«El crecimiento del fútbol femenino requiere paciencia»: Albeiro Erazo, único colombiano campeón de Libertadores, habla del momento que vive el FPC

Albeiro Erazo, director técnico de Internacional de Bogotá.
Metódico, sensible, trabajador, pero siempre firme. Así es Albeiro Erazo, un hombre a quien la palabra historia le hace honor en el corto trayecto del Fútbol Profesional Femenino en Colombia.

Es un hombre de fútbol y también, es un hombre sensible. Su reciprocidad para con las jugadoras lo hace gigante, así como el lugar donde nació hace ya un par de décadas. Amó a la pelota justamente en Gigante, Huila, departamento al que hizo enorme e imborrable en un torneo continental.

Es el primer y único campeón de la Conmebol Libertadores Femenina que tiene Colombia. Albeiro Erazo escribió, el 2 de diciembre de 2018, una de las páginas más impensadas, una de las historias más increíbles e inéditas de la época reciente del deporte de nuestro país: con Atlético Huila y con jugadoras como Yoreli Rincón, Aldana Cometti, Eliana Stabile, Gaby Santos, Daniela Solera, Carmen Rodallegas y Liana Salazar, le ganó a Santos de Brasil y le dio el primer título de categoría continental en la rama femenina al país y el quinto en su historia.

Ello fue logro de la paciencia que lo caracteriza, porque su corazón le pide adrenalina y pasión, esa misma que le da el balón. No le interesa figurar. Por el contrario, es riguroso, le gusta ver el valor en cada una de las futbolistas que hoy, como él, visten los colores de Internacional de Bogotá, y la fuerza que transmite cuando está dirigiendo.

En Fémina Football hablamos con el ‘profe’ Albeiro, quien desde hace cuatro temporadas dirige a la escuadra bogotana que este año no sólo cambió de nombre, también de planes, unos muy ambiciosos a corto, mediano y largo plazo.

Fémina Football: Empecemos hablando de cómo ha sido este nuevo proceso, porque ahora es Internacional de Bogotá. Es un cambio de nombre, pero también significa un cambio muy profundo de estructura, me imagino que también de metas, de proyectos, de propósitos.

Albeiro Erazo: Estoy contento, agradecido primero con Dios, que nos ha dado la oportunidad de seguir en este proyecto, de estar en el Fútbol Profesional Femenino de Colombia. Arrancamos en Equidad y afortunadamente, para nosotros, el cambio nos permitió sostenernos gracias al trabajo. Es una experiencia nueva porque son otras personas que gustan de otro tipo de fútbol, tienen otro tipo de objetivos y estamos tratando de dar lo mejor posible para que podamos llegar a lo que se trazó a corto, mediano y largo plazo.

F.F.: ¿Qué se ha planteado el club a corto, mediano y largo plazo desde la rama femenina y qué es lo que más le ha llamado la atención de este nuevo proceso?

A.E.: Lo más importante que hemos recibido acá es un poco más de apoyo, sobre todo en la parte económica.

Pudimos traer a jugadoras de Colombia que han marcado diferencia, que ya tienen su recorrido. No es lo mismo jugar con aquellas que están empezando su carrera deportiva profesional y, ahora, creemos que con Inter tenemos un grupo para dar la pelea en la liga, pues lo hemos demostrado. No nos ha ido tan bien este año, pero hemos sumado tres victorias, hemos tenido cuatro derrotas, pero vamos en crecimiento.

Yo creo que lo más importante de todo es seguir el proceso, poder cumplir el objetivo a corto plazo, que es clasificarnos a los ocho. Luego, queremos poder ganar la liga a mediano plazo y soñamos con, a largo plazo, poder estar disputando la Copa Libertadores y poder lucharla y ganarla. Esos son los objetivos que nos hemos trazado y estoy ntento por eso.

F.F.: ¿Cómo fue ese proceso de la conformación del equipo, entendiendo que cambió tanto y cómo se consolidó ese grupo de jugadoras tan importantes?

A.E.: Como todo cambio, existen temores, hay miedos. Nosotros pasamos por eso, porque llevábamos tres años acá y podíamos, en cualquier momento, porque esto es fútbol y son inversionistas que pueden tener a su gente. Pero afortunadamente, gloria a Dios, nos dejaron. Luego nos reunimos para saber con los directivos, para saber los objetivos, miramos presupuestos, empezamos a hacer un listado de jugadoras, sobre todo teniendo en cuenta el presupuesto, porque uno puede moverse con el dinero en el bolsillo.

