y las recorridas por provincias y clubes de barrio para ampliar la base de captación de talentos. “Hay muchísimas jugadoras con condiciones fuera de los grandes centros urbanos y por eso las visorías y capacitaciones son fundamentales”.

Mirabella remarcó además que el desarrollo federal es una de las claves para el futuro de la disciplina: “Cuando recorrés distintas provincias entendés realidades completamente diferentes. Hay clubes con estructuras muy pequeñas, pero con un enorme potencial humano y deportivo”.

Otro de los conceptos que desarrolló fue la importancia del entrenamiento contextualizado. Allí explicó que los ejercicios deben reproducir situaciones reales de competencia y no limitarse a tareas analíticas descontextualizadas. “La jugadora tiene que entrenar viendo estímulos similares a los que después encontrará en el partido”.

También habló sobre el valor de la comunicación dentro de los equipos y la necesidad de construir entornos de aprendizaje positivos. “El error forma parte del proceso. La jugadora tiene que sentirse segura para intentar, equivocarse y volver a resolver”.

En términos metodológicos, Mirabella sostuvo que el fútbol femenino argentino atraviesa una etapa de transición hacia estructuras más profesionales y científicas. “Durante muchos años se trabajó desde la intuición y el esfuerzo individual. Hoy tenemos que incorporar planificación, seguimiento y análisis”.

Además, destacó el valor del trabajo interdisciplinario junto a médicos, psicólogos, nutricionistas y preparadores físicos: “El rendimiento ya no depende solamente de lo que pasa dentro de la cancha. Todo influye: el descanso, la alimentación, la recuperación emocional y el contexto social”.

Mirabella también hizo referencia a la importancia de la evaluación permanente de las futbolistas. “No evaluamos solamente rendimiento físico. Evaluamos comprensión táctica, adaptación, toma de decisiones, respuesta emocional y evolución integral”.

Otro de los temas que abordó fue la necesidad de preparar a las jugadoras para competir internacionalmente. Según explicó, el salto de nivel en torneos sudamericanos y mundiales obliga a elevar la intensidad de entrenamiento y la capacidad de adaptación táctica. “La competencia internacional exige otro ritmo, otra velocidad y otra agresividad física”.

Sobre el cierre de su participación, destacó la importancia de seguir generando espacios de capacitación y construcción colectiva dentro del fútbol femenino argentino. “Estamos aprendiendo todos. Lo importante es compartir información y construir herramientas que ayuden a mejorar”.

Finalmente, Mirabella sintetizó el espíritu de su exposición con una frase que atravesó gran parte de la jornada: “El desafío no es solamente formar buenas jugadoras, sino construir futbolistas inteligentes, adaptables y preparadas para responder a las exigencias del fútbol moderno”.

Foto: AFA.

Más aportes interdisciplinarios para el crecimiento del fútbol femenino

La jornada también contó con la participación de numerosos especialistas y profesionales que aportaron diferentes miradas sobre el desarrollo del fútbol femenino desde áreas como la medicina, la preparación física, la nutrición, la kinesiología, la investigación y el alto rendimiento. Cada exposición permitió ampliar el enfoque integral del encuentro y reforzar la idea de que el crecimiento de la disciplina requiere necesariamente del trabajo interdisciplinario.

Francisco Caut: el valor de los datos y el seguimiento epidemiológico

El profesor Francisco Caut hizo especial hincapié en la necesidad de construir estadísticas nacionales que permitan comprender las particularidades físicas y médicas del fútbol femenino argentino.

“Si no registramos datos, no podemos mejorar. Necesitamos saber cuántas lesiones hay, en qué momento ocurren, cuáles son las cargas de entrenamiento y cómo responde el cuerpo de las futbolistas”, sostuvo.

Caut destacó además la importancia de que los clubes y profesionales adopten hábitos de recopilación sistemática de información. “La epidemiología deportiva no es un lujo, es una herramienta de prevención. Con datos podemos tomar mejores decisiones médicas, físicas y metodológicas”.

En ese sentido, celebró el impulso de AFA para comenzar a unificar registros de lesiones y seguimiento de futbolistas. “El gran desafío es construir una base de datos federal y sostenida en el tiempo. Eso nos va a permitir investigar y generar conocimiento propio”.

Ezequiel Katz: rendimiento, monitoreo y control de cargas

Por su parte, Ezequiel Katz desarrolló conceptos vinculados al control de cargas y la planificación física dentro del fútbol femenino.

“Muchas veces se entrena igual a todos los planteles sin entender que cada futbolista responde de manera diferente. Hoy el alto rendimiento exige individualizar muchísimo más”, explicó.

Katz remarcó la importancia de monitorear permanentemente variables fisiológicas y de carga interna. “No alcanza con mirar solamente cuánto corre una jugadora. Hay que entender cómo tolera la carga, cómo recupera y qué impacto tiene eso sobre su rendimiento y su salud”.

Además, destacó el crecimiento de las herramientas tecnológicas aplicadas al deporte. “Hoy tenemos GPS, monitoreo cardíaco, análisis de carga y muchísima información disponible. El desafío es aprender a interpretarla correctamente”.

