En 2026 el mundo volverá a girar en torno al fútbol femenino de las categorías menores. Entre el 5 y el 27 de septiembre se disputará en Polonia la duodécima edición del Mundial Sub-20 Femenino de la FIFA, uno de los torneos más importantes del calendario internacional.
Será la primera vez que Polonia organice este certamen y la cuarta ocasión en que Europa acoja el campeonato. Las ciudades de Lodz, Bielsko-Biala, Katowice y Sosnowiec han sido elegidas como sedes para recibir a las 24 selecciones clasificadas, que llegarán con la ilusión de mostrar al planeta el futuro del balompié femenino.

Los cupos para el torneo se distribuyen de la siguiente manera: cuatro para Asia, cuatro para África, cuatro para Concacaf, cuatro para Sudamérica, dos para Oceanía y cinco para Europa, además de la plaza automática para la selección anfitriona. Hasta el momento ya son diez los equipos con boleto asegurado: por Concacaf, Canadá, Costa Rica, México y Estados Unidos; y por Europa, Inglaterra, Francia, Italia, Portugal y España, a los que se suma Polonia como local. Aún quedan por definirse los representantes de Sudamérica, Asia, África y Oceanía.
Desde su primera edición en 2002, el Mundial Sub-20 ha visto desfilar a varias generaciones de estrellas. Estados Unidos, Alemania y Corea son los máximos ganadores del certamen, con tres títulos cada uno. Las norteamericanas lo lograron en 2002, 2008 y 2012; las germanas en 2004, 2010 y 2014; mientras que las coreanas se impusieron en 2006, 2016 y 2024, este último tras vencer a Colombia en la final. A la lista se suman Japón (2018) y España (2022).

Más allá de los resultados, este campeonato es una vitrina de talento: aquí surgen los nombres llamados a brillar en las ligas profesionales y en las selecciones absolutas. En Colombia, el proceso no es ajeno a esa tendencia. Gracias al trabajo de los clubes regionales, al crecimiento aunque todavía incipiente de la liga profesional femenina y al liderazgo de Carlos Paniagua al frente de las selecciones juveniles, el país ha consolidado un semillero de jugadoras que promete grandes alegrías en el futuro cercano.