Y así, empezamos a mirar nombres. Algunas conocidas para mí, otras que no había tenido la oportunidad de dirigir, pero ahora es importante que uno cree que pueden darle una mano. Ante todo, uno empieza a preguntar de sus vidas; de su vida personal, porque, la verdad, a mí me gusta trabajar con deportistas que sean primero personas y luego que sean buenas atletas.

Yo creo que en esto del fútbol se pueden conseguir muchas deportistas y, quizás, le vayan a dar lo que uno necesita en el terreno de juego, pero encontrar buenas personas de buen corazón, eso hace la diferencia.

F.F.: El equipo suma tres victorias y cuatro derrotas. Son novenas en este momento en la Liga. ¿Qué ha sido lo más difícil de esta liga?

A.E.: Esta liga está muy pareja. Creo que los equipos están muy parejos. Es difícil encontrar un equipo que se ponga muy por debajo. Por ejemplo, hablo de Once Caldas, que es el que está en la última casilla, es un equipo al que ya enfrentamos y aunque les ganamos 2-1, tuvimos un segundo tiempo en el que nos metieron en el arco nuestro.

Adicionalmente a eso, está muy reñida la competencia de la liga, entendiendo que también volvimos a ser un equipo nuevo. Pero nos estamos acoplando, porque en los dos últimos torneos nos quedamos por fuera de las finales por un gol.

F.F.: Paola Sánchez ahora hace parte del cuerpo técnico. ¿Cómo ha sido ese proceso de conocerla, tenerla, trabajarla como jugadora, pero que además ahora se vuelva su mano derecha y sea una persona que lo aconseje y le brinde apoyo?

A.E.: A Paola la conocía porque había tenido la oportunidad de verla en Santa Fe, la había visto en algunos torneos de la Olaya, incluso, en algún momento, habíamos tenido una conversación con ella donde yo había querido que fuera a Santa Fe nuevamente, pero nunca se dio.

Después me la encuentro aquí (en 2023), hacemos una bonita liga, clasificamos a los playoffs. Ella se retira por su rodilla y se abre la oportunidad de tenerla en el staff para aprender de ella, de la interna, del camerino, porque es más complicado para un hombre poder hacer muchas más cosas en un ambiente 100 % femenino, pero hemos podido aprender de ella, así como ella también ha ido aprendiendo de nosotros. Quizás tenemos aún muchas cosas que enseñarnos.

Una visión más fresca, emotiva y analítica del fútbol jugado por mujeres

La felicidad de tener un proyecto como Internacional lo hace valorar aún más su trabajo. Para Erazo, cada día hay evolución, pero también hay procesos por mejorar y no sólo lo dice en el caso de Colombia.

La manera de enfocar un trabajo que perdure y tenga un alcance significativo lo preocupa, pero también lo motiva pensando en que, a futuro, esta camada de jugadoras, esta generación que desde hace casi una década vio el nacimiento, crecimiento y forjamiento de una Liga Femenina, pueda recoger los frutos del esfuerzo, el trabajo y las luchas de muchas otras que hoy ya colgaron los guayos y esperaron por esas oportunidades.

F.F.: En Europa, por ejemplo, el fútbol femenino va a pasos de gigante. En Estados Unidos cada día hay más franquicias. En México sorprende el nivel, sorprende la liga e incluso los patrocinadores. ¿Cómo ve el fútbol jugado por mujeres hoy en día y cómo compararlo con lo que pasa en Colombia?

A.E.: Antes de hablar de Colombia, tengo que decir que preocupa lo que pasa en algunos países, no sólo de Suramérica, también de Centroamérica. En México, por ejemplo, han decidido cancelar o clausurar algunos equipos femeninos. Mazatlán es uno que se une a esos equipos que van a desaparecer para la próxima liga femenina, así como también pasa en Ecuador con Ñañas.

En principio, en Colombia, también se habla de que sólo hay obligación de los equipos que tienen participación internacional en tener equipo femenino, y serían, así las cosas, sólo ocho equipos. No obstante, ahora tenemos 16. En algún momento tuvimos una liga (la segunda edición) en la que hubo 23 equipos, que fue la liga más numerosa de participación de equipos.

