Cata Usme y Formiga expusieron sobre la evolución del fútbol femenino en el Seminario de CONMEBOL

Referentes analizaron desarrollo mental, formación y desafíos regionales ante más de 50 mil personas conectadas en un evento histórico.

Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: CONMEBOL.

El inicio del Seminario del Fútbol Sudamericano organizado por la CONMEBOL volvió a poner en el centro de la escena a uno de los procesos más significativos del deporte en la región: el crecimiento del fútbol femenino. En un contexto de expansión sostenida, profesionalización y mayor visibilidad, las intervenciones de Catalina Usme y Formiga ofrecieron una mirada profunda sobre el camino recorrido, las deudas pendientes y los desafíos que se proyectan hacia el futuro.

La jornada inaugural, desarrollada en el Centro de Convenciones de Luque, Paraguay, reunió a referentes de distintas áreas del fútbol y alcanzó una convocatoria récord con más de 50.000 personas conectadas en modalidad virtual, lo que marcó un hito en términos de alcance e impacto formativo. En ese escenario, el fútbol femenino tuvo un espacio protagónico, no solo como disciplina en crecimiento, sino como eje central de debate dentro del ecosistema sudamericano.

Una mesa con historia y presente

En uno de los momentos más destacados del día, Catalina Usme compartió mesa con Formiga, en un panel que también incluyó a Martín Palermo, Oscar Ruggeri y Roberto Acuña. La escena, que reunió generaciones, contextos y recorridos distintos, reflejó la amplitud del seminario y su intención de integrar miradas diversas sobre el desarrollo del juego.

Usme y Formiga fueron acompañadas por Martín Palermo, Oscar Ruggeri y Roberto Acuña en el Seminario del Fútbol Sudamericano 2026 (Foto: CONMEBOL).

Desde su rol de jugadora vigente y referente del fútbol colombiano, Usme abordó uno de los puntos más sensibles del alto rendimiento: la gestión mental del éxito y la dificultad de sostenerlo en el tiempo.

“Para mí es un placer estar acá con ustedes, con gente tan importante. Creo que el fútbol femenino ha estado en esa evolución de, a nivel mental, darle como un giro al asunto. Y en esa evolución creo que el fútbol sudamericano ha cambiado mucho a nivel femenino en ese aspecto mental. Creo que hemos ido creciendo a medida que han pasado los años. No es sencillo volver a entrar en esa tónica porque yo creo que los seres humanos trabajamos con un propósito. Entonces digamos que cuando se plantea la temporada, todos tenemos el propósito de ganar, porque es el propósito máximo y todos nos preparamos para eso”.

“Pero una vez ganamos, como ese fue el propósito y ya se cumplió, volver al propósito del inicio en una nueva temporada no es tan sencillo. y creo que de ese aspecto los entrenadores debemos aprender muchísimo. Porque al final, la cabeza de los grupos son los entrenadores y los que debemos estar todo el tiempo pensando en cómo volver a enfocar y a reenfocar los equipos para la siguiente temporada. Creo que también es un punto bastante importante. Pero creo que eso ya se ha mejorado un montón, pero sí es un poco complejo volver a, después de que se gana, volver a ganar”.

Pregunta: Pero vos sos familia de entrenadores, tu hermano es entrenador, imagino que debes haberte charlado bastante…

“Yo hablo de entrenadores y me incluyo porque pues al final quiero ser cuerpo técnico con Andrés (Usme), pero todavía no me retiré, que eso todavía no me quiero retirar. No me retiren antes de tiempo”.

La reflexión no solo expuso una problemática común en el deporte de élite, sino que también evidenció el crecimiento del fútbol femenino sudamericano en términos de madurez competitiva y análisis interno.

La delantera colombiana reflexionó sobre el crecimiento psicológico y competitivo de la disciplina en Sudamérica (Foto: CONMEBOL).

El impacto de la psicología en el alto rendimiento

Uno de los ejes más profundos de su intervención estuvo centrado en el acompañamiento psicológico, una herramienta que, según su propia experiencia, resultó determinante en su carrera.

“Yo creo que la psicología deportiva fue lo que a mí me cambió en gran medida el desarrollo de mi carrera. Yo mi primera lesión la tuve en el 2012 en los Juegos Olímpicos, ruptura de ligamento cruzado. La recuperación fue un poco difícil, pero a los dos años vuelvo y me rompo el mismo cruzado en la misma pierna, y fue una lesión mucho más grave”

“Ahí comencé con un acompañamiento psicológico que hasta el día de hoy todavía lo tengo. Y además yo creo que no solamente para la vida deportiva, porque nosotros no solamente somos deportistas y a veces a la gente se le olvida que no solamente somos deportistas, sino que seguimos siendo seres humanos. Y no solamente lo deportivo nos afecta, nos afectan un montón de cosas a nuestro alrededor que si no le ponemos atención y no detectamos a tiempo, también se nos convierte en un problema”.

