De Cali al mundo: la ruta de Ximena Góngora, una carrera hecha a pulso y resistencia en el fútbol exterior

“Yo nací con el talento”: los primeros pasos

Antes de los estadios, los viajes y las ligas internacionales, todo empezó en la calle.
“Yo nací con el talento”, dice con seguridad. Y no es una frase al aire su trayectoria lo demuestra . Creció en Cali, en un contexto donde el fútbol femenino aún era cuestionado. Aun así, nada la detuvo: “Pateaba pelotas, bombas, chanclas”, recuerda.

Inspirada por Ronaldinho, encontró en el balón una forma de expresión. Pero fue su padre quien terminó de encender la chispa: la vio jugar, se sorprendió… y decidió impulsarla. Así llegó a su primera escuela, la Sarmiento Lora, donde empezó a darle forma a ese talento que ya venía con ella.

“Hubo 6 o 7 meses en los que no quise volver”: el dolor que casi la aleja del fútbol

Luego de este comienzo no todo fue lineal, hubo una ruptura profunda: el asesinato de su mejor amigo marcó un antes y un después en su vida. “Le cogí fastidio al fútbol”, confiesa. Durante meses, se alejó completamente, el talento seguía ahí, pero el amor por el juego se había apagado.

Fueron sus formadores Marco Sarrio y su esposa de la escuela Alianza Guayacanes quienes insistieron, la empujaron cuando ella no quería seguir. Hoy los recuerda como piezas clave: “Si no hubiese sido por ese apoyo, creo que no estaría aquí”.

El debut profesional: entre nervios, memoria y emoción

Con la creación de la liga profesional femenina Colombiana en 2017, Góngora encontró la oportunidad que había anticipado incluso antes de su existencia: ser una futbolista profesional.

Su debut con Deportivo Pereira estuvo marcado por la tensión del momento. “Me temblaban las piernas”, recuerda. Sin embargo, el hecho más significativo ocurrió fuera del juego: la presencia inesperada de su madre en el estadio.“Cuando la vi, se me salieron las lágrimas”, relata. Fue un momento de validación personal tras tantos años de esfuerzo en un país donde parecía lejana la llegada de una liga de fútbol femenina.

“Yo quería irme… pero nunca volver”. Así fue el salto al fútbol internacional

En el 2021 con destino a el Maccabi FC en Israel y sin hablar inglés, sin conocer a nadie y jugando apenas dos días después de llegar. La exigencia no fue solo deportiva: en su primera noche escuchó una alarma de misiles y tuvo que prepararse para ir a un búnker. El miedo la hizo dudar, incluso pensó en regresar, pero decidió quedarse. Se adaptó, compitió y terminó firmando una temporada destacada: jugó todos los partidos y fue elegida como la mejor defensa extranjera. Ahí comenzó su verdadera transformación.

«Tenía que estar tapada incluso en mi casa”: el reto extremo en Arabia Saudita

Tras el reto que representó Israel, llegó al Llamas del Este de Arabia Saudita en 2022, esto llevó la carrera de Góngora a otro nivel: entrenamientos y partidos completamente cubierta, y restricciones que incluso aplicaban dentro de su propio espacio. Era la primera liga de fútbol femenino en el país, y para muchas de sus compañeras era su primer contacto con el fútbol. En ese contexto, entendió que competir también implicaba adaptarse, siempre desde el respeto por la cultura. Y así, convirtió la adaptación en una forma de resistencia.

La lesión en Armenia: “No sentía las piernas”

En el Pyunik Fc de Armenia, vivió uno de los momentos más duros de su carrera. Tras una caída en un partido, perdió la sensibilidad en las piernas: “No sentía las piernas… pensé lo peor”. Horas de incertidumbre, sin entender el idioma ni recibir respuestas claras, terminaron en un diagnóstico contundente: fractura vertebral.

Sola y lejos de casa, tomó una decisión inmediata: salir de Armenia y regresar a Colombia para iniciar su recuperación. “Yo me quiero recuperar rápido. No me importa cómo, no me importa si tengo que trabajar el doble”, se dijo. Y así empezó su camino de regreso,en medio de ese proceso, también encontró fuerza en la fe: se aferró a Dios como un pilar fundamental para sostenerse emocionalmente y convencerse de que podía volver más fuerte.

Capitana, goleadora y figura: su consagración en China

Ser fichada por el Tianjin Shengde FC, en una Liga tan exigente tras una fractura vertebral marcó uno de los momentos más brutales de su carrera. En un contexto completamente adverso sin idioma, con un entorno distante y una adaptación difícil incluso por la comida (“me hospitalizaron por una gastroenteritis”), Góngora no sólo resistió: se impuso.

En la cancha apareció su mejor versión. Fue titular en todos los partidos, marcó cinco goles y, de forma inesperada, recibió la cinta de capitana. “Yo no la quería, pero cuando vi la confianza, entendí que tenía que responder”.

Y respondió. China no solo fue un reto superado, fue la confirmación de su nivel más alto como futbolista.

Un regreso fugaz y otro sello en el pasaporte: Georgia un nuevo capítulo en su historia internacional

A comienzos de 2026, Ximena regresó a Colombia para vestir la camiseta de Atlético Nacional, en lo que apuntaba a ser un nuevo capítulo en el fútbol local. Sin embargo, la historia dio un giro inesperado: tras apenas mes y medio, una oferta directa desde Europa volvió a abrirle las puertas del exterior. El WFC Lusso Nike de Georgia apostó por su talento y la llevó nuevamente fuera del país, donde hoy continúa ampliando una trayectoria internacional marcada por la constancia, la adaptación y el protagonismo.

Más allá del fútbol: una forma de habitar el mundo

Después de recorrer distintos países, culturas y contextos, Ximena entiende que su carrera no se explica solo desde el rendimiento. “El idioma del fútbol es uno solo”, afirma, convencida de que dentro de la cancha todo fluye, pero que fuera de ella es donde realmente se construye su camino.

“Quiero que me reconozcan como persona”, dice. Para ella, el éxito ha estado siempre ligado a lo esencial: la fe en Dios, el respeto por los demás y los pequeños gestos que abren puertas en cualquier lugar del mundo. Saludar, sonreír, interesarse por el otro. En medio de tantos destinos, esa ha sido su constante: ser buena persona, incluso antes que futbolista.

Colombia: talento que aún espera respaldo

Desde la distancia, observa el fútbol colombiano con una mezcla de orgullo y preocupación. Reconoce el crecimiento y el nivel competitivo de la liga, pero no duda en señalar lo que aún falta: “El nivel es muy bueno… pero, ¿cómo sería con apoyo?”.

Le inquieta la poca asistencia a los estadios, la baja visibilidad y el escaso respaldo estructural. “Hay jugadoras que trabajan todos los días por un sueño… necesitamos que la gente lo vea”, enfatiza. Para ella, el talento está; ahora el reto es que el entorno acompañe ese crecimiento.

Conclusión: una carrera que no se detiene

La trayectoria de Góngora está lejos de ser convencional. Ha sido un camino atravesado por desafíos constantes: cambios culturales, contextos adversos, lesiones y escenarios que exigieron mucho más que talento.

De Cali al mundo, su carrera ha estado marcada por la adaptación, la resiliencia y una convicción inquebrantable. “Un día malo no dura más de 24 horas”, dice, y en su historia, no es solo una frase: es su forma de seguir adelante. Porque si algo ha demostrado, es que siempre hay una manera de levantarse… y que lo mejor aún está por venir.

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