En un duelo de alto voltaje entre brasileras y ecuatorianas, Corinthians Femenino y Dragonas IDV ofrecieron un espectáculo de intensidad, entrega y emociones hasta el pitazo final. El vigente campeón continental vio cómo su dominio inicial fue matizado por la voluntad ecuatoriana, que incluso logró rescatar el empate 1-1 sobre el cierre, mereciéndolo por insistencia y orden táctico.
Corinthians, equipo que ostenta cinco títulos de la Copa Libertadores Femenina, asumió el protagonismo desde el silbato inicial. Las “alvinegras” impusieron un ritmo ofensivo con llegadas frecuentes de Jhonson, Gi Fernandes y Gisela Robledo, la colombiana destacada en el flanco izquierdo. En gran parte del primer tiempo, el campeón brasileño controló la posesión con autoridad: 63 % de posesión frente al 37 % de Dragonas, mostrando superioridad territorial y control del ritmo.

La apertura del marcador llegó al minuto 12, tras una falta dentro del área sobre Gabi Zanotti. La talentosa jugadora asumió la pena máxima con solvencia y mandó el balón al lado derecho del arco para poner el 1-0 parcial. Con la ventaja, Corinthians no aflojó: Duda Sampaio, Gi Fernandes y Robledo siguieron generando ocasiones, aunque la defensa de Dragonas resistió en varias intercepciones y rechaces providenciales. Aunque las ecuatorianas lograron algunos remates de media distancia por medio de Cecil Aldana y Claudia Roldán, nunca llevaron verdadero peligro hasta el final del primer tiempo.
Para la segunda parte, Dragonas cambió el libreto. Con la estrategia dirigida por el técnico colombiano Gustavo Pineda, el equipo ecuatoriano comenzó a presionar alto la salida de Corinthians, cortando líneas de pase y complicando la construcción brasilera. Esa presión rindió frutos al minuto 61, cuando Claudia Roldán protagonizó la acción más clara para Dragonas: quedó frente al arco y buscó definir, pero la arquera de Corinthians respondió con reflejos en dos tiempos para evitar el empate.

Con ese golpe de autoridad, Dragonas abrió espacios y empezó a acercarse con más frecuencia. En Corinthians se presionaba más desesperación que orden; los intentos de Vic Albuquerque, Tamires y Duda Sampaio no lograron quebrar el cerrojo defensivo rival. Técnicamente superior en control del balón, el equipo brasileño pareció perder algo de fluidez ante el repliegue agresivo ecuatoriano.
En Dragonas también brilló otra colombiana: Ingrid Vidal, que ingresó con determinación y buscó sumar peligrosidad al frente. Junto a Roldán y Yaritza Valencia, conformaron el tridente que empujó hasta el final. Gustavo Pineda acertó en la lectura: presionar arriba, no dejar pensar al campeón y confiar en las transiciones rápidas.
La recompensa llegó en el minuto 90+4. Tras una serie de aproximaciones y corners insistentes, Yaritza Valencia fue quien encontró el espacio en el área rival y clavó un potente derechazo a la escuadra, imposible para la portera paulista. Fue el empate 1-1 definitivo, desatando la euforia del equipo ecuatoriano.

El duelo terminó empatado 1-1, y el marcador deja un sabor agridulce para ambos. Para Corinthians, que manejó gran porcentaje de posesión, generó más ocasiones y jugó como el campeón que es, la igualdad duele porque no pudo cerrar el partido. Pero para Dragonas IDV, actual campeón ecuatoriano que en la Liga nacional venía invicto (con solo un empate y todas las demás victorias), el resultado es un triunfo moral y una muestra de carácter frente a uno de los gigantes sudamericanos.
La presencia de las colombianas Gisela Robledo en Corinthians y Ingrid Vidal en Dragonas añade un matiz de orgullo latinoamericano al partido. Y el acierto táctico del entrenador Gustavo Pineda, con su esquema de presión alta, fue clave para que su equipo limara espacios, dominara momentos y arrancara el empate frente al todopoderoso Corinthians.
El empate deja abierta la pelea en el Grupo A, demostrando que, pese a la jerarquía y el palmarés de Corinthians, Dragonas es un rival que no se amedrenta y que puede competir de tú a tú con las mejores. También evidencia el crecimiento del fútbol femenino ecuatoriano y el aporte clave de entrenadores y jugadoras colombianas en este proceso. Un partido que, más allá del marcador, ratifica que la Copa Conmebol Libertadores Femenina sigue siendo el escenario donde las grandes historias se escriben