“Entonces creo que el acompañamiento psicológico es algo bastante importante. A mí me sirvió muchísimo. Cambié un montón de cosas en mi manera de hacer las cosas y en mi manera de pensar. Así que creo que todos deberíamos, no solamente en lo deportivo, sino también en nuestra vida en general, poder apoyarnos de un profesional.”

A su vez, contrastó esa realidad con sus inicios en el fútbol, marcados por la ausencia total de estructuras formativas.

“Cuando yo me crié, digamos en el fútbol femenino, nosotras nunca tuvimos un acompañamiento de nada. Ni siquiera un entrenador. Porque digamos que el fútbol femenino hasta cierto punto fue un escampadero de mucha gente. Entonces llegaba cualquiera a entrenar un equipo de niñas. Entonces de verdad nosotros no sabíamos qué era jugar fútbol. Nosotros lo hacíamos porque éramos un montón de rayaditas del coco queriendo jugar porque sí. Porque era lo que nos gustaba, nos apasionaba y amábamos hacer, pero no porque tuviéramos un acompañamiento real”

“No sabíamos que era una preparación física. No sabíamos qué era entrenarnos bien, no sabíamos qué era comer bien. Entonces digamos que las lesiones llegaron a raíz de muchas cosas. Y acompañamiento psicológico, menos. No teníamos un entrenador. Pero a medida que se fue evolucionando y creciendo, empezamos a ver la necesidad no solamente de eso, sino también del acompañamiento psicológico que nos permitiera llegar a un nivel mucho mejor. Entonces yo creo que sí es bastante importante tener ese tipo de acompañamientos en todos los estados.”

Raíces, identidad y futuro

Al momento de analizar el presente del fútbol femenino sudamericano, Usme también planteó una reflexión estructural sobre la identidad del juego en la región.

“Yo creo que el principal desafío hoy en el fútbol femenino, y voy a retomar algo que dijo el profe Gerardo Pelusso, que me identifiqué mucho con eso, es volver a nuestras raíces. El fútbol femenino hoy está en una evolución constante, ha crecido muy rápidamente y a veces siento que queremos parecernos al fútbol europeo. Pero volver a nuestras raíces y volver a lo que ha hecho grande el fútbol sudamericano, creo que, aparte de lo físico que ya lo hemos emparejado mucho, que era uno de los retos también que teníamos, creo que volver a lo nuestro también es un reto para nosotras.”

Formiga y la memoria del continente

En paralelo, Formiga aportó una dimensión histórica imprescindible para comprender el presente. Referente absoluta del fútbol sudamericano, su relato reconstruyó un escenario de precariedad que contrasta con la actualidad.

“Cuando comencé a jugar fútbol yo no tenía nada de experiencia, pero aprendí con unas chicas. Aunque sin un proceso de base, fue un momento muy difícil porque vivimos con 40 años de prohibición del fútbol femenino en Brasil. Fui aprendiendo mirando y cuando tenía dudas de cómo hacer algo en campo, miraba fútbol masculino”.

“A mis 17 años estaba jugando mi primer Mundial. Fue muy difícil cuando no hay un soporte, si la competición que teníamos era de tres meses únicamente. No teníamos nada, mucho menos agua para tomar, suplementos, no teníamos un campo de fútbol con césped, era solo la calle o en un campo con mucho barro”.

“Todas las dificultades que pasé en mi carrera me hicieron crecer mentalmente, hay un sueño muy grande de jugar en Europa y eso sucedió. Cuando me llegó la invitación de PSG tenía 38 años y pensé mucho qué hacer”.

En el cierre, proyectó el futuro con una mirada integradora: “Muy feliz por la gran oportunidad de tener el gran evento deportivo. Nos estamos preparando para decir que hay una gran posibilidad de ganar, pero sabemos que hay selecciones que están en nivel”. “Tenemos una nación que cree que todo es posible y que podamos hacer un gran Mundial y que el continente sudamericano pueda estar junto. No solo Brasil, Argentina o Uruguay, todo el continente”.

La histórica futbolista brasileña repasó los inicios sin recursos y valoró el presente en expansión del deporte en el continente (Foto: CONMEBOL).

Un proceso que no se detiene

Las intervenciones de Usme y Formiga sintetizaron dos dimensiones clave del fútbol femenino sudamericano: la transformación en curso y la memoria de un camino construido desde la resistencia. Entre la falta de recursos del pasado y la profesionalización del presente, el continente avanza hacia un modelo más sólido, con mayor conciencia, preparación y proyección internacional.

En ese escenario, el desafío no es solo competir, sino sostener el crecimiento con identidad propia, consolidar estructuras y seguir generando espacios como este seminario, donde el conocimiento y la experiencia se convierten en herramientas para el desarrollo colectivo.

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