Mabel Kiese: nutrición, composición corporal y salud femenina

La nutricionista Mabel Kiese centró su participación en la importancia de una alimentación adaptada específicamente a las necesidades fisiológicas de la mujer futbolista.

“La nutrición en fútbol femenino no puede copiar modelos masculinos. La mujer tiene requerimientos hormonales, metabólicos y energéticos distintos”, explicó.

Kiese remarcó la necesidad de trabajar especialmente sobre disponibilidad energética, hidratación y prevención de déficits nutricionales. “Muchas veces las futbolistas entrenan muchísimo y comen menos de lo que necesitan. Eso impacta directamente sobre recuperación, rendimiento y salud”.

También hizo referencia al vínculo entre nutrición y ciclo menstrual. “El ciclo hormonal modifica el metabolismo, la percepción del esfuerzo y la recuperación. Tenemos que aprender a integrar esas variables en la planificación”.

Antonella Robledo: prevención y acompañamiento en divisiones juveniles

La licenciada Antonella Robledo puso el foco en el trabajo preventivo dentro de las categorías formativas y en la necesidad de generar espacios de acompañamiento para las futbolistas jóvenes.

“Las juveniles no solamente están aprendiendo a competir. También están atravesando procesos personales, emocionales y sociales muy importantes”, señaló.

Robledo destacó que muchas veces las categorías formativas funcionan como espacios de contención. “El club muchas veces es mucho más que entrenamiento. Por eso tenemos que trabajar desde una mirada integral”.

Además, insistió sobre la necesidad de educar desde edades tempranas en hábitos de descanso, alimentación, autocuidado y salud mental. “El alto rendimiento no se construye solamente entrenando más. También se construye enseñando”.

Taida Sierra: el crecimiento de las juveniles y el desarrollo federal

La exposición de Taida Sierra estuvo muy vinculada al desarrollo de las categorías juveniles y a la expansión territorial del fútbol femenino argentino.

“Hoy vemos chicas entrenando y compitiendo en lugares donde hace algunos años ni siquiera existían equipos femeninos. Eso habla de un crecimiento enorme”, destacó.

Sierra remarcó la importancia de generar oportunidades en todo el país. “Muchas veces las jugadoras del interior tienen muchísimo talento, pero necesitan visibilidad, estructura y acompañamiento”.

También habló sobre la necesidad de fortalecer los procesos formativos. “Las juveniles necesitan tiempo, competencia y continuidad. No podemos pensar solamente en resultados inmediatos”.

Claudio Fariña: preparación física específica y adaptación metodológica

El preparador físico Claudio Fariña desarrolló conceptos relacionados con las diferencias biomecánicas y fisiológicas entre fútbol masculino y femenino.

“Durante muchos años se entrenó a las mujeres exactamente igual que a los hombres. Hoy sabemos que hay adaptaciones que son necesarias”, explicó.

Fariña señaló que las diferencias no implican limitaciones, sino la necesidad de planificar con criterios específicos. “Hay que entender cuestiones hormonales, recuperación muscular, fuerza cervical, estabilidad y prevención de lesiones”.

Además, destacó el crecimiento físico que viene mostrando el fútbol femenino argentino. “Cada vez vemos jugadoras mejor preparadas, con mejores hábitos y más profesionalizadas”.

Rubén Araguas: formación profesional y construcción institucional

Finalmente, Rubén Araguas aportó una mirada centrada en la construcción institucional y educativa del fútbol femenino.

“Estamos viviendo un momento histórico. El crecimiento del fútbol femenino exige también más capacitación profesional”, sostuvo.

Araguas valoró especialmente la realización de jornadas científicas y espacios de intercambio interdisciplinario. “El conocimiento tiene que circular. Si cada profesional trabaja aislado, el crecimiento se vuelve mucho más lento”.

También destacó la importancia de consolidar estructuras de formación dentro de clubes y asociaciones. “Necesitamos formar entrenadores, médicos, preparadores físicos y profesionales especializados en fútbol femenino. Ahí está gran parte del futuro”.

En el cierre, dejó una reflexión que sintetizó buena parte del espíritu del encuentro: “El fútbol femenino ya dejó de ser una promesa. Ahora el desafío es acompañar ese crecimiento con organización, investigación y trabajo colectivo”.

Una jornada que marcó un punto de partida

El cierre del evento dejó una sensación compartida entre todos los asistentes: el fútbol femenino argentino atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia y el crecimiento deportivo debe estar acompañado por profesionalización, investigación y trabajo interdisciplinario.

Durante toda la jornada se repitió una idea común: el desarrollo del fútbol femenino no puede depender solamente de los resultados deportivos, sino también de la construcción de estructuras sólidas que acompañen a las jugadoras en todos los aspectos.

AFA ya trabaja en futuras jornadas y congresos vinculados al fútbol femenino, con el objetivo de seguir generando espacios de capacitación, investigación y formación para todos los profesionales que forman parte del crecimiento de la disciplina.

Revive la jornada completa (Video: AFA).
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