Por Catalina Romero (@highway34_) / Foto de Portada: Brisbane Roar FC
Fatemeh Pasandideh y Atefeh Ramezanisadeh, dos de las jugadoras iraníes que permanecieron en Australia luego de finalizar la Copa Asiática Femenina recibieron asilo, el anuncio se dio el pasado 16 de marzo en un comunicado que fue emitido por el Brisbane Roar FC.
El club de Australia, Brisbane Roar FC anunció la incorporación de las jugadoras iraníes Fatemeh Pasandideh y Atefeh Ramezanisadeh a su plantilla, luego de que ambas decidieran permanecer en el país tras solicitar refugio ante las condiciones que enfrentarían al regresar a Irán.
En total, siete miembros de la delegación iraní, incluido un integrante del cuerpo técnico, recibieron visados humanitarios por parte del gobierno australiano tras optar por no regresar a su país. La decisión se da en medio de un contexto de presión política y amenazas que rodearon la participación del equipo en competiciones internacionales.
El director ejecutivo del club, Kaz Patafta, aseguró que la institución abrió sus puertas para que las jugadoras iraníes se integren a los entrenamientos y reiteró el compromiso del equipo de acompañarlas mientras “afrontan las siguientes etapas” en Australia. Actualmente, las futbolistas se encuentran en un lugar no revelado y reciben apoyo tanto del gobierno como de la comunidad de la diáspora iraní en Australia.
Welcome, Fatemeh and Atefeh 🦁
— Brisbane Roar FC (@brisbaneroar) March 16, 2026
Today, Brisbane Roar officially welcomed both Fatemeh Pasandideh and Atefeh Ramezanisadeh to the club’s training facilities to take part in training with our A-League Women squad and remain committed to providing a supportive environment for them… pic.twitter.com/p0BNohIT21
El Brisbane Roar había seguido de cerca la situación del combinado iraní y, tras conocer que varias de sus jugadoras habían solicitado permanecer en el país, emitió el pasado 10 de marzo un comunicado en el que expresaba su intención de acogerlas. En el texto, el club manifestó su “inmensa admiración” por las futbolistas, a quienes calificó como atletas de élite, apasionadas y comprometidas con el deporte.
“Nos sentiríamos honrados de abrirles nuestras puertas y ofrecerles un lugar donde entrenar, jugar y sentirse parte de una comunidad. Sin política, sin condiciones: solo fútbol, comunidad y una cálida bienvenida. Queensland es su hogar ahora”, señaló la institución.
Like many Australians, everyone at Brisbane Roar FC has been watching the story of the Iran women's national football team players now here in Queensland with immense admiration.
— Brisbane Roar FC (@brisbaneroar) March 10, 2026
These are elite footballers — passionate, talented women who love the game just as deeply as we do.… pic.twitter.com/vwxMZ4syu0
La respuesta de Irán
Este caso ha adquirido relevancia internacional desde que el equipo iraní se negó a cantar el himno nacional en su primer partido en la Copa Asiática Femenina frente a Corea del Sur, gesto interpretado como una protesta silenciosa contra el régimen. Tras ese episodio, el presentador de la televisión estatal, Mohammadreza Shahbazi afirmó que se debía “actuar con severidad, con los traidores en tiempos de guerra”, lo que intensificó la presión sobre las jugadoras.
En medio de amenazas y tensiones políticas —agravadas por recientes ataques aéreos contra territorio iraní por parte de Estados Unidos e Israel—, las futbolistas terminaron entonando el himno en partidos posteriores e incluso realizaron el saludo militar, evidenciando el contexto al que se encontraban sometidas.

Ciudadanos iraní-australianos elevaron solicitudes ante el Ministerio del Interior de Australia para garantizar que las deportistas conocieran sus opciones de protección. Una petición en línea superó las 50.000 firmas, mientras organizaciones de derechos humanos denunciaban presiones del gobierno de Teherán sobre deportistas en el extranjero, incluyendo amenazas contra sus familias.
Por su parte, el gobierno iraní acusó a Australia de influir en la decisión de las jugadoras de permanecer en el país. Mientras tanto, la Confederación Asiática de Fútbol confirmó que el resto del equipo viajó a Omán tras finalizar su participación en el torneo, luego de permanecer varios días en Kuala Lumpur. Posteriormente, algunas futbolistas regresaron a Irán vía Turquía, donde fueron recibidas por autoridades a su llegada.
El apoyo de Australia
Antes de este retorno, el viceministro de Asuntos Exteriores de Australia, Matt Thistlethwaite, aseguró en entrevista con Sky News que el gobierno respetaba la decisión de quienes optaran por regresar reiterando su apoyo a las deportistas que permanecerían en territorio australiano.

“Nos aseguramos de que entendieran que podían acceder a servicios de asentamiento aquí”, afirmó el funcionario. En contraste, desde Teherán, el primer vicepresidente Mohammad Reza Aref declaró que las jugadoras que regresaron al país “estarían a salvo” y que el Estado garantiza su seguridad.
Además afirmo que «El espíritu nacional y el patriotismo de las jugadoras de la selección nacional femenina de fútbol de Irán frustraron los planes del enemigo contra este equipo, que habían sido ampliamente reflejados en los medios de comunicación hostiles con numerosas proyecciones.» Otro comunicado por parte de el primer vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Aref, afirmó que las jugadoras que regresaran al país estarían a salvo,“el país recibe a sus hijos con los brazos abiertos y el gobierno garantiza su seguridad”.
Por ahora, la atención se centra en las condiciones de seguridad de las futbolistas que retornaron a Irán, así como en el futuro deportivo de Pasandideh y Ramezanisadeh en Australia. Su historia no solo pone en evidencia las dificultades que aún enfrentan muchas mujeres para ejercer el fútbol profesional, sino también cómo el deporte puede convertirse en un escenario político y de resistencia frente a contextos de prohibición y desigualdad.