Ahora, hay otro fenómeno que hace que la liga colombiana sufra en su avance: la jugadora de Colombia es muy apetecida y a todas las buenas se las van llevando. Es decir, con relación a las otras ligas, el nivel ha disminuido, porque sus grandes jugadoras están en los equipos por fuera, pero a hoy es más pareja. porque se vienen dando a conocer a las chicas nuevas, muchas niñas jugando la liga de 15, 16, 17 años. Eso hace también que se juegue la liga con mucha futbolista joven y nos estamos saltando procesos de desarrollo en el deporte y en el desarrollo del ser humano.

Recordando el momento cúspide de su carrera

Era 2 de diciembre de 2018. Atlético Huila, campeón de la segunda edición de la Liga Femenina, era el representante colombiano en la Conmebol Libertadores Femenina, que se disputó en Manaos, Brasil. Lo que no se imaginaban era que se traerían un título soñado, pero que muchas veces vieron lejano.

Un equipo lleno de figuras, con jugadoras de renombre para ese entonces y que, a hoy, son ídolos, referentes y líderes, hizo la hazaña: vencer a Santos desde el punto pena y traer, en medio de tanta adversidad, el título de campeonas continentales.

El profe Erazo es, ocho años después, el único colombiano en lograr dicha distinción en la rama femenina y aún se le “ponen los pelos de punta” recordando ese día, ese momento que lo lleva, de vez en cuando, a que una que otra lágrima se asome y le recuerde que hizo historia.

El nacido en Gigante, Huila, recordó la consecución de la Libertadores en 2018 y habló del proyecto femenino de Internacional de Bogotá a corto, mediano y largo 'plazo.
El momento histórico: Erazo y sus jugadoras celebran la consecución de la Conmebol Libertadores Femenina en 2018. Foto: Conmebol.

F.F.: Han pasado ocho años, profe, y usted sigue siendo el único entrenador en Colombia campeón de las Libertadores. ¿Qué se siente mirar al pasado y ver lo que se cosechó?

A.E.: Ha pasado ratico, ¿no? (Risas). Yo pienso que, por la calidad de jugadoras, por lo que viene creciendo el fútbol femenino en Colombia, no sólo en el tema profesional sino en el tema de formación, porque ahora es grato mirar escuelas de fútbol con grupos sólo de niñas. Eso para nosotros es una emoción enorme. Yo a veces voy a mi casa, a mi pueblo Gigante, Huila, y ver niñas en la gran mayoría en el equipo, ya casi niñas conformando equipo, y eso genera una cosa fabulosa.

Pero sí, ha pasado tiempo, nos emociona porque hemos estado ahí cerca también nuevamente, no sólo con Santa Fe, con América, con Cali. Yo creo que ese fenómeno en Suramérica está pasando casi igual. Las jugadoras de Brasil también son muy apetecidas y las mejores jugadoras están saliendo, y creo que estamos iguales nosotros, casi iguales.

Brasil sigue estando un poco más arriba, pero ya muy poco, y nos están igualando los clubes de otros países, como Paraguay, Chile, Argentina, entonces ya los partidos con ellos son más difíciles. Creo que sí, se está poniendo más difícil, y no sólo por eso, porque ahora la Copa Libertadores se ha vuelto atractiva económicamente, entonces no es lo mismo ganarse usted, Paula, una Copa Libertadores, donde dan US$ 50.000, a una Copa este año que van a dar cerca de 2’500.000 de dólares, entonces eso ya es dinero, y hace más competitiva la cosa.

F.F.: ¿Qué recuerda usted de ese día? ¿Cómo fue ese momento? Porque uno quizá está tan metido en el momento, que quizá no se acuerda de lo que hizo antes del partido.

A.E.: Nosotros realmente no sabíamos que íbamos a marcar historia. Era una competencia normal para nosotros. Quizás íbamos a ser un equipo más que iba a participar en la décima edición de Copa Libertadores, pero empezamos a soñar.

Creo que la última semana fue una semana difícil porque nosotros jugamos cada tres días hasta que pasamos a semifinal y a final, ahí se alargó una semana. Esos días no dormimos mucho. Yo recuerdo que se dormían por mucho dos o una hora, porque estábamos analizando a Santos.

Recuerdo que hacíamos muchas reuniones con el presidente, el ingeniero Diego Perdomo. Hablamos mucho del partido, a veces nos resignábamos a ser segundos. Otras veces, queríamos ser rebeldes y decir ‘no, vamos a disputar el trofeo’.

