La selección uruguaya femenina comenzó su participación en la Conmebol Copa América Femenina con un sabor agridulce, tras igualar 2-2 ante Ecuador en un partido intenso y muy parejo. El encuentro, disputado en un escenario vibrante, mostró a dos equipos con propuestas similares, disputando cada balón con intensidad y generando peligro constante en ambas áreas. Las charrúas dejaron buenas sensaciones, aunque sabían que ese empate obligaba a buscar puntos vitales en los siguientes encuentros si querían mantenerse con vida en el torneo.

En la segunda fecha, Uruguay se enfrentó a un duro escollo: la selección de Argentina. Las albicelestes se hicieron con la posesión del balón desde el inicio y marcaron el ritmo del partido. Sin embargo, el equipo uruguayo no se dejó amedrentar y logró equilibrar las acciones con transiciones rápidas y aproximaciones claras al área rival. A pesar del esfuerzo y el orden defensivo, Argentina fue más efectiva de cara al arco y logró convertir el tanto que selló su victoria por la mínima diferencia.

Con apenas un punto en dos partidos, el panorama se tornaba complejo para las dirigidas por Ariel Longo. La tercera fecha se convirtió entonces en una auténtica final anticipada ante la selección de Perú. Con presión en los hombros y necesidad urgente de sumar de a tres, Uruguay salió a buscar el resultado desde el primer minuto. Fue un encuentro cerrado, con pocas opciones claras de gol, pero las celestes lograron romper el cero y quedarse con una valiosa victoria 1-0 que les devolvía la ilusión y el impulso anímico.
El cierre de la fase de grupos fue, sin duda, el mejor momento del combinado uruguayo. Enfrentando a Chile en la cuarta y última fecha del Grupo A, las charrúas mostraron su mejor versión futbolística. Con un juego colectivo sólido, gran despliegue físico y contundencia en ataque, superaron claramente a las australes con un contundente 3-0 que no dejó lugar a dudas sobre su superioridad. Fue un triunfo que no solo aseguró la clasificación, sino que también sirvió para confirmar el crecimiento del equipo a lo largo del certamen.

Con siete puntos conseguidos, fruto de dos victorias, un empate y una derrota, Uruguay finalizó en la segunda posición del Grupo A, detrás de Argentina. Ahora, en las semifinales, se enfrentará a una potencia histórica del continente: la selección de Brasil.
El duelo ante las brasileñas será el mayor desafío hasta ahora para Uruguay, que buscará reafirmar lo mostrado en sus últimas presentaciones. Si logran mantener el orden defensivo, aprovechar los espacios y repetir la intensidad exhibida frente a Chile, las charrúas podrían dar la sorpresa y colarse en la gran final del torneo.
La ilusión está intacta. Uruguay sueña en grande, respaldada por un equipo que ha crecido partido a partido y que promete dar pelea hasta el final en esta Copa América Femenina.