Santos era un equipo muy fuerte, es la verdad, era demasiado fuerte, a todo el mundo le metía de cuatro para arriba y nosotros realmente, por la cabeza de nosotros, casi que no pasaba el ganar, era tratar de llevarlos al punto penal o no dejarnos que nos metieran los cuatro o los cinco porque iba a ser vergonzoso para nosotros.

Algunos familiares llegaron allá a Brasil, a Manaos, y empezamos a soñar. Lo que realmente me marcó fue el cobro de las cinco jugadoras, porque eso fue trabajado siempre. Hubo muchos días, muchos meses que ensayamos todos los días los penales, y sólo en la semifinal, que no pudo jugar Yoreli ni Lía Salazar, Yoreli no cobró porque siempre pateaba.

Carmen Rodallega, Eliana Stabilde, Fabiana Vallejo, Aldi Cometi y cerraba Yoreli. Eran cinco cobradoras que casi nunca fallaban, yo creo que nunca fallaban y le cobraban a la mejor portera que hubo en la liga de ese año y en la Copa Libertadores que era Daniela Solera.

Nosotros estábamos acostumbrados a patear dos penales, uno Solera y otro a Marisa López, que era la segunda portera. Yoreli era la última y cobró el penal, lo cobró muy duro. Me acerco yo y le digo a Yoreli ‘cóbrelo suave, usted ya tiene calidad. Ubíquelo para que el arquero la espere’. Cuando cobró el segundo, hizo caso omiso, pero de repente gritó «voy a cobrar un tercer penal, profe. Así lo voy a cobrar en la final y vamos a ser campeones».

Atlético Huila, campeón de la Liga Femenina en 2018. Foto: Dimayor.

Ella arrancó a correr, puso el balón, dio para atrás tres saltos, cuatro saltos para el lado, se frenó como en la mitad de la carrera y luego metió un zapatazo que no lo agarró nadie. Fue al mismo lado el día de la final. Sentimos que nos habíamos quitado un peso de encima. Después, la locura fue salir a correr. Yo creí que era un sueño. Corría, gritaba, miraba a gente que me agarraba, me recogía gente llorando y fue una cosa bonita y que logramos que los directivos se dieran cuenta que había jugadoras para hacer una liga, que habíamos creado un equipo luchador y que llevábamos un título internacional al país.

F.F.: Hoy en día usted ve a jugadoras como Aldana Cometi, como Dani Solera siendo referentes edn sus selecciones. ¿Qué se siente haber tenido la posibilidad de dirigir a estas grandes mujeres que hoy en día son líderes?

A. E.: Primero, tengo que decir que todos ellos están en mi corazón, todos. Quiero agradecer al cuerpo técnico y quiero que sepan que todo el staff éramos huilenses, todos. Con las jugadoras quisimos hacer una familia y logramos conseguirlo también.

¡Imagínense! Teníamos jugadoras de muy alto nivel. Ese día salimos a jugar con Daniela Solera, Gaby Santos, Aldana Cometi de Centrales, Daniela Caracas, Carmen Rodallegas, Fabiana Vallejo en el centro, Liana Salazar, a quien también quiero demasiado y la ya retirada Jennifer Peñalosa. Por izquierda jugaba Darnelly Quintero (ya se retiró también) y hacíamos módulos 4-4-1-1, con Yoreli como una mediapunta, un 10 y arriba Ysaura Viso. En la banca, además, había buen número de jugadoras de calidad, que realmente hicieron historia.

F.F.: ¿Se imagina siendo campeón de Libertadores otra vez?

A.E.: Eso lo he soñado, lo he soñado muchas veces. Recuerdo que cuando Cali perdió la final, me dio muy duro porque quería que la copa regresara a Colombia. Me salieron las lágrimas y el consuelo de mis hijos fue ‘padre, pero usted todavía sigue siendo el único campeón’. Para mí no se trata de eso.

Se trata de que quizás ellos no entienden todo lo que hemos tenido que hacer nosotros por este fútbol. Entonces cuando nos tocan el fútbol femenino en Colombia, a nosotros nos duele, y cuando vemos que algunas personas que están dentro del fútbol hacen las cosas mal, nos duele, porque nosotros tenemos que irnos ganando un espacio.

Todos los que estamos involucrados aquí tenemos que ir construyendo ese sueño, para que en unos años no tan lejanos, este fútbol femenino en Colombia sea valorado. Pero yo sí les digo: hay que tener paciencia, ir con calma y las cosas se van ganando.

